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Fitness y cambios en la estructura social

Es apreciable que el sector del fitness está de nuevo en estado emergente, la proliferación de aperturas de nuevos centros lo corroboran explícitamente; y a juzgar por el calado de las inversiones de algunas marcas, así como de los propagados anuncios de expansión que adelantan, es presumible que esta efervescencia pronostica un  periodo largo y creciente en el sector.

También se advierte un cambio cualitativo importante en el modo de operar de los nuevos centros donde, no sólo destaca la implementación de nuevas tendencias en sus servicios, sino que proyectan una premeditada imagen de actualización y modernidad, sin duda en un intento acertado de atraer la atención del sector social al que están orientados, factor esencial para adaptarse a la dinámica de cambio continuo que la actualidad depara. 

Con la optimista perspectiva de auge económico en el horizonte, los motores de la producción se reactivan generando movimiento en todo el ámbito empresarial, y como consecuencia surgen ideas innovadoras e iniciativas emprendedoras que, probablemente, lleguen a superar los animados pronósticos, digo esto con toda la cautela que la reciente nefasta experiencia aconseja. Pero para no contradecir las predicciones de los estimulantes expertos, asumiré el hecho de haber entrado en una curva ascendente de la economía. 

Los efectos de este repunte se están dejando notar ostensiblemente en el entorno del fitness que, en mi opinión, es uno de los sectores con más proyección y recorrido. Las nuevas propuestas de este sector muestran un sentido pragmático y realista, con mayor acierto en su enfoque y mejor interpretación de la realidad social vigente. Esta nueva forma de operar obedece al resultado de escudriñar con perspicacia las preferencias, gustos, emociones y exigencias del espectro de clientes potenciales a los que orientan sus servicios, clara muestra de haber adquirido un importante nivel de profesionalidad y madurez empresarial.

Palpablemente el fitness ha sabido dotarse de recursos técnico-estratégicos que lo colocan ya en una actividad de sólida competencia y alta competitividad, con perfecto dominio de los distintos medios de comunicación, prodigándose en ellos con habilidad y marcado protagonismo. Es claro, el fitness es una actividad del presente con futuro. Un futuro que corre muy rápido y nos obliga a movernos a su ritmo, recibir los embates de su continua aceleración estando prevenidos será una de las claves de la pervivencia empresarial.

Existen, a mi juicio, tres factores determinantes para que un proyecto sea perdurable: aprendizaje del pasado, correcta interpretación del presente y visión de futuro. El momento actual me resulta particularmente interesante debido a la casi súbita transformación social que se ha producido. Suele suceder en todos los órdenes de la vida, que las caídas son bruscas y las recuperaciones lentas, esto es justo lo que sucede en nuestra sociedad actual, pues al producirse una caída económica vertiginosa, ha modificado la composición de sus capas sociales con impredecible resultado en la posibilidad de recuperación del statu quo.

El efecto de la reciente crisis muestra sus secuelas asentando una nueva estratificación, con una clase media fragmentada y bidireccional que soporta nuevas y mayores diferencias económicas entre sus componentes, parte de ellos desplazados hacia una situación de inestabilidad e incertidumbre. Hago alusión a esta circunstancia porque  en la amplia franja de la clase media se encuentra la mayor concentración de usuarios de centros de fitness, por lo que conviene conocer sus hábitos, demandas, exigencias, inquietudes y por supuesto su capacidad económica, que siendo importante, no lo es más que otros aspectos que definen a este estrato social. Así debemos considerar su estilo de vida, nivel educativo, sus medios de socialización, en definitiva, conocer su idiosincrasia. Sabemos, según algunos informes sociológicos, que el individuo medio actual sitúa la práctica de un estilo de vida saludable en uno de los primeros lugares de su orden de preferencias. Bien, no es nada que no supiéramos, pero que sea ratificado por expertos ajenos a nuestro medio es reconfortante y auspicia buenas señales que coinciden con el alegre movimiento presente del sector.

Lo más previsible es que el fitness siga ofreciendo mayoritariamente dos líneas divergentes en su orientación, aunque probablemente lo haga estableciendo mejoras de calidad en ambas, algo que viene marcado por la exigencia de nuevos consumidores más informados. Esta realidad nos lleva a la tarea de pergeñar fórmulas de interpretación para detectar los requerimientos del contexto social hacia el que estemos orientados. La generalización del uso de la comunicación digital ha generado un nuevo modelo de socialización, como demuestra el desarrollo exponencial de las redes sociales, proporcionando información inmediata que, con independencia de la calidad y veracidad de ésta, ha dado en establecer una nueva forma de consumo a la que hay que agregarse y, sobre todo, saber entender y manejar.

Vivimos en una sociedad compleja, pero a la vez provista de numerosos  recursos para desenvolverse en ella con éxito. El presente demanda adaptación constante y habilidad para procesar los sucesivos cambios y novedades. Conocer y desmenuzar la dinámica social y su efecto en los distintos estratos es un valioso recurso para enfocar con acierto una empresa o negocio. El fitness vive un momento favorable con  proyección de futuro, saber relacionar esta perspectiva con la actual estructura social aumenta las posibilidades de elegir el trayecto óptimo.

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