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Emprender en el sector Fitness

La idea de emprender un negocio, dimana esencialmente de la intrépida inquietud que habita en la naturaleza del ser humano. Es este un rasgo característico de los más independientes, asumiendo riesgos que, en algunos casos, les llevan a caminar por el filo de la navaja. Lo cierto es que emprendedores audaces son imprescindibles con independencia de cuál sea su magnitud; pues sean cuales sean las circunstancias socioeconómicas que acontezcan, siempre habrá quien sea capaz de retarlas en su afán emprendedor.

Según apuntan los datos, el sector del fitness resulta bien tratado por las cifras que revelan un continuo crecimiento del número de practicantes. Este signo positivo es motivador para quienes estén inmersos en proyectos dentro de este ámbito o tracen planes en el mismo. No obstante, la evidencia actual depara una serie de circunstancias que convendría sopesar para emprender con alguna garantía en nuestro sector. Esto es especialmente aconsejable para los emprendedores más modestos, cuya situación difiere claramente de la de inversores potentes dotados de mayores recursos y por tanto altamente competitivos, a los que sólo con estrategias adecuadas podrán hacer frente.

Una de las primeras cosas que tendríamos que analizar, es el efecto social del brusco cambio producido por el alto escalón descendente en nuestra economía, hecho que ha mermado notablemente el poder adquisitivo de gran parte de la sociedad, y del que deriva una retracción en los hábitos de consumo, de ahí que nuestro sector se vea afectado por la reducción de nichos de clientes, llegando a la casi desaparición en los sectores más depauperados. Es cierto que se aprecia cierto repunte en el consumo, pero sin perjuicio de animar al optimismo, es sensato reconocer que la situación sigue marcada por la incertidumbre. Por ello es preciso acoplar el proyecto que se pretenda desarrollar a la medida justa o al menos muy aproximada de las circunstancias socioeconómicas concurrentes.

Tanto por las razones aducidas cuanto por otros motivos cuya exposición probablemente sea irrelevante detallar, el sector del fitness se va ramificando en creciente variedad de ofertas. Al ser un sector en auge de futurible expansión, despierta interés en inversores procedentes de otros sectores que encuentran en el fitness una oportunidad de negocio con largo recorrido, como patentiza la proliferación de cadenas de gimnasios.

Puede resultar paradójico que mientras la economía, en términos generales, esté menoscabada, siga creciendo la demanda de usuarios de centros deportivos. En mi opinión, se ha instalado en la conciencia colectiva un concepto de bienestar vinculado a los cuidados de la salud y forma física, junto al convencimiento de que el aspecto físico es mejorable y compatible con un estilo de vida saludable. Así lo que antes era para muchos una afición secundaria, ahora se percibe como necesidad de primer orden, como factor elemental en un nuevo concepto de calidad de vida integrado en nuestra cultura.

Es presumible, de acuerdo con lo antecitado, que el interés por el fitness siga en aumento, y las posibilidades de emprender en este medio sean viables. Ahora bien, para que tal viabilidad se produzca, sobre todo teniendo en cuenta la profusión de propuestas actuales y la previsibilidad de que éstas sigan creciendo en el inmediato futuro, y considerando también la diversidad de estas propuestas, la elección del tipo de oferta que se haya decidido plantear, debe ser profundamente estudiada para orientarla adecuadamente en el presente contexto social.

Como mis sugerencias están dirigidas a nuevos pequeños emprendedores en el sector del fitness, sin menoscabo de que puedan suscitar interés en otros posibles concernidos, expondré mi opinión acerca de qué modelo resultaría viable, asumiendo integrarse en un entorno muy competitivo de gran crecimiento pronosticable incluso a corto plazo. En los últimos años hemos asistido a la emergente y pletórica tendencia de los centros de bajo precio (low cost), este modelo ha seguido tal ritmo de abaratamiento que probablemente su inclinación a la baja haya tocado fondo. Hay que reconocer, sin embargo, que ha sido bien acogido a tenor del éxito que muchos de ellos están teniendo, como demuestra el hecho de que haya empresas dedicadas a la expansión de estos centros. Pero para un pequeño emprendedor, optar por este modelo en pugna con tan poderosa competencia, sería como enfrentarse a un tanque con una pistola de agua.

Desde una perspectiva amplia, la abigarrada oferta desplegada en el sector obedece tanto al hecho de existir una demanda masiva que se presume en aumento, cuanto a la heterogeneidad de ésta; de lo que se infiere que en la realización de un proyecto empresarial puede ser determinante orientarse hacia nichos concretos. Cualquier opción puede ser acertada si camina en la dirección correcta. Aunque animo a todas las iniciativas, dirijo mi propuesta, por identificación, a pequeños emprendedores en general y emprendedores debutantes en particular. Soy un completo convencido de que, en términos de negocio, es preferible mejorar que crecer, siendo que a menudo lograr lo primero conduce a lo segundo.

La presencia ascendente de profesionales cualificados en el entorno del fitness, si bien supone un plus en la calidad de nuestros servicios, reduce las posibilidades de incorporación laboral de estos profesionales. Una alternativa factible es el autoempleo, iniciativa apreciable en todos los sectores cuya implementación muestra resultados optimistas. Es también comprobable que aquellos que optan por ofrecer productos y servicios de alta calidad son más competitivos, especialmente los que eligen tendencias innovadoras diferenciándose por su creatividad e identidad propias. Aplicar este criterio en el ámbito del fitness es en mi opinión, no sólo realizable, también necesario y hasta diría imprescindible para llevar a cabo un proyecto que ayude a competir con garantías a un pequeño emprendedor dentro de un sector cada vez más atractivo para empresas de gran tamaño.

Fijémonos en sectores como el comercio o la hostelería, donde propuestas imaginativas basadas en la calidad, han conseguido consolidarse en un entorno dominado por  macroempresas. El fitness tiene aún zonas por explorar, y crecer en calidad es una de ellas, además de ser un sólido recurso competitivo. Pensemos, por ejemplo, en las muchas posibilidades que ofrece el entrenamiento personal, un servicio al que le queda mucho recorrido. La dedicación exclusiva a este servicio basándose en los conceptos explicados, disiparía parte de las desventajas de competir contra los más grandes. La inversión en una instalación de este tipo es menos costosa que la necesaria para un gimnasio convencional, pues se precisa no más de un tercio del espacio de éste. Además te permite prescindir de la masificación casi necesaria para que un gimnasio convencional sea rentable, y la gestión es más relajada, favoreciendo que puedas dispensar una excelente atención a tus clientes, precisamente es este punto el que acumula más quejas en las encuestas a clientes de centros de fitness en general.

Todo lo que se requiere es una inversión asumible, un ambicioso e imaginativo  plan de calidad, detectar la ubicación social donde puedes acoplarte y las capacidades técnicas, profesionales y humanas para gestionar un proyecto serio.  

Etiquetas: Gestión, Antonio Manzano

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