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Travesías de invierno

El invierno hace bajar el mercurio, cambia los paisajes y nos pone las pilas para ser finos en muchos aspectos.  Siempre que salgamos a la naturaleza a hacer cualquier actividad hay que prever muchas situaciones, y en invierno debemos enfrentarnos a una serie de cambios. Todo es parte del encanto de esta estación.

Entresacado 1: La mochila, intentaremos que sea de unos 35 litros como mínimo, para salidas invernales de un día.  Buscaremos las que tengan soportes para alojar los esquís, los bastones, las raquetas y  los piolets en el exterior, en función de la actividad que tengamos programada. Así como una funda para proteger el interior de la lluvia.

Entresacado 2:Si necesitamos cambiar al uso de crampones, lo primero que tendremos que hacer es un curso de autodetención. Es el pilar básico para poder progresar con seguridad. En este curso os dotarán de las herramientas para poder frenar una caída con distintas técnicas, en función de si llevamos los sólo los crampones, sólo los piolets, o ambos. También la progresión en hielo requiere de aprendizaje y experiencia para avanzar con seguridad. 

Ver el parte meteorológico nos va a avanzar la temperatura, humedad, las precipitaciones, la cantidad de ésta, el tipo (nieve, lluvia), y cuándo hay mayor probabilidad de que caiga (buscar ventanas en el tiempo cuando dan previsión de lluvia o nieve). La hora en la que amanece y anochece, teniendo en cuenta la cota donde nos movemos, ya que variará la puesta y salida del sol cuando las montañas tapan el sol.

Una vez que tengamos clara la ruta a seguir y la previsión meteorológica, podremos preparar el material. 

Seguiremos el sistema de tres o más capas para mantener nuestra temperatura.

Protección para los puntos más débiles por donde perdemos mucho calor, como son las extremidades y la cabeza. Incluyendo guantes, buff, braga o gorro y polainas.

La mochila, intentaremos que sea de unos 35 litros como mínimo, para salidas invernales de un día.  Buscaremos las que tengan soportes para alojar los esquís, los bastones, las raquetas y  los piolets en el exterior, en función de la actividad que tengamos programada. Así como una funda para proteger el interior de la lluvia.

Dentro de la mochila irán los elementos de seguridad menos voluminosos y fáciles de extraviar, como son los crampones, el arnés, el casco, la cuerda, cordino. Y el material duro, como los aseguradores (placa, ocho, cesta…) los tornillos, cintas expréss, mosquetones, anclas y estacas de hielo, dependiendo mucho de la actividad que vayamos a hacer. 

El botiquín que nos acompañará en cualquier estación y salida, donde vendrán desde los elementos para protegernos de rozaduras, ampollas, heridas e incidentes  de diverso tipo ( compeed, tiritas, gasas, desinfectante para el material y para limpiar las heridas, puntos americanos de sutura, esparadrapo, vendas, pañuelo, manta térmica, cánulas, tijeras), para alergias (boli de adrenalina, antihistamínico y corticoide),antiinflamatorios, analgésicos, antipiréticos, mechero y cerillas…

Un kit de reparación y para imprevistos, como pueden ser cordinos, cinta americana, hilo y aguja de coser, frontal con pilas de reserva, calcetines y guantes de reserva (por si se mojan o por si alguien pierde los guantes).

Comida energética para aguantar la ruta y para mantener la temperatura. Un termo con bebida caliente y el bidón de agua con la funda para que mantenga la temperatura sin que se congele. Pastillas de sales minerales y si no disponemos de punto de recogida de agua segura, añadir pastillas potabilizadoras. Pensar también que las fuentes que vemos en el mapa con caudal todo el año (generalmente marcados  los arroyos que la abastecen con una línea azul continua), puede que estén heladas y no tengan agua.

El material de navegación, como el mapa y su funda, el gps con pilas de reserva, el móvil cargado y otra batería de reserva, la brújula…

Un detalle que tendremos que tener muy en cuenta es el tema de proteger las baterías del frío, ya que durará muy poco si se exponen, siendo más que aconsejable llevarlas cerca del cuerpo y protegidas dentro de la chaqueta e incluso con algún aislante para que nos duren más.

No os fieis únicamente de los dispositivos electrónicos, ya que si se estropean, perdemos la señal de los satélites y nos quedamos sin batería, estaremos perdidos en mitad de la ruta. Esto refuerza la importancia de llevar mapas en papel protegidos con su funda, unidos a la brújula. Esto obviamente no nos servirá de mucho si carecemos de los conocimientos básicos de orientación.

Cuando nos movemos en la montaña en invierno, cambia radicalmente tanto la progresión, la exposición, como la interpretación del recorrido. Un mismo recorrido nevado cambia mucho. Tanto la señalización que podamos ir siguiendo (marcas de senderos, estacas, balizaje en general, puede estar tapado por la nieve). Si unimos esto a que el ritmo de desplazamiento es muy inferior en estas condiciones, el tiempo para completar la misma ruta en otra estación será sustancialmente superior. 

Si progresamos por nieve muy profunda sin el material necesario (raquetas o esquís) nos hundiremos. Abrir huella sin este material, hará que se dispare el gasto energético, tanto por desgaste muscular al tener que levantar mucho la pierna en cada paso, unido al equilibrio que hace falta. Esto disparará las pulsaciones. Si estamos en altura (por encima de 2.000 metros), generará una menor presión parcial de oxígeno que provocará hipoxia, lo que aumentará la ventilación para intentar llevar más oxígeno a los tejidos. Si no tenemos buena base aeróbica, nos llevará a una limitación en poco tiempo, al bajar el ph por recurrir a un metabolismo más anaeróbico. 

En caso de llevar material específico, en este caso raquetas de nieve simplemente tendremos que saber manejar la técnica de éstas para avanzar con éxito. A grandes rasgos tendremos que aumentar la separación de los pies para no tropezar, así como variar la posición de la alzas para ayudarnos en las subidas, y bloquear éstas en las bajadas, para evitar que se levante el talón. La mayor dificultad estará no sólo en las pendientes extremas (en las que habrá que plantearse el cambio a otro material, como son los crampones, como en las medias laderas, donde el tobillo sufre especialmente.

Si necesitamos cambiar al uso de crampones, lo primero que tendremos que hacer es un curso de autodetención. Es el pilar básico para poder progresar con seguridad. En este curso os dotarán de las herramientas para poder frenar una caída con distintas técnicas, en función de si llevamos los sólo los crampones, sólo los piolets, o ambos. También la progresión en hielo requiere de aprendizaje y experiencia para avanzar con seguridad. 

En otro artículo vimos la manera de movernos con los esquís de travesía.

Vemos que para poder movernos con soltura, necesitamos conocer varias técnicas y ser completos en muchos aspectos. La fuerza y la resistencia tanto en el tren inferior como en el superior serán determinantes, así como la capacidad y potencia aeróbica. El equilibrio, las habilidades usando las distintas técnicas, nuestra capacidad de navegación y orientación, la gestión del esfuerzo y la toma de decisiones en un entorno cambiante.

Fórmate, recíclate y experimenta. Como en todos los inicios y para tener más seguridad, no dudes en acudir a un especialista.

Te esperamos.

ALDRUN SPORT.

 

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