Spanish English French German Italian Portuguese

feria gym factory madrid

Diabetes y Camino de Santiago

¿Te consideras una persona aventurera? ¿Piensas que la diabetes te limita a la hora de realizar ciertas actividades? Si has respondido que sí a ambas preguntas, te vamos a dar unos consejos para que comiences tus andadas de aventurero sin ningún problema realizando, por qué no, el Camino de Santiago.

Si estás dispuesto a comenzar este pequeño reto lo primero que debes hacer ir a la Oficina del Peregrino más cercana a tu vivienda y sacar unos sencillos permisos para alojarte en los albergues y poder recoger los sellos de cada sitio que visites. Después hacérselo saber a tu equipo sanitario, con ellos deberás trazar un plan de medicación así como asesoramiento nutricional. En él planifica con tu endocrina la estrategia de inyecciones de insulina basal y la de acción rápida antes de cada comida, así como la cantidad de hidratos de carbono que has de consumir en la dieta.

Es muy importante llevar insulina suficiente, has de calcular la insulina que te hará falta según los días que tengas pensado ir y llevar, al menos, un 25% extra. En algunos albergues dispondrás de frigorífico para el mantenimiento de la medicación, pero en otros no. Pero la duración de la medicación fuera del frío es de apróximadamente un mes, tiempo que ha de ser más que suficiente para desarrollar tus andadas sin problemas. Pese a ello te recomendamos que guardes la medicación en una neverita portátil para evitar los cambios bruscos de temperatura. ¡Por supuesto, no olvides tu kit de glucagón!

Con respecto al material indicarte que el calzado se puede considerar la parte más importante, utilizar un calzado adecuado hará que puedas disfrutar de tus andaduras o ésta sea una auténtica odisea. Para ello te recomendamos que uses unos calcetines técnicos de montaña y unas botas de media caña o zapatillas de trekking. Fíjate que la suela no sea muy rígida y permita doblar la bota, que tenga un dibujo profundo y que sea de varias formas. Que la bota sea impermeable y transpirable te ahorrará muchas incomodidades innecesarias. 

Por supuestos, no debes empezar esta aventura sin haberle hecho un rodaje a las botas y a tus piernas. Haz pequeñas salidas antes para ir entrenándote y preparándote, haciéndote a las botas y ellas a ti, ver cómo reacciona tu cuerpo con la medicación y poder reajustarla. En los descansos que hagas durante las etapas no te quites las botas, posiblemente luego no puedas ponértelas ya que tu pie se habrá hinchado. Si durante el camino estas se te mojan por dentro, al final de la etapa, lo mejor para eliminar la humedad es introducir papel de periódico, no las acerques a fuentes de calor ya que estropearás sus tejidos y te cargues el calzado.

Sobre la mochila, esta deberá tener un volumen que dependerá del uso que le quieras dar, nosotros te recomendamos que esta tenga una capacidad de entre 25 y 40 litros. Recuerda que ha de ser específica de montaña ya que estas están preparadas para ajustarse perfectamente a nosotros sin que se estén balanceando durante el camino. El peso que debes llevar no debe sobrepasar el 10% de tu peso.

La ropa que debes usar ha de ser cómoda, adecuada para la práctica deportiva y, en la medida de lo posible, que pese poco. Lleva siempre algún impermeable que te proteja de la lluvia, aunque sea verano, ya que nunca se sabe cuándo la lluvia te puede sorprender. Además de eso, lleva una gorra o visera  que te proteja la cabeza y cara y usa gafas de sol para protegerte la vista. Usa para ello crema protectora, pregúntale a tu enfermera cuál puede ser la más adecuada para ti.

Tengas diabetes o no, la prevención y el cuidado de los pies puede considerarse lo más importante que debas tener en cuenta después de cada etapa. Una vez finalizada la etapa, cambia el calzado por algunas sandalias que permita que el pie se airee y que se sujeten por el talón ya que si no puede que de forma inconsciente vayas  con los dedos en tensión y lo que necesitas es relajarlos. Lávalos bien con agua templada y jabón neutro. Usar algún antiséptico para la piel también podría serte de ayuda. La crema hidratante úsala después de cada etapa, antes de dormir y muy poquita antes de cada salida.

Si tienes alguna ampolla, no quites la piel, solo con vaciar el líquido que se pueda formar es más que suficiente. Para ello te puedes ayudar de una aguja de insulina que esté sin usar y estéril. Con algodón o una gasa unta antiséptico en la zona de la ampolla y pínchala con cuidado para dejar que se vacíe por el otro extremo, una vez vacía puedes colocarte una tirita. ¡Por supuesto, desecha la aguja¡ Si no te atreves a hacer esto, puedes acercarte a las instalaciones de primeros auxilios para peregrinos que suele haber en las ciudades.

Sobre la hidratación comentarte que es importante que bebas entorno a unos 3 litros al día de agua. Es importante que bebas antes, durante y después de cada etapa. Hazlo antes de tener sensación de sed, ya que cuando tienes esa sensación ya estás deshidratado. Caminatas bajo el sol y el calor deshidratan aunque no sudemos. Una vez llegado al destino del día aprovecha el descanso para planificar la etapa del día siguiente viendo por qué sitios vas a pasar para tener en cuenta las provisiones de agua y comida que necesitas llevar durante el viaje y dónde poder reponerlas.

Tan importante como llevar insulina es llevar glucosa de emergencia. Glucosa de alto índice glucémico para casos de hipoglucemia, que ha de estar en un envase práctico de llevar y usar. Deberás tenerlo en un sitio de rápido y fácil acceso. Lo más aconsejable es que sea en forma de gel o líquido, además de llevar algún alimento con hidratos de carbono de acción lenta para el mantenimiento de la glucemia.

Para prevenir esto, es recomendable que durante la etapa comas algún fruto seco y algo de chocolate a cada hora u hora y media y aproveches para mirarte la glucemia aunque no tengas sensación de hipoglucemia ya que el esfuerzo del camino puede disimular la sensación de tener bajo el azúcar en sangre. Además de la monitorización de la glucemia durante las etapas deberás hacerla antes y después, para así ver cómo reacciona tu cuerpo e ir conociéndote mejor.

Ahora que los conocimientos ya los tienes, solo te queda disponer del material y ganas de algo diferente que aportará más de lo que crees a tu salud, tu cuerpo y tu mente.

¡Buen Camino!

Etiquetas: Diabetes, Luis Miguel Pérez Navarro , Salud

Las cookies nos permiten ofrecer nuestros servicios. Al utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de las cookies. Más información