Spanish English French German Italian Portuguese

Mountain Sickness

Las actividades físicas y/o deportivas en la naturaleza, llevan asociados en algunas ocasiones, el ascenso a una cima o pico. Si la cota se sitúa por encima de los 2.500 metros, podemos empezar a experimentar lo que se conoce como mal agudo de altura (MAM), mal de montaña (mountain sickness), apunamiento, yeyo o soroche.

¿Qué es el mal de altura?

Es un malestar que sufre nuestro organismo por la pérdida de la homeostásis (ajustes y reacciones que hacemos para mantener un equilibrio ácido-base), como consecuencia de una situación hipóxica (bajada de la concentración de oxígeno y de disponibilidad de éste),  e hipobárica (bajada de la presión de oxígeno), como resultado de la ganancia de altitud.

Se diferencian tres zonas dependientes de la altitud,

  • Entre 1.500 y 3.500 metros. Hasta los 2500m de altitud (presión barométrica presurizadas las cabinas de los aviones). En la península ibérica, todos los picos están dentro de esta zona, como el Mulhacén (3.479 mts)
  • De 3.500 a 5.500 metros. Más de 10 millones de personas viven en esta franja de altitud.  A 5.500 metros disminuye un 50% la presión atmosférica. Esto hace que la presión parcial de oxígeno dentro de los capilares baje drásticamente, dificultando el intercambio gaseoso en esta zona. El Teide se sitúa en esta zona (3.718 mts)
  • Por encima de 5.500 metros. A más 7.000-8.000 metros se considera la zona de la muerte, donde no se puede aclimatar, siendo la permanencia mucho tiempo, incompatible con la vida. Existe una población que vigila la mina de Aucanquilcha, en Chile, que viven a 5.985 mts. El Elbrus, (5.642 mts), el Kilimanjaro (5.895 mts), el Aconcagua (6.962 mts) y el Everest (8.850 mts) están en esta zona.

¿Qué es lo que ocurre exactamente en nuestro organismo?

A nivel del mar la presión atmosférica es de 1 atmósfera, a medida que ascendemos, va bajando. Cuando estamos a 5.500 mts la presión es la mitad, teniendo el aire una densidad menor. Aunque la composición y porcentaje del aire es el mismo (78% de Nitrógeno, 2,9% de oxígeno y otros gases como el Argón y el Co2 ), al tener menos presión y densidad, la capacidad que tenemos para captarlo, difundirlo y usarlo en los tejidos es más reducida. La saturación arterial del oxígeno en sangre está a menos del 90%.

¿Qué respuesta tenemos ante esto?

Para contrarrestar la hipoxia generada, los quimiorreceptores de la arteria carótida avisan para aumentar la ventilación, añadiendo más oxígeno a la sangre y exhalando más Co2, para combatir la hipercapnia (aumento de la concentración de anhídrido carbónico en sangre). Se han llegado a registrar ventilaciones de 62 veces por minuto. Este ritmo es posible por la escasa presión externa, costando menos. El gasto cardíaco aumenta por el gran aumento de las pulsaciones, no por el volumen sistólico, que disminuye ligeramente. Los riñones segregan EPO (Eritropoyetina), generando una policitemia (aumento de la cantidad de glóbulos rojos). Junto a la deshidratación producida por la adaptación a estos esfuerzos, en un ambiento de altura seco, puede aumentar el riesgo de trombo, elevando el Hematocrito, y ralentizando la circulación.

¿Cómo puedo detectarlo?

Los síntomas más frecuentes son: dolor de cabeza, náuseas o vómitos, falta de apetito, agotamiento físico, debilidad (astenia), trastornos del sueño (insomnio), molestias gastrointestinales y sensación de falta de aire, entre otros. Es difícil determinar quién se verá afectado por el mal de altura, ya que no existen factores específicos que se relacionen con la susceptibilidad al mal de altura. Sin embargo, la mayoría de la gente puede ascender hasta los 2.400 metros sin dificultad, como por ejemplo, el sencillo ascenso a Peñalara, con 2.428 mts, siendo la cota más alta de la sierra de Guadarrama. Un mal de altura agudo y severo, puede progresar a un edema pulmonar o a un edema cerebral (inflamación o extravasación de líquido, provocando una inflamación), los cuales son potencialmente mortales.

¿Cómo puedo solucionarlo?

La única solución cuando sufrimos estos síntomas es descender rápido varios cientos de metros, descansar e hidratarnos mucho. Para evitar el mal de altura hay que ascender de forma progresiva y sin forzar el cuerpo, beber agua con frecuencia y alimentarse con carbohidratos. Una buena aclimatación, haciendo estancias en altura, con pérdida de ésta para recuperar del todo. Evitar la excesiva sal y las bebidas que puedan deshidratarnos, como los estimulantes (cafeína, teína). El ritmo de ascenso, la altitud alcanzada, la cantidad de actividad física a gran altura, así como la susceptibilidad individual son factores que contribuyen al inicio y la gravedad de la enfermedad de altura.

¿Existe algún entrenamiento específico para su mejora?

El entrenamiento cardiovascular de alta intensidad y media duración, ayudará a ir más holgado a nivel cardiovascular, siendo más capaces de sostener ritmos de trabajo medios y altos durante más tiempo. Antiguamente sólo se subía a estas altitudes con la ayuda de botellas de aire comprimido, que aportaban ese oxígeno deficitario. Actualmente, el subir si esa ayuda, supone un reto más, defendiendo muchos ese estilo más “purista” de alcanzar la cima.

Como dato a destacar, la reciente azaña (2017) del corredor de skimo y ultramaratoniano de trail, Killian Jornet, que ascendió dos veces al Everest, desde Rongbuk (5.100 mts), la primera, y desde el campo base avanzado (6.500 mts), ambas sin oxígeno, en un plazo de 6 días.

Sin embargo hay un componente genético que hará que tanto entrenados, como cualquier población esté expuesta a esta afectación casi por igual. En niños y adultos jóvenes hay más riesgo, y las enfermedades coronarias, el EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica), y tras enfermedades metabólicas, como la diabetes, no tienen más predisposición a la enfermedad, pero si pueden complicar más sus síntomas y recuperación.

Todo tiene su proceso, igual que la aclimatación. El dar pasos de gigante, no sólo frustrará nuestro intento de alcanzar nuestro objetivo, sino que pondremos en riesgo a nuestro organismo.

Comentarios potenciados por CComment

Las cookies nos permiten ofrecer nuestros servicios. Al utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de las cookies. Más información