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¿Dolor lumbar? Abdominales

Aquellas personas que padecen de dolor lumbar, a menudo se les han prescrito realizar abdominales, pero ¿es realmente indicado realizar abdominales ante el dolor lumbar?

En este artículo haremos una reflexión sobre si el trabajo de abdominales convencionales ayuda o por el contrario puede llegar a ser contraproducente.

La musculatura abdominal:

La musculatura abdominal tiene como uno de sus principales objetivos controlar por delante la columna vertebral y también, mantener en su sitio las vísceras. En estos objetivos la relación que tengan con la musculatura profunda posterior, concretamente con los músculos propios de los cuerpos vertebrales, será muy importante.

¿Cuáles son estos músculos?

El conjunto abdominal está formado por cuatro grupos musculares distintos (Transverso del abdomen, Oblicuo menor, Oblicuo mayor y Recto abdominal) que poseen un objetivo en común, actuar de faja natural de nuestro cuerpo.

La perfecta relación y sincronización entre estos cuatro músculos permitirá un mejor control anterior de la columna, y a su vez estando en equilibrio con la musculatura posterior evitarán padecer según que dolencia en la zona lumbar.

 

Dolor lumbar: 

Las patologías de espalda suelen aparecer por el continuado desequilibrio entre la musculatura posterior y la anterior (Abdominales). Este desequilibrio puede venir por la mala actuación del grupo abdominal y por malas actitudes posturales. Con el paso del tiempo, la musculatura posterior cede, debido a que esos malos hábitos posturales continuados han obligado a un exceso de trabajo a la musculatura propia vertebral (Multífidos, Interespinosos, Intertransversos y Rotadores). 

Ante la imposibilidad de realizar la función de mantener en equilibrio la zona anterior y posterior, el organismo responde solicitando el trabajo de musculatura posterior más superficial, ésta al no ser una musculatura postural sino implicada en las acciones dinámicas se fatiga con facilidad y es cuando empezamos a padecer  los primeros síntomas de problemas en la zona lumbar, a larga, si estos desequilibrios musculares no se corrigen acaban reportando una reducción del espacio vertebral  pudiendo aparecer patologías más limitantes.

¿Falta de fuerza o mal tono abdominal?

Hablar del tono muscular del conjunto abdominal nos obliga a hacer un pequeño inciso en el perímetro de la cintura, si los músculos abdominales pueden contener perfectamente el abdomen, podría reducirse el perímetro de la cintura en un 8-10%, variando según la persona en función del grado de disfunción de esta musculatura en estado de reposo.

Si estando en estado relajado la zona abdominal se distiende, quiere decir que el tono de esta musculatura no es el idóneo, ya que es incapaz en reposo de contener el abdomen. 

En cambio, voluntariamente lo podemos contraer e incluso marcar los cuadraditos, eso quiere decir que el problema no es falta de fuerza, sino el tono del músculo.

Abdominales tradicionales y el tono muscular:

Si al realizar la acción de flexión del tronco no existe una correcta coordinación entre los cuatro músculos abdominales el trabajo que realizamos es contraproducente. En situaciones de dolor lumbar, el transverso del abdomen junto a los músculos profundos propios de las vértebras, suelen ser incapaces de realizar bien su función, fijar el abdomen y la columna lumbar, de poco nos servirá tener un recto del abdomen fuerte y potente, muy probablemente al seguir realizando este trabajo de flexión de tronco tradicional estaremos incrementando el problema.

El tono muscular:

El trabajo a realizar no es de fuerza sino de recuperación del tono muscular sobretodo del transverso del abdomen. Debemos basarnos en ejercicios que impliquen de forma involuntaria el transverso y a su vez la musculatura posterior. Un trabajo continuado de crecimiento axial (autoelongación) cumple estos requisitos y además consigue reducir la presión en la zona abdominal con lo que facilita el control visceral que deben llevar a cabo los músculos abdominales.

Realizar ejercicios de crecimiento axial, no sólo será bueno para la mejora de la funcionalidad y equilibrio anterior y posterior de la zona abdomino-lumbar, a su vez nos permitirá realizar una mejora de la actitud postural, entrando en un “círculo virtuoso”, menor presión en la zona abdominal, equilibrio muscular antero-posterior y mejora postural.

Os proponemos tres ejercicios en autoelongación muy sencillos de realizar y que además tendrán una incidencia muy grande en la postura.

 

En estos dos ejercicios debemos mantener en todo momento la barbilla hacia el cuello (doble mentón) y que los hombros toquen lo máximo posible el suelo o pared a la vez que intentamos que éstos y las orejas estén muy separados. Mediante respiraciones lentas y profundas (abriendo al máximo las costillas en cada inspiración) debemos ir pasando por cada una de las posiciones marcadas y sin prisas por querer acabarlas todas rápidamente.

Manteniendo el crecimiento axial, miraremos de llevar la cadera atrás. La cadera es la que hace el juego para que el cuerpo se incline hacia delante, evitar ir desde los hombros pues perderíamos la posición de autocrecimiento. A partir de esta posición podremos ir añadiendo movimiento de brazos que nos ayuden a realizar un estiramiento  de la zona anterior y que el ejercicio sea más global. Como en los dos ejemplos anteriores debemos centrarnos en realizar respiraciones lentas y profundas.

Etiquetas: Jordi Garcia, Dolor Lumbar

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