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Presión en el costado derecho entre las dos escápulas, ¿qué podemos hacer?

En otra ocasión había comentados como solucionar de forma mecánica la tensión constante encima de los hombros. En todos los artículos siempre hago referencia a la importancia del reequilibrio muscular como factor determinante para resolver este tipo de tensiones musculares en la musculatura superficial.

Otra situación muy habitual es notar una presión constante en el lado derecho entre las dos escápulas, para tratar esta sintomatología querría afrontarlo no sólo desde el punto de vista mecánico sino fijándonos en otros aspectos, pues se sabe de la relación entre el dolor muscular superficial y alguna pequeña disfunción a nivel visceral. En lo que acontece a este dolor en el lado derecho entre las dos escápulas está relacionado con una alteración de la función del hígado.

ASPECTOS A TENER EN CUENTA:

¿ESTRÉS?

El estrés puede ser físico por infinidad de factores de nuestro día a día y también puede ser un estrés orgánico o pueden ir unidos. Igualmente del origen, el estrés crea una hiperactivación del Sistema nervioso simpático, que de ser mantenido en el tiempo puede acabar dando lugar, entre otras, a contracturas musculares reiteradas.

EL SUEÑO:

¿Dormimos el tiempo necesario? ¿Dormimos  en las horas adecuadas de la noche? ¿Entramos en la fase de sueño reparador mientras dormimos? Las respuestas a estas preguntas son importantes pues es durante el sueño cuando nuestro organismo se encarga de reparar los tejidos dañados.

ALIMENTACIÓN:

¿Abusamos de productos procesados? ¿De harinas? ¿De lácteos? ¿De carnes rojas? Por el contrario ¿consumimos pocas verduras y hortalizas, crudas o cocidas? ¿Comemos poco pescado azul? ¿Cuándo lo comemos lo hacemos excesivamente cocinado?

Estos excesos y carencias llevan a promover en el organismo respuestas de curación de mayor inflamación y mayor periodo de recuperación tisular o incluso a cronificar el proceso. Por otro lado, sobrecargaran el hígado y si se cronifica este desequilibrio puede dar lugar a pequeñas disfunciones, si a eso le añadimos que para paliar el dolor tomamos antiinflamatorios, pues mayor toxicidad que debe limpiar el hígado.

¿QUÉ ACTIVIDAD FÍSICA REALIZAMOS?

¿Vamos al gimnasio al final de nuestra jornada laboral? ¿Realizamos ejercicios de alta intensidad o de muy larga duración?

Por lo general la actividad física requiere de la activación del Sistema nervioso simpático, mayor si la intensidad de esfuerzo físico es más elevada. Si ya tenemos una hiperactivación de éste, ¿sería la actividad física indicada?

Por otro lado, realizar este tipo de actividad hacia el final de la tarde, momento del día en el que necesitaríamos de un frenado de la vía simpática, deberíamos discutir si es indicado en busca de un buen descanso al final del día.

Estos cuatro puntos que hemos detallado por separado, en realidad están ligados, puede que haya quien cumpla los cuatro o quien cumpla dos de ellos. Pero debemos tener claro que son potenciadores de no favorecer la reparación de los tejidos dañados.

ACCIÓN POR FUERA Y POR DENTRO:

La acción a llevar a cabo para mirar de acabar con esta tensión en este costado derecho entre ambas escápulas debe ser reequilibrando los factores mencionados anteriormente, es por eso que hablamos de acción por dentro y por fuera.

A) Actividad física:

La terapia de ejercicio debe ser suave, de relajación, dando importancia a la respiración, así lograremos un frenado en la activación del sistema nervioso simpático, y estaremos ayudando a la regeneración y aspectos importantes en la regeneración como el descanso nocturno. A parte de realizar una acción mecánica de crecimiento axial y reequilibrio muscular antero-posterior y profundo-superficial.

B) Emociones:

Una buena salud emocional está ligada al frenado del sistema nervioso simpático vía córtex prefrontal, inhibiendo la acción de la amígdala límbica. Si frenamos desde este punto de vista la vía simpática, ayudamos al descanso y a reducir la percepción nociva del estrés físico. Estaremos ayudando a potenciar los efectos de la terapia física que planteemos.

C) El sueño:

Si tenemos unas dinámicas de sueño que no son buenas, bien por pocas horas, por exceso de horas, bien por insomnio o porque nos vamos a dormir muy tarde. Esto deberíamos corregirlo si queremos una regeneración de tejidos óptima, quedarnos con los pasos detallados en los apartados anteriores sería, en estos casos, del todo insuficiente.

Mejorar el sueño, permitirá una mayor reparación pero a su vez aumentará la salud emocional, pues el descanso será más reparador y nuestro estado de ánimo mejorará. Una buena calidad del sueño tiene un efecto potenciador de los efectos de la actividad física y del trabajo emocional.

D) ¿Y la función del hígado?

Tener presente que aquello que ingerimos va íntimamente a nuestra salud, es el primer paso a realizar para ayudar a funcionar al hígado. Cuantos mayores cambios a nivel de carencias alimentarias y excesos podamos llevar a cabo mejor para la desintoxicación que debe realizar esta víscera.

Aumentar el consumo de verduras y hortalizas, de pescado azul pequeño y poco cocinado para no quemar sus grasas, y por el contrario evitar el consumo de alimentos procesados y harinas refinadas, podríamos resumirlo en “come alimentos y no productos”.

Si conseguimos normalizar la función del hígado, comemos alimentos saludables, mejoramos la calidad del sueño, nos sentimos bien emocionalmente y llevamos a cabo una actividad física de relajación conseguiremos hacer desaparecer esta tensión muscular en esta zona escapular derecha y seguramente no reaparezca.

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