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Münchausen y Don Quijote

Existe un grupo de trastornos mentales conocidos como Trastorno de Síntomas Somáticos cuya característica es una preocupación y un malestar de orden corporal. Este grupo también incluye el Trastorno Facticio, que puede ser padecido por la propia persona o bien por otra. En ambos casos se trata de un intento de falsificación de los signos y síntomas clínicos mediante un acto consciente e intencional de falsedad y ganancia secundaria, sin intención de fraude. 

Este síndrome, cuando se aplica a la propia persona se denomina Síndrome de Münchausen, y el paciente informa de manera intencional y poco ajustada a la realidad, de la presencia de síntomas de trastornos médicos o psiquiátricos, o bien se auto- inflige dichos síntomas y signos físicos. Cuando se aplica a otra persona – generalmente un hijo o menor que depende del adulto - se denomina Síndrome de Münchausen por Poderes

El Síndrome de Münchausen fue denominado como tal en base a un personaje alemán del siglo IIXX conocido como el Barón de Münchausen, que relataba historias y aventuras grandiosas, fantásticas, y difícilmente creíbles. El científico y escritor alemán Rudolf Raspe (1737-1794) publicó tales aventuras en el año 1785 con el título: “ Las sorprendentes aventuras, grandes e inminentes peligros, escapes milagrosos, y viajes maravillosos del conocido Barón de Münchausen.” 

El libro de Raspe estuvo basado en las andanzas de un noble alemán de existencia real llamado Karl Friedrich Hieronymus, Barón de Münchausen, el cual, cuando retornó de su servicio a las órdenes del ejército ruso, narraba unas historias extraordinarias las cuales eran el asombro de la población de su localidad natal. 

En el año 1951, Richard Asher (1912-1969), describió en la prestigiosa publicación cientifica, “The Lancet,” el comportamiento de un grupo de pacientes que fabricaban falsos signos y síntomas de enfermedad. Asher dio el nombre de Síndrome de Münchausen a tal condición, en semejanza a la conducta del Barón que protagoniza el libro de Raspe. 

El elemento nuclear de este trastorno es la convincente presentación del paciente de síntomas auto-inducidos con el fin de reunir las condiciones para ser admitido a un hospital. Tales condiciones incluyen dolor abdominal, fiebre, vómitos, sarpullidos cutáneos, quemaduras, hipo o híper glucemia, dolor en la zona lumbar y renal, sangre en el esputo, sangre en la orina, y abscesos, entre otras. 

Todo ello altera el flujo normal de las unidades hospitalarias debido a las constantes exigencias de atención personal, contacto físico, pruebas de laboratorio, medicaciones diversas (especialmente sedantes y analgésicos), e intervenciones quirúrgicas. Este lamentable proceso continúa hasta que el staff profesional logra un diagnostico de Sindrome de Munchausen y el paciente es expulsado del hospital. 

Existen una serie de teorías para explicar la etiología de este trastorno mental. Según Kolb (1977), es posible que el paciente este buscando establecer una relación con el plantel profesional a modo de padres o madres sustitutas. O quizá simplemente expresen su ira en contra de la profesión médica. También es posible que las lesiones auto-infligidas representen un auto-castigo para purgar la sensación de culpa.  Pero lo mas probable es que quizá el único objetivo aparente consista en adoptar el papel de paciente hospitalario sin ningún otro incentivo externo. Muchas veces la hospitalización es el objetivo principal así como una forma de vida. 

El trastorno posee una cualidad compulsiva, pero las conductas son deliberadas y voluntarias, aun cuando no se logran controlar. Buscan cuidados médicos porque disfrutan de la atención medica hospitalaria, de las medicaciones que reciben, el confort de una cama hospitalaria, la seguridad de comer tres veces al día, y el macabro goce personal de haber logrado contar una gran mentira y haber engañado a todo el hospital. 

Por otro lado, el Síndrome de Münchausen por Poderes se da en madres que fingen una enfermedad inexistente en su hijo. La madre intencionalmente induce los falsos signos y síntomas en su hijo quien luego requerirá procedimientos y pruebas diagnosticas innecesarias y a menudo de carácter invasivo. En tales casos el tratamiento es muy difícil debido a la actitud de negación del adulto que ha inducido el proceso en el niño, y es preferible que se realice mediante conducto judicial. 

Una discusión de las fantásticas aventuras del Barón de Münchausen, en semejanza a los pacientes que sufren del Síndrome de Münchausen, nos conduce a reflexionar sobre el idealismo irreal y la locura fantastica del Hidalgo Caballero Don Quijote de la Mancha, quien se vuelve loco de leer libros de caballería y se hace caballero andante.

El “Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha,” fue la obra inmortal de Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616), y representa un idealista cuyos pensamientos y acciones caracterizan la locura fantástica de la esquizofrenia tardía que cursa con razonamientos absurdos, falsos reconocimientos, delirios de grandeza, alucinaciones, y otros trastornos del pensamiento. 

Don Quijote, a diferencia de un enfermo de Münchausen que simula síntomas falsos en un hospital, transforma una pequeña aldea en un imponente castillo; en vez de mentir a su enfermera, convierte una joven e insulsa aldeana en una bella y elegante mujer; y en lugar de recitar interminables listas de síntomas falsos a los facultativos, convierte un pequeño rebaño de ovejas en una enorme y noble caballería de guerra. 

Si bien el Síndrome de Münchausen requiere un tratamiento de alta complejidad que supera el alcance de este artículo, deberíamos considerar la acertada actitud y predisposición adoptada por la sensata sobrina de Don Quijote, la joven Antonia Quijano, quien en toda la obra intenta que este último se vuelva cuerdo. De hecho, antes de morir recupera su cordura. 

Tal actitud consiste en permanecer tranquilo y en silencio, y tratar de empatizar, establecer proximidad, y escuchar al paciente hasta que con el tiempo evolucione – o quizá no - hacia un nivel de entendimiento introspectivo superior. En caso de conseguirlo este se sentirá capáz de abandonar sus locuras y razonamientos absurdos, y sustituyéndolos por una vida normal con sueños, eventos, y proyectos anclados en la realidad.

 

Etiquetas: Gym Factory, Revista, Entrenadores, Guillermo Laich

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