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La exigente actualidad del Fitness

La velocidad a la que caminan los acontecimientos, viene a ser el principal impedimento para su apreciación. La impelente tarea de mantenerse actualizado puede ocuparnos lo bastante para distraernos de la conveniencia de analizar los procesos de tal actualización, así como sus causas y consecuencias, factor imprescindible del que en buena medida dependerá el éxito de nuestras decisiones. 

GYM FACTORY, la Feria del Fitness e Instalaciones Deportivas llevará a cabo su próxima edición los días 13 y 14 de mayo. Aquí se puede encontrar todo tipo de novedades relacionadas con el fitness. Es el lugar idóneo para indagar y conocer las nuevas tendencias en todas las vertientes del fitness: exposición de equipamientos, actividades, formación en distintas áreas, congresos, en fin, un centro de reunión más que atractivo para profesionales y aficionados al fitness. No podéis faltar, os lo impone la exigente actualidad.

En lo que concierne al fitness, asistimos a una especie de aluvión casi constante de propuestas que derivan en nuevas tendencias. Como sabemos, la aparición tanto de modas como de tendencias más estables, presenta oportunidades de negocio por estímulo de la demanda. La otra cara de la realidad nos revela la imprescindible necesidad de generar formulas de adaptación ágiles para aprovechar estas oportunidades. En los centros de fitness de reciente creación, parece estar perfectamente asumido este concepto de adaptación constante, por lo que suelen tener preestablecido un criterio abierto a la innovación. Por encima de cualquier valoración, lo que pretendo destacar o simplemente describir, es que las circunstancias acaban imponiendo exigencias ineludibles cuando un negocio pretende mantenerse en pleno estado de vitalidad.

Aplicar una perspectiva realista al análisis del estado de cosas que componen el entorno concreto del fitness, es un requerimiento indispensable para desenvolverse en un medio cambiante que demanda adaptación constante, consecuencia insoslayable de pervivir en un ámbito innovador, y que previsiblemente continuará acelerando su evolución. Aceptar este hecho como imposición de las circunstancias, ayudará a establecerse con solidez en esta espiral de cambio permanente sin ser desbordados.

A simple vista, la obligación de manejarse en un entorno muy movido puede percibirse como un inconveniente, sin embargo, presenta claras ventajas, pues nos proporciona un terreno fértil para desarrollar ideas innovadoras propias, ya que la osadía puede regalar compensaciones, todo dependerá de la calidad del experimento. También puede optarse por ir incorporando las nuevas tendencias mediante una planificación eficaz que pase por la previa valoración estricta de su utilidad. Es esta una actitud más conservadora nada exenta de pragmatismo. En cualquier caso las dos opciones son perfectamente compatibles.

El fitness desde sus comienzos hasta ahora, no ha dejado de incorporar cambios y novedades, unas sólidamente vigentes, otras guardadas en el archivo de los recuerdos y algunas otras felizmente olvidadas. En el momento actual, quizá porque el fitness ya alcanza la mayoría de edad, parece estar implantándose un nuevo concepto que comporta mayor exigencia tanto en el rango de calidad de sus profesionales, como en los requerimientos de demandantes paulatinamente mejor informados. Esta situación que también es novedosa aunque no haya surgido súbitamente, no debería pasar desapercibida, pues un plan de adaptación efectivo pasa por tomar el pulso al entorno social concreto en el que nos hayamos proyectado.

Si asumimos como realidad patente la dinámica de cambio constante, convendremos en que es necesario desarrollar estrategias ágiles de adaptación y, en muchos casos, de reconversión. Sabemos que gran parte de los centros de fitness y/o gimnasios en España, crecieron exponencialmente en las décadas 80 y 90 del pasado siglo, la mayoría de ellos pertenecen al grupo de lo que llamamos “gimnasio medio”. Estos centros suelen estar dirigidos por empresarios autónomos, es decir, no pertenecientes a grandes empresas provistas de recursos de inversión suficientes para promover estrategias de adaptación sin problemas. En el caso del gimnasio medio, debido a una dotación más ajustada de recursos económicos, las estrategias de adaptación requieren a menudo de gran pericia y no poco riesgo. Para algunos de estos centros que pueden haberse “acomodado” en fórmulas aparentemente consolidadas, va a ser determinante, en mi opinión, trazar planes de reconversión y actualización si, como supongo, mantienen el objetivo de perdurar en la voraginosa actividad del fitness actual. 

Es comprensible que contemplado desde la ética profesional o desde la temible amenaza que comporta todo cambio, surja la dicotomía entre los convencimientos personales y la conveniencia o no de adherirse a nuevas tendencias poco experimentadas, pero insistiendo en lo arriba escrito, si no se acepta el palpable hecho de tener que enfrentarse al estado de cambio permanente, impuesto por un cúmulo de circunstancias de alguna manera ajenas a nuestra intervención, es probable que la realidad nos supere dejándonos al margen de su curso, por lo que gestionar inteligentemente todos los recursos precisos para abordar cambios útiles y adecuados, debería convertirse en el modus operandi de nuestra gestión, una especie de filosofía empresarial completamente asumida.

La continuada aparición de nuevas tendencias, aunque en algunos casos suscite reticencias, es una prueba de la vitalidad de nuestro sector, razón justificada para el optimismo. Conocerlas en profundidad y evaluarlas actuarán en beneficio de nuestro bagaje profesional. Por consiguiente, manejar canales de información que nos mantengan al tanto de la actualidad es de valiosa utilidad.

Etiquetas: Gym Factory, Revista, Gestión, Antonio Manzano, Desde el Gimnasio

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