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Correr sin motor puede irte sobre ruedas

En las últimas ferias del sector del fitness hemos podido acontecer al renacimiento de una herramienta que, si bien llevaba en el mercado varias décadas, no había tenido el refrendo comercial y expansión de los últimos meses: las cintas no motorizadas.

Este tipo de productos, se caracterizan por exigir que el usuario sea quien realice todo el esfuerzo, ya que carecen de motor que impulse el tapiz. Habitualmente, suelen tener un perfil característico de tipo curvilíneo, y un display que ofrece datos de velocidad, distancia y potencia con niveles de fiabilidad aceptables y escaso margen de error (Tong et al., 2001, JSS). Otra de las grandes novedades que plantean, es la incorporación en diferentes modelos de sistemas de frenado mecánicos o electromagnéticos,  lo que aporta una buena variedad de posibilidades en el trabajo de habilidades de empuje y marcha resistida.

Utilidades de las cintas no motorizadas
Las principales consideraciones al utilizar una cinta no-motorizada es que la intensidad fisiológica expresada en METs para una velocidad determinada, ya sea caminando o corriendo, es un 40% mayor, algo que se refleja también en la percepción de los sujetos (les cuesta más caminar o correr en este tipo de cintas) (Smoliga et al., 2015, PTS).

Este tipo de cintas al ofrecer mayor resistencia y dificultad al paso, producen que los tiempos para recorrer una determinada distancia sean mayores y se alcancen menos velocidades máximas, algo que se refleja también en una mayor percepción del esfuerzo, así como concentraciones de lactato superiores respecto a la carrera sobre el suelo (Stevens et al., 2015, JSS) y una capacidad reducida para efectuar esfuerzos máximos respecto a una cinta tradicional (Morgan et al., 2015, JSCR).

Recorrer una determinada distancia sobre una cinta no-motorizada (lo más habitual suele ser 5km), es un test reproducible y fiable, con una fuerte correlación con parámetros cardiorrespiratorios (FC máx, VO2máx, Umbral Ventilatorio) respecto al mismo test en pista (Stevens et al., 2015, JSS; Stevens et al., 2015, IJSM) o test en cinta (Morgan et al., 2015, JSCR).

Para mediciones de tipo explosivo, se ha utilizado un test de 30 segundos de esprín máximo sobre cintas no motorizadas, cuyos resultados demuestras ser una buena herramienta para obtener datos de velocidad, potencia y fuerza en el esprín, dentro de un entorno controlado y reproducible (Mangine et al., 2013, JSCR).

El test de 30s se ha comparado con el clásico test de 30s en cicloergómetro (el test Wingate), obteniendo de nuevo que las correlaciones en datos de potencia y rendimiento anaeróbico son muy buenas, haciendo de las cintas no motorizadas una herramienta de valoración bastante útil y accesible (González et al., 2013, JSSM).

Otra de las posibilidades que se le atribuyen a este tipo de cintas, es el desarrollo de eficiencia técnica a ritmos constantes, detectando asimetrías en el empuje de cada pierna, algo francamente difícil de detectar en terreno exterior (Hanley & Mohan, 2014, JSCR).

La posibilidad de adoptar posiciones más horizontales de empuje, contra la resistencia de frenos electromagnéticos o mecánicos, supone la incorporación al entrenamiento indoor y sin desplazamiento de uno de los patrones de empuje más relacionados con el estímulo de la capacidad de aceleración y reclutamiento del glúteo mayor, factores ambos muy importantes no solo ya en el rendimiento deportivo (Brughelli et al., 2011, JSCR), si no también en la independencia funcional de las personas mayores.

Conclusiones
Cuando utilices una cinta no motorizada con tu clientes, debes tener en cuenta que:

  • Ofrece un mayor estímulo cardiometabólico, sobre todo a intensidades submáximas.
  • La percepción de esfuerzo por parte del cliente, es mayor (se complica el recomendar “tiradas largas” en este tipo de máquinas).
  • Son una gran herramienta para la implementación de intervalos de alta intensidad de duraciones cortas, ya que permiten el cambio de velocidad en función del sujeto (las cintas tradicionales, tardan en modificar la velocidad, lo que dificulta bastante poder aprovecharlas al máximo con intervalos por debajo de los 20 segundos).
  • Son una buena referencia para el control de la forma física, tanto aeróbica como anaeróbica, siempre que tengas en cuenta que los dato que ofrecen son diferentes a los obtenidos en pista o sobre otro tipo de cintas.

Bibliografía

  • Brughelli, M., Cronin, J., & Chaouachi, A. (2011). Effects of running velocity on running kinetics and kinematics. The Journal of Strength & Conditioning Research25(4), 933-939.
  • Gonzalez, A. M., Wells, A. J., Hoffman, J. R., Stout, J. R., Fragala, M. S., Mangine, G. T., ... & Robinson IV, E. H. (2013). Reliability of the Woodway curve non-motorized treadmill for assessing anaerobic performance. J Sports Sci Med12(1), 104-108.
  • Hanley, B., & Mohan, A. K. (2014). Changes in gait during constant pace treadmill running. The Journal of Strength & Conditioning Research28(5), 1219-1225.
  • Mangine, G. T., Hoffman, J. R., Gonzalez, A. M., Wells, A. J., Townsend, J. R., Jajtner, A. R., ... & Stout, J. R. (2014). Speed, force, and power values produced from nonmotorized treadmill test are related to sprinting performance.The Journal of Strength & Conditioning Research28(7), 1812-1819.
  • Morgan, A. L., Laurent, M., & Fullenkamp, A. M. (2015). Comparison of VO2 peak performance on a motorized versus a non-motorized treadmill. Journal of strength and conditioning research/National Strength & Conditioning Association.
  • Smoliga, J. M., Hegedus, E. J., & Ford, K. R. (2015). Increased physiologic intensity during walking and running on a non-motorized, curved treadmill.Physical Therapy in Sport16(3), 262-267.
  • Stevens, C. J., Hacene, J., Wellham, B., Sculley, D. V., Callister, R., Taylor, L., & Dascombe, B. J. (2015). The validity of endurance running performance on the Curve 3TM non-motorised treadmill. Journal of sports sciences33(11), 1141-1148.
  • Stevens, C. J., Hacene, J., Sculley, D. V., Taylor, L., Callister, R., & Dascombe, B. (2015). The reliability of running performance in a 5 km time trial on a non-motorized treadmill. International journal of sports medicine36(09), 705-709.
  • Tong, R. J., Bell, W., Ball, G., & Winter, E. M. (2001). Reliability of power output measurements during repeated treadmill sprinting in rugby players. Journal of sports sciences19(4), 289-297.

Etiquetas: Laboratorio de Entrenamiento, Iván Gonzalo

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