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Desequilibrio pélvico como origen del dolor lumbar

El equilibrio de la pelvis es fundamental a la hora de mantener la salud vertebral en la zona lumbar. Una de las causas más comunes de la aparición de patologías lumbares vienen producidas por un desequilibrio en la pelvis, bien porque gire hacia delante, hacia atrás, o se proyecte hacia delante.

En otros artículos anteriores hablábamos de la importancia del equilibrio entre los músculos vertebrales (interespinosos, intertransversos, rotadores y multífidos), los músculos abdominales, sobretodo del transverso y los músculos paravertebrales para poder mantener la estabilidad vertebral.
Este equilibrio no debemos olvidarlo, porque en la zona lumbar hay músculos que afectan directamente la estabilidad pélvica y tienen incidencia sobre la columna lumbar, como el cuadrado lumbar y el psoas ilíaco.
 
El cuadrado lumbar, si funciona correctamente y no está acortado permite la deslordotización (evita un exceso de curvatura en la zona) de la columna compensando la acción del psoas ilíaco, que es claramente lordotizador, en cambio el desequilibrio entre ambos da lugar a un desequilibrio pélvico que se traduce en un exceso de curvatura lumbar generando problemas. Es común ante un problema en la zona lumbar recomendar la realización de ejercicios abdominales tradicionales, no obstante éstos podrían acentuar los problemas en la espalda, eso es así por dos motivos, el primero es que si el trabajo del recto abdominal, principal músculo del grupo implicado en esos ejercicios, implica la disfunción del transverso del abdomen éste dejará de hacer su función de faja. El segundo motivo es que si no se inhibe la acción del psoas ilíaco en la realización de los abdominales eso puede acentuar los problemas de lordosis lumbar tal y como queda reflejado en la siguiente imagen.

Haciendo referencia a las alteraciones de la pelvis que pueden dar problemas de espalda, debemos fijarnos también en los músculos que tienen relación con la pelvis y son propios de las piernas. Debe existir un equilibrio entre los músculos adductores y abductores y entre los isquiotibiales y elcuádriceps. Por lo general, y debido al estilo de vida actual los isquiotibiales suelen estar acortados, y eso conlleva una retroversión pélvica, cambiando las curvaturas fisiológicas de la columna y derivando en grandes problemas a nivel lumbar.
 
¿Qué debemos hacer para evitar el desequilibrio pélvico?
Como citábamos anteriormente no debemos olvidarnos de buscar mantener la mejor salud de nuestros músculos vertebrales y el correcto funcionamiento del grupo muscular abdominal. Pero en este artículo nos centraremos exclusivamente en aquellos ejercicios que nos permiten mantener una correcta estabilidad pélvica.
 

A) Estiramiento del cuadrado lumbar
 
B) Estiramientos del psoas ilíaco
 
C) Estiramientos de isquiotibiales con control de la zona lumbar:
 
En todos los estiramientos de isquiotibiales, para evitar la compensación, evitaremos la curvatura de la columna. En todos los casos pasará por ir hacia delante lo máximo que podamos mientras podamos mantener la posición normal de la columna, previa activación del transverso del abdomen y en una posición de autocrecimiento de toda la columna vertebral.
 
No pasa nada si no podemos llegar a tener las piernas estiradas al completo, poco a poco iremos mejorando el acortamiento muscular y podremos ir evolucionando, lo importante es el control de la columna lumbar, activar el transverso del abdomen y adoptar en cada uno de los estiramientos una posición de autocrecimiento para así implicar los músculos profundos propios de los cuerpos vertebrales.


D) Ejercicios de control pélvico

1) Desde la posición inicial llevar la rodilla hacia el suelo manteniendo la flexión de la pierna.
2) Desde la posición inicial realizar la abducción de la pierna.
3) Desde la cuadrupedia, levantar una pierna estirada, sin que la pelvis bascule hacia abajo, siempre manteniendo la pelvis en la misma posición que estava en la posición inicial.
4) Desde la posición inicial de puente, estiramos una pierna y al igual que en el ejercicio anterio la pelvis debe mantener su posición inicial.
5) La silla, con la inestabilidad del fitball, que aumenta la intensidad del ejercicio que si lo realizáramos apoyados contra la pared.
 

Etiquetas: Revista, Entrenadores, Jordi Garcia

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