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El sueño de la belleza. Nutrición para el atractivo

Aunque parezca que la belleza se puede realzar con tratamientos desde fuera, las terapias más efectivas con diferencia son las que se realizan desde el interior del propio organismo. Y el concepto fundamental es que tu belleza nace en la vida que se expresa en tu mirada. Cuando te miras en el espejo, lo primero que identificas, lo primero a lo que te diriges es a tus ojos. Después te llamarán la atención otros rasgos de tu rostro, por sus proporciones, o porque indiquen muestras del paso del tiempo. Y la mirada nace de la energía que sientes dentro de ti. 

Un cuerpo cansado tiene una mirada caída, y tiene un rostro caído y tiene un cuerpo caído. Nadie puede sentirse bello si no va acompañada esta sensación con la vitalidad. Es la vitalidad en tus músculos, en tus órganos, y también en tu pensamiento, en tus emociones. Cuando pienses en un tratamiento de belleza o de rejuvenecimiento, piensa en un tratamiento para revivir, para volver a poner vida y acción en todo tu cuerpo. Así, si la belleza se perdió, también se puede ganar. Si aportamos al nuestro cuerpo más vitalidad, no solo la sentiremos nosotros, sino que será evidente en los que nos rodean. Del mismo modo el que acude a los tratamientos de belleza busca sentir esas “mejoras” en si mismo y que estas se hagan evidentes ante los demás. Suele ser una decepción cuando alguien se opera del pecho y nadie lo nota, o cuando se realiza un lifting facial o unos hilos de oro y pasan desapercibidos…

El punto de inicio para un tratamiento de belleza integral debería ser sacar toda la basura fuera, es decir, empezar por limpiar el interior del organismo, desde la sangre y el sistema linfático hasta el intestino, el hígado y los riñones. Si los órganos no son capaces de eliminar las toxinas de nuestro interior, se eliminarán al exterior a través de la piel estropeándola. Es muy importante también oxigenar, hacer que el oxígeno llegue a todos los rincones del organismo, y reponer todos los nutrientes fundamentales, ese selenio o el zinc indispensables, los antioxidantes, reactivar las defensas, que no falte esa vitamina D. También hay que prestar atención a las hormonas y buscar la manera de equilibrarlas de una forma natural, para lo que contamos con la ayuda de la fitoterapia, la homeopatía, los oligoelementos, etc. Entonces ya nos metemos con la piel, con la grasa, con el pelo, y para eso disponemos de un inmenso arsenal nutricional. Satisface cuando un paciente así tratado te cuenta como sus amigas no paran de intentar sonsacarle que “qué es lo que se ha pinchado en la cara”, cuando no ha sido preciso pasar por ninguna incómoda intervención.  

Indudablemente, el que “no es bello” no va a serlo de forma repentina por unas inyecciones o unas sesiones con máquinas. Se podrá sentir más cuidado, más dedicado a si mismo, camuflando lo que vive como imperfecciones, pero eso no lleva a que mejore la vida con tu pareja, ni tus relaciones con los demás, ni como te valoran, ni lo que les llega de ti. El paciente que busca un cambio en su estética es porque se siente descontento consigo mismo y no es infrecuente que  termine descontento también con su tratamiento, porque sus expectativas eran que la vida fuera también más bella con su transformación. Yo prefiero hacer su vida más bella. Me refiero a la belleza de unos ojos vivos, de una postura erguida que demuestre energía y de unos movimientos sueltos con vitalidad, a una mente despierta y ágil, y a un estado de ánimo que irradie atractivo para acercar a aquellos que vibran como nosotros. Como somos fruto de nuestros hábitos, este será un punto crucial a la hora de preparar un tratamiento de belleza efectivo.

Esto exige ciertas medidas en relación a la dieta, como rebajar el café (tiene más de 800 tóxicos para el hígado), solucionar el estreñimiento, eliminar aquellos alimentos que inflaman al intestino, los que nos retinen líquidos, los que nos roban energía, etc. Es algo así como hacer una “auditoría” del “sistema económico” de la energía y la saludo del paciente, y determinar donde está “invirtiendo bien” sus hábitos, y en cuales debe dejar de “invertir” porque no son rentables o directamente arruinan su salud. De inmediato el paciente nota que se deshincha (sin pagar un dineral en sesiones de máquinas), y es porque se desinflama solo con el hecho de cambiar de alimentos y ajustar unos simples hábitos.

Y suplementos. Para la piel algo tan sencillo como la coenzima Q 10 y el colágeno, pero no inyectados ni en cremas, sino ingeridos, que es como mejor actúan y son más eficaces con diferencia. Yo utilizo el Vita Q10 y el Colagen Pro de Keypro como parte del programa. La coenzima en esas dosis (200 mgr por día) junto con la carnitina,  no solo mejoran el aspecto de la piel de una forma evidente y rápida, sino que son el mejor suplemento para recuperar la energía de nuestras células de la que disfrutábamos en nuestra juventud. La formulación del Colagen Pro combina las propiedades del colágeno, con el ácido hialurónico y con antioxidantes del tipo resveratrol, de manera que sus efectos sobre la piel son muy potentes, a la vez que sobre las uñas, pelo, articulaciones, etc, por lo que no es de extrañar que tras dos meses de tratamiento, los pacientes no me permiten retirarles el producto pues quieren seguir prorrogando sus efectos entre los que se incluye, por ejemplo, como todas sus amigas la preguntan que qué es lo que se ha pinchado en la piel para estar asi…

De esta manera estamos nutriendo y mejorando, sin dañar, sin el dolor de muchas intervenciones, sin sus riesgos y sin su coste. La diferencia con las cremas  y cosméticos es muy importante pues la mayoría de ellas aportan componentes necesarios para la cremosidad, absorción y estabilidad del producto cuyos efectos cancerígenos están demostrados, como en el caso de los parabenes y derivados del petróleo. 

El ejercicio es otra parte fundamental de nuestra belleza, pues activa hormonas como la IGF1 imprescindibles para mantenernos jóvenes, o la testosterona (la llamada “hormona de las ganas de vivir”) y es clave para que nuestra postura no se vaya “retorciendo” con los años. Si permitimos que la masa muscular se vaya perdiendo, también perderemos sostén para la piel y perderemos metabolismo. De este modo tendremos ese aspecto de que las “carnes se caen” y de que “todo se descuelga”. No podemos olvidar que el músculo es nuestro motor y que, por tanto, a más motor, más calorías consumimos. Si perdemos músculo el metabolismo también cae.

Y el sueño, el descanso, imprescindibles. No duermas y no se pondrá en marcha la belleza. Unos ojos agotados, caídos, hinchados por las horas de vigilia. Más importante que cualquier tratamiento de vitaminas inyectables que te quieran vender. Muchos recurren a la melatonina, que solo te servirá para mejorar el sueño en los casos en los que tengas carencias de melatonina, si tus niveles son normales no te hará ningún efecto positivo (se puede medir en analíticas de sangre). Mucho más efectivo suele ser recurrir a suplementos del neurotransmisor GABA a las dosis precisas, que tantos casos de insomnio nos ha resuelto en consulta.

Se amanece con la belleza, esta en el ser, se puede crear, y vivir.

Salud.

 

Etiquetas: Gym Factory, Revista, Entrenadores, Nutrición, envejecimiento, Miguel Ángel Peraita

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