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Activo o sedentario, tú eliges

 

Como comentaba en el artículo anterior, a pesar de las múltiples evidencias sobre la importancia de la práctica de actividad física para la salud y la calidad de vida, si analizamos la incidencia del sedentarismo en España aún encontramos datos preocupantes como que más del 40% de la población no realiza jamás deporte o algún tipo de ejercicio. Además si tenemos en cuenta que los encuestados tienden a sobreestimar el nivel de actividad que realizan, posiblemente las cifras reales sobre sedentarismo sean aún mayores. 

¿Pero qué es ser activo? Existen indicadores objetivos como los niveles mínimos de actividad señalados en las recomendaciones de la OMS: 60 minutos diarios en actividades físicas de intensidad moderada a vigorosa para niños y jóvenes de 5 a 17 años, y para los adultos 150 minutos semanales de intensidad moderada a la semana o bien 75 minutos de actividad vigorosa cada semana.

En este aspecto recordar que la actividad física incluye al concepto de ejercicio, pero también otras actividades que suponen movimiento, ya sean en el ámbito laboral, en los desplazamientos, en las tareas domésticas o en las actividades recreativas. Es decir, ser activo no significa solo ir al gimnasio, es un estilo de vida. 

Un concepto que se ha acuñado en torno a esta cuestión es el deEnhancingphysicalactivity (HEPA) o actividad física beneficiosa para la salud, que se define como “cualquier forma de actividad física que beneficia la salud y la capacidad funcional sin producir daño o riesgo”. En todo caso, parece que tenemos en nuestras manos la “medicina mágica”, que cura y previene casi todo, pero que casi nadie compra. Entonces, ¿qué falla?, pues básicamente la motivación y la imaginación para ser capaz de motivar.

Sobre la motivación parece obvio que hay que conseguir concienciar a los ciudadanos de la importancia de estas actuaciones, de la necesidad del cambio y de los resultados positivos de las mismas. Sin olvidar que si bien hay que ayudarles a tomar la decisión de cambio de su estilo de vida, la decisión final de hacerlo o no, es personal.

La concienciación debe partir de estrategias de promoción necesariamente planificadas y no en acciones inconexas. El objetivo es ser capaz de motivar a la masa y no diseñar acciones que sólo funcionen sobre personas que ya están motivadas o condicionadas. 

Además debemos tener en cuenta que nos enfrentamos a dos retos fundamentales para alcanzar el éxito: que es esencial la propia participación del ciudadano y que los resultados/beneficios no son inmediatos, lo cual supone un hándicap para motivar a las personas y para minimizar el riesgo de abandono de la práctica.

Y es por estos mismos motivos por los que es vital la imaginación para ser capaz de motivar. No debemos quedarnos en un sinfín de argumentos sobre los beneficios de la práctica de actividad física, en el “miedo” a las consecuencias para la salud de ser sedentario, o su influencia sobre la estética personal, porque se ha demostrado que todo esto no es suficiente para motivar…, hay que pasar a la acción.

Por un lado hay que mejorar nuestras estrategias de motivación. Motivar depende de la capacidad de influir en las personas. La influencia tiene un alto componente de credibilidad por lo que no se debe improvisar, requiere una planificación en la que hay que preparar la comunicación, interiorizar el mensaje y saber trasladarlo de forma coherente. 

Debemos ir más allá de lo que decimos, hay que ser capaz de trascender para impactar, y en esto resulta clave la empatía. En este sentido el contexto y la predisposición anímica de la otra parte es un factor clave de éxito. 

Por otro lado hay que generar ideas innovadoras a partir de estrategias de éxito, como por ejemplo:

1. Facilitar el acceso a experiencias “inolvidables”. No se cambia de hábito hasta que se tiene una experiencia positiva asociada a dicha conducta. Esta cuestión es básica en las actuaciones orientadas a la población infantil, ya que no sólo deben motivar a corto plazo sino que también deben condicionar actitudes futuras en su etapa adulta.

2. Focalizar la atención en síntomas, como el cansancio, para que la persona sea consciente de que “no es capaz de…,” Por ejemplo piensa en la reacción de un padre cuando se da cuenta que no es capaz de jugar con su hijo.

3. Incidir en la parte emocional de la persona tratando de vincular las acciones con la gente que le rodea. Por ejemplo a través de actividades deportivas en familia. No sólo consiste en llevar a cabo actividades de forma conjunta sino también en facilitar la práctica deportiva dentro de un concepto de conciliación familiar en la que todos comparten espacio y tiempo pero donde cada miembro lleva a cabo su actividad en función de sus preferencias o necesidades.

4. Buscar la colaboración de “embajadores” que favorezcan la concienciación en un entorno o segmento poblacional concreto. En esta cuestión todos pensaríamos en un primer momento en recurrir a alguien famoso, pero ¿y si nos fijamos por ejemplo en la figura de los abuelos por su capacidad de influencia sobre sus hijos y nietos?

5. Dentro del ámbito laboral motivar a la gente sin caer en la imposición, facilitar las condiciones de acceso a la práctica y tratar de introducir pequeñas acciones que consigan romper el ambiente/contexto sedentario. En este sentido una de las claves es reducir el tiempo que se permanece sentado de forma continuada, así que iniciativas simples como alterar la ubicación de elementos como papeleras, impresoras, etc,  incentivar el uso de escaleras en lugar del ascensor o programar descansos activos pueden ser una buena estrategia.

Si deseas acceder a más información sobre este ámbito puedes consultar alguna de las referencias bibliográficas que te mostramos a continuación.

- Informe anual del Sistema Nacional de Salud (Edición revisada junio 2015)

- Encuesta de hábitos deportivos en España 2016 (CSD)

- Objetivos estratégicos de la OMS en la región de Europa

- Estrategia mundial sobre régimen alimentario, actividad física y salud (OMS)

- Eurobarómetro Actividad física 2014 (Unión Europea)

- EuropeanHealth&FitnessMarketReport 2016 (EuropeActive&Deloitte)

- Actividad física y prevalencia de patologías en la población española 2016 (CSD)

- Actividad física y deporte: un nuevo enfoque del bienestar (IESE Business School – Universidad de Navarra; Observatorio GoFit)

 

 

 

 

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