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Decálogo para arruinar tu negocio (Firmado…tu mayor enemigo)

Desde tiempos remotos el ser humano siempre se ha sentido atraído por lo prohibido, como si se revistiera de un halo de atracción irresistible para nosotros. En el fondo es una manifestación que tenemos las personas por matar la curiosidad y experimentar aquello que se nos niega, porque necesitamos conocer lo desconocido y valorar sus consecuencias. Transgredimos las normas para sentir “en primera persona” los resultados de hacerlo.

Juguemos con esto, voy a proponerte 15 pautas para conseguir arruinar tu negocio. Busco despertar en ti, esa sensación de hacer lo contrario de lo que se te indica, de saltarte las normas, para así llevarte hacia lo contrario de arruinar tu negocio, el llevarlo al éxito, la abundancia, la excelencia y sobre todo, a disfrutar en el proceso y pasártelo bien por el camino.

Justo detrás de cada una de ellas, voy a compartir contigo una frase que debes copiar en la aplicación de notas de tu teléfono móvil, para que las tengas presentes y te inspiren en el día a día de tu negocio. 

1.- Prohibido cambiar nada, sigue con lo que empezaste aunque no esté funcionando, probar es una pérdida de tiempo y energía.

Incluso la gente que piensa que no podemos hacer nada para cambiar nuestro destino, mira antes de cruzar la calle.

2.- No diversifiques las líneas de ingresos, mantente con una sólo entrada de dinero, eso que decía tu abuela de “No pongas todos los huevos en la misma cesta” es una tontería y no tiene validez científica.

La cosa más importante que debes hacer si estás dentro de un hoyo, es dejar de cavar en el mismo hoyo.

3.- Invierte en campañas de marketing conocidas y similares, por supuesto no controles el resultado de las mismas, qué más da los resultados que estén ofreciendo, para que probar nuevas posibilidades, total es una pérdida de dinero, mejor espera a que el negocio crezca por sí solo.

Si buscas resultados diferentes, no hagas siempre lo mismo.

4.- Realiza acciones que te gusten a ti y que satisfagan lo que tú quieres, no escuches las necesidades y deseos de tu clientela, ¿para qué encuestarlos y escuchar lo que esperan de tu empresa?

El cliente es el cliente, aunque a veces tenga mal gusto.

5.- Delega la autoridad y responsabilidad total de tu negocio en tus trabajadores, sin necesidad de supervisar nada sobre las personas delegadas. La culpa de las decisiones tomadas siempre debe ser suya.

Un hombre se puede equivocar muchas veces, pero no se convierte en un fracaso hasta que empieza a culpar a otros de sus propios errores.

6.- Nunca pongas atención en la posibilidad de aportar más valor, mejorar la experiencia de tus clientes o mantener un ambiente agradable en tu negocio.

No hagas lo que los demás hacen, haz lo que los demás quisieran hacer y no se atreven.

7.- Despreocúpate de quienes son tus clientes, de hablar con ellos, de ser amable, de saber que les gusta y de hacerles preguntas estratégicas que te ayuden a mejorar. Total con que paguen la cuota cada mes, es suficiente.

Si quieres recoger miel, no des puntapiés a la colmena.

8.- Olvídate de escuchar el mercado, eso de las redes sociales es una pérdida de tiempo y no te aporta información sobre que se lleva, que está haciendo tu competencia o de cuál es la tendencia.

Hay un ser humano y potencial cliente detrás de cada tweet, post, blog o correo electrónico.

9.- Jamás planifiques tu tiempo, ni priorices tus acciones diarias en las más valiosas e importantes, déjate llevar por las distracciones (televisión y móvil incluidos).

No cambies lo que más quieres en la vida, por lo que más deseas en el momento, porque los momentos pasan pero la vida sigue.

10.- No tomes ningún riesgo, aunque sea justificado y presente una probabilidad razonable de ser rentable.

Solo imagina lo maravilloso que puede ser arriesgarse y que todo salga bien.

11.- Contrata a personas sólo por su formación académica y curriculum, dejando al lado las habilidades sociales y la inteligencia emocional, no es necesario alguien sociable, amable y empático para tratar con las personas que te dan de comer.

Algunas personas causan felicidad a donde van; otras cuando se van.

12.- Olvídate de disfrutar y divertirte con tu familia, hacer deporte, tener ocio o desconectar del negocio de vez en cuando, eso es una perdida te tiempo y no te hará llenar el depósito para dar tu mejor versión. La Salud no es tan importante, tu energía es ilimitada y es imprescindible que estés al pie del cañón las 24 horas del día, ya vivirás cuando te jubiles.

Recuerda para que empezaste este negocio. Disfruta de la vida, hay mucho tiempo para estar muerto. 

13.- Jamás sorprendas a tus clientes y hagas cosas que los incentiven y premien su fidelidad a tu negocio, no es probable que hablen bien de su experiencia y se conviertan en tus principales promotores con sus conocidos, amigos y familiares.

Haz lo que haces, tan bien, que tus clientes quieran volver con sus amigos.

14.- Nunca crees una conexión emocional con tus clientes, pasa de ofrecerles actitud, felicidad, valores, confianza y experiencias, eso son ñoñerías y no las valoran.

Ya no basta con satisfacer a los clientes, ahora hay que dejarlos encantados.

15.- Ni se te ocurra tirar el dinero invirtiendo en la motivación y formación de tus empleados para que mejoren como personas y como profesionales, no es tan importante que sean inteligentes emocionalmente y desarrollen sus habilidades sociales.

Para que un equipo funcione además del talento y el esfuerzo, a sus integrantes le tienen que brillar los ojos.

Espero que este decálogo te remueva, te haga reflexionar y sacar tus propias conclusiones, escucha tu corazón, escucha a tu intuición, él/ella sabe que debes hacer, si defines tu meta como disfrutar del camino, tu éxito está garantizado.

Y hagas lo que hagas hazlo con mucho amor, el éxito de tu negocio es que cuando mueras, el mundo no quede como si no hubieras vivido.

Etiquetas: Gym Factory, Revista, Gestión

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