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Paleo Marketing (Parte II)

Ya definíamos el paleo marketing, como la vuelta a la esencia del ser humano, a los inicios, al ser humano paleolítico y vamos a centrarnos en analizar la conducta de las personas desde el punto de vista biológico, esto no ha cambiado, y posiblemente no cambie en unos cientos de años.

Y proponemos el uso de este conocimiento para que nuestras herramientas de marketing, nuestra comunicación, todo nuestro trabajo, tenga un resultado efectivo, frente a la tormenta de cambios que sufre el marketing hoy en día.

Hablemos por tanto de química, hablemos de biología, hablemos de historia.

En el “paleolítico del ser humano”, cuando nuestra evolución nos llevó a organizarnos en grupos sociales, con división del trabajo, a planificar las actividades, la recolección, la caza, todo esto se consiguió en gran parte gracias a una serie de sustancias que nuestro cuerpo gestiona  para influir en nuestra conducta.

Sustancias como las endorfinas, producidas por nuestro sistema nervioso central. Nos motivaban a cazar, sentíamos “placer” al conseguir una presa, al recolectar. Esa sensación de felicidad, física y real, hacía que el cazador o recolector se esforzase mucho más.

Como bien sabemos en el sector de la actividad física, las endorfinas enmascaran el sufrimiento físico, enmascaran el dolor con placer, algo que en los inicios nos ayudaba a perseguir nuestras presas, ahora nos ayuda con las carreras de larga distancia, esa sensación del “subidón del corredor” de llegar a la meta.

¿Has pensado porqué las salas de FITNESS tienen tan poca retención?, los llamados “vagabundos de las máquinas”, que van como alma en pena de máquina en máquina, “haciendo su tabla”´. Eficaz si es, técnicamente impecable, ¿y qué?, ¿Qué sustancias segrega?, no lo sé bien, pero nada emocionante.

También está la dopamina, el motivo de esa sensación agradable de acabar una tarea, obtener un logro, alcanzar un objetivo, a nuestros paleolíticos abuelos les servía como recompensa por terminar una recolección, hoy les sirve a los coach, para que gestiones tus tareas diarias, y en ese momento que tachas con lápiz una tarea pendiente, una pequeña inyección de dopamina, te hace sentirte bien.

Esforzarnos en hacer una tarea nos hace sentir bien, no hay recompensa biológica por no hacer nada.

Usemos la gamificación, pongamos retos, pruebas, tareas, a corto plazo, fáciles, tangibles, con objetivos,  que tus clientes sientan esa dopamina, haz que los que ahora no son tus clientes quieran sentirla.

Hay algunos buenos ejemplos de cómo podemos aplicar las reglas del paleo marketing hoy en día, como por ejemplo, son las carreras de “obstáculos”, en las que sufres, corres montaña arriba, saltas fuego, te arrastras por el barro, todo este “sufrimiento”, se ve recompensado con un buen torrente de endorfinas. Y estas son tremendamente adictivas, el corredor lo pasa fatal, pero se divierte, se encuentra bien al terminar, y lo más importante, vuelve.

¿Y en estas carreras te anuncian las calorías que vas a quemar, lo que va a mejorar tu salud, lo fuerte que te vas a poner?, no, al contrario te anuncian todo lo que vas a sufrir. Y tienen un éxito tremendo. ¿Por qué entonces tú sigues anunciando lo sano que van a estar si van a tu centro deportivo?

Otra parte importante es la parte “social” de estas carreras. Hay quien dice que sin redes sociales digitales estas carreras no funcionarían, “¿si no me puedo hacer una foto y que la vea todo el mundo en redes sociales, para que voy a ir?”. 

Lo curioso es que en el momento  que ves en una foto a tu amigo arrastrándose por el barro bajo una alambrada, pero con una sonrisa de oreja a oreja , ¡ y también quieres ir a la carrera!, sufrir como él, ¡¡ quieres endorfinas como él!

En el Paleolítico vivíamos en comunidades, las necesitábamos para prosperar, se conocían entre ellos, confiaban unos en los otros, pues nuestro cerebro sigue pensando en la misma forma. 

Nuestros clientes, necesitan estar en grupo, necesitan conocerse, rodearse de más gente. Las personas salen a correr en grupo, salen en bicicleta en grupo, les gustan los deportes de equipo, les gusta hacer clase con más gente. ¿Has hecho alguna vez una clase donde estés solo tú y el instructor?, es terrible la sensación, y no debería estar mal porque el beneficio físico es exactamente el mismo, pero no te gusta, porque falta gente. Vas a los bares no porque la cerveza sea mejor, sino porque hay más gente, no las conoces de nada, no te interesa su vida, pero te gusta estar con más gente.

La oxitocina segregada en situaciones de amor, amistad, confianza, cuando estamos en nuestros entornos, es la oxitocina quien hace que nos sintamos bien. Frente al corto plazo de la dopamina, tiene un efecto más duradero. 

Haz que tus clientes sientan todas estas sustancias, que sus amigos lo sepan y las quieran, son adictivas no lo olvides, y será tu mejor herramienta de fidelización.

Aprovecha esto para tu negocio, fomenta la socialización, los grupos, las pequeñas comunidades, y sobre todo crea el deseo de pertenecer a esa comunidad, para todos aquellos que todavía no pertenecen.

Analiza tu negocio, tu servicio, piensa, inventa, copia, ya sabes el funcionamiento,  la conducta de tus socios, de millones de personas que pasan por la calle pero no son clientes tuyos, haz que tu marketing, tu imagen, tus acciones actúen sobre estos elementos, sobre las hormonas del placer, como actuarias con un homo sapiens en el Paleolítico y tu marketing funcionará.

Etiquetas: Gym Factory, Revista, Gestión, José Luis Gaytán

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