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Actividad física para Leucemia Mieloide Crónica

La actividad física es muy recomendable para todas las personas, sobre todo para aquellas que necesitan mejorar su salud y aún más para las personas diagnosticadas con LMC. Practicar ejercicio de forma regular también tiene un montón de beneficios que ofrecerte, si quieres saber algunos de ellos sigue leyendo.

Realizar deporte de forma habitual produce adaptaciones en prácticamente cualquier sistema del organismo. Por ejemplo, el sistema respiratorio mejora la extracción de oxígeno del ambiente y la expulsión de dióxido de carbono a la vez que el músculo también es capaz de aprovechar mejor este oxígeno por lo que se vuelve más eficiente, por lo tanto nos cansamos mucho menos y somos menos propensos a padecer fatiga.

El corazón aumenta de tamaño y sus paredes se vuelven más gruesas por lo que en cada latido se envía más sangre al torrente sanguíneo provocando que este aumente el número y volumen de los capilares pudiendo irrigar más sangre a todas las células con un menor esfuerzo. Además de ello es capaz de disminuir la tensión arterial sistólica o alta y la diastólica o baja.

Practicar deporte o ejercicio de forma habitual te hace estar más ágil y fuerte, además de tener mayor resistencia frente a las actividades cotidianas por lo que hace que te sientas más activo al final de cada jornada. También te sentirás con mejor predisposición a afrontar retos y superarlos ya que tu sistema nervioso no se alterará fan fácilmente frente al estrés teniendo tu cerebro un mayor aporte de oxígeno y nutrientes.

Tu organismo tendrá mayor capacidad para eliminar los radicales libres de tu organismo, estos radicales libres son sustancias que dañan las células de tu cuerpo aumentando el envejecimiento de las mismas y pudiendo producir la rotura de éstas. La función cognitiva de tu cerebro también se verá mejorada, lo que hará que mentalmente seas mucho más ágil, a la vez que disminuye la depresión y las alteraciones emocionales lo que hará que tu autoestima y la confianza contigo mismo se vean por las nubes.

Por lo que se puede concluir que con el ejercicio a nivel físico te podrás sentir más vital, más fuerte y resistente, el día se te acabará haciendo corto. Pero no por ello dormirás peor, sino que todo lo contrario, te ayudará a conciliar el sueño. A nivel psicológico estarás con mejor estado anímico y emocional, siempre de buen humor. Eso sí, cuanto más ejercicio practiques mejor te encontrarás y sentirás cada día.

Bien, ahora que ya conoces algunos de los beneficios que la actividad física te puede ofrecer. Cuánta actividad física debes realizar y cómo. Debes de saber que la Organización Mundial de la Salud recomienda una práctica de ejercicio físico de al menos 150 minutos a la semana de intensidad moderada, 75 minutos de alta intensidad o una mezcla de ambas. Esto significa que puedes realizar 25 minutos de paseo ligero 6 días de la semana, nada complicado ¿no? Un truco para saber cómo calcular cuál es una intensidad moderada decirte que es aquella que te permite mantener una conversación durante la práctica deportiva, si la voz se te empieza a entrecortar estarás aumentando la intensidad a moderada-alta o alta.

Por supuesto, has de empezar a practicar deporte con responsabilidad, si nunca has practicado ejercicio o hace mucho que no lo realizas, debes empezar con paseos suaves y con una duración prudencial. Si ves que se te está haciendo a poco comienza a realizar pequeños cambios de ritmo de 1 o 2 minutos o con un ligero trote. También puedes realizar paseos suaves en bicicleta o con patines en terreno llano para que las cuestas no te dificulten tus primeras andadas.

Realizar de ejercicios de fuerza es muy recomendable, puedes hacerlo con unas gomas elásticas o unas pesas de bajo peso. Así como ejercicios con tu propio peso como fondos o flexiones y sentadillas y acompañarlos con unos abdominales. Los fondos empieza realizándolos sobre una superficie que esté más alta que el suelo, como una mesa. En ejercicios de fuerza te recomendamos que varíes el número de ejercicios, los realices con poco peso y entre 10 y 15 repeticiones.

Si por el contrario antes del diagnóstico ya realizabas algún tipo de actividad física puedes continuarla sin problemas, lo que sí te recomendamos es que no la realices hasta el agotamiento, termina algo cansado que ya habrá tiempo de darse más caña. Ten en cuenta que tu organismo no se encuentra en las mismas condiciones que antes, aunque eso no debería ser un problema para acabar realizando la misma actividad o empezar un programa de entrenamiento, pero sí que deberás tener algo de paciencia y realizarla de forma muy progresiva e incrementar la intensidad y duración poco a poco.

Dales una alegría a tus profesionales sanitarios y coméntales que quieres iniciarte en un programa de entrenamiento, ellos son los que mejor te pueden indicar sobre qué precauciones debes tener en cuenta a la hora de comenzar un programa de entrenamiento.

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