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Fitness y Entrenamiento de Alta Intensidad (Y 2ª)

En la década de los 70 del pasado siglo, surge un sistema de entrenamiento físico derivado del entrenamiento de alta intensidad propuesto por Arthur Jones. Se trata del Heavy Duty, creado por Mike Mentzer, famoso competidor a la sazón en el ámbito del fisicoculturismo mundial.

En realidad Mentzer elabora su sistema profundizando en las propuestas de Jones y aplicando el máximo rigor científico posible a su método para elaborar una teoría fundamentada. Mentzer propone entrenamientos más breves e infrecuentes, lo que permite también aumentar la intensidad al reducir el volumen de trabajo por sesión y dividir el entrenamiento por grupos musculares distribuidos en distintas sesiones, lo mismo que se hace en el entrenamiento convencional, pero en el caso del Heavy Duty se aumenta considerablemente el tiempo dedicado a la recuperación entre sesiones, ya que una completa recuperación tras un duro entrenamiento en términos de intensidad, puede precisar 96 horas, en algunos casos es necesario superar este periodo para completar todo el proceso que da lugar a la sobrecompensación. Mentzer consideraba que el cuerpo cuenta con una habilidad de reserva para actuar frente a situaciones de gran estrés, como es el caso del entrenamiento Heavy Duty. Su objetivo era conseguir los mejores resultados en el menor tiempo posible. Entrenamientos breves llegando a limitarse a una serie por grupo muscular llevada hasta el punto de fallo, a lo que añadía un conjunto de técnicas para aumentar  progresivamente la intensidad por encima de este punto, de ahí la necesidad imprescindible de que el entrenamiento sea breve y la frecuencia escasa. Esta es una explicación muy resumida del Heavy Duty, por lo que más adelante doy algunas claves para estudiar y conocer a fondo este sistema.

Continuando con la breve y cercana historia del entrenamiento de alta intensidad, debo destacar la valiosa aportación de Roberto Maragó, experto en biomecánica del entrenamiento de fuerza y referente más destacado en la actualidad de la teoría y práctica del heavy Duty. Como dato curioso señalaré que Maragó llegó a las mismas conclusiones que Mentzer antes de conocer las teorías de éste ni las de su antecesor Arthur Jones. La ausencia de resultados satisfactorios usando el método de entrenamiento convencional, le llevó a indagar en todos los campos de la ciencia del ejercicio, de donde obtuvo las mismas conclusiones que sus hasta entonces ignorados predecesores. Cuando conoció las divulgaciones de Mentzer, no dudó en obtener aprendizaje directo de éste y convertirse en destacado continuador de la aplicación de los conceptos del entrenamiento de alta intensidad. Maragó tiene publicados un  gran número de artículos en los que defiende, de forma fundamentada, los principios del heavy Duty, también tiene editados varios libros. Yo recomiendo a quienes estén interesados en profundizar en este sistema, estos dos títulos: “Buscando el Ejercicio Perfecto” y “La Intensidad del Esfuerzo”. En estos dos libros encontraréis las claves para aplicar con conocimiento de causa el entrenamiento de alta intensidad. Debo advertir que no son libros de mera lectura, ambos proveen un caudaloso material didáctico que precisa ser estudiado a fondo para entender los principios de la biomecánica y la fisiología aplicados al entrenamiento de fuerza, así como la explicación de todas las técnicas de alta intensidad.

Desde que este sistema de entrenamiento fue propuesto ha generado controversia y cuenta con seguidores y detractores. El argumento más frecuente utilizado por los últimos, suele referirse al hecho de que la mayoría de campeones culturistas utilizan el entrenamiento de alto volumen y frecuencia que les lleva a dedicar buena parte de su vida al gimnasio; bien, esto es verdad. Sin embargo, es un argumento difícilmente sostenible si se somete a la lupa de la observación analítica.  Hay en el hecho de imitar a quien destaca una suerte de mimetismo irracional que fácilmente conduce a restringir la perspectiva, así suele enfocarse la atención en el objeto de nuestro interés obviando la restante parte mayoritaria.

Desde que inicié mi bagaje por los gimnasios hace más de 40 años, he sentido siempre una natural atracción por indagar y hallar respuestas sobre cómo obtener los mejores resultados en desarrollo muscular. Pronto empecé a diferenciar el ritmo de progreso entre distintos individuos, y aunque me asombró la excepcional evolución de alguno, lo que verdaderamente me sorprendió fue que la mayoría, aun obteniendo mejoras evidentes, ni siquiera se acercaran a los fantásticos resultados de aquellos escasos privilegiados pese a ser, en muchos casos, más rigurosos y esforzados. No tardé en entender que aquello se debía al potencial genético individual. Es aquí donde está el error de enfoque. Hay quien posee una tendencia natural a ganar músculo, son muy escasos, pero también muy visibles. A la gran mayoría, con diferencias también entre unos y otros, les resulta costoso y difícil incrementar la masa muscular, especialmente cuando se lleva cierto tiempo entrenando. Si además lo hace con el sistema convencional alto en volumen de trabajo y frecuencia, el estancamiento llega pronto, restringiendo su potencial debido al agotamiento de sus recursos que, lamentablemente, son limitados en la mayoría de los casos. Si la razón por la que los físicos destacados, entre ellos y sobre todo los campeones culturistas, fuese el entrenamiento convencional de múltiples series, estos superfísicos serían más abundantes  que las motocicletas. 

Lo que propone el entrenamiento de alta intensidad o si se prefiere el Heavy Duty, basado en sus preceptos: intenso, breve e infrecuente, es proveer a cada individuo cualquiera sea su conformación física y genética, de la posibilidad de desarrollar al máximo su potencial para el crecimiento muscular en el menor tiempo posible, reduciendo la cantidad de entrenamiento sólo a lo necesario para obtener el estímulo óptimo y así posibilitar que la sobrecompensación acontezca, hecho que sólo es viable cuando el proceso de recuperación se ha completado.

Si os preocupa la detención de progreso alguno en vuestro entrenamiento o el de vuestros clientes, os animo a que conozcáis a fondo este sistema y lo apliquéis estrictamente. No necesitaré deciros que estoy a vuestra disposición para facilitaros cualquier información que este a mi alcance proporcionaros.

                                

Etiquetas: Gym Factory, Revista, Gestión, Antonio Manzano, Desde el Gimnasio, Fitness

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