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El hambre despierta al lerdo

El sector del fitness pasa por momentos complicados para muchas empresas que observan la doble amenaza de una crisis económica que no termina de marcharse, impuestos muy elevados, guerras de precios y una competencia creciente que adopta múltiples formas, con competidores nuevos que irrumpen con fuerza y otros que se refuerzan para incrementar su competitividad o abordar estrategias de crecimiento.

 

En este sentido, la mayoría de los emprendedores hemos pasado por momentos muy difíciles a nivel profesional. Son los retos que la vida nos ofrece y que suponen el mayor acicate para la superación personal. Así, en el estado de confort no necesitamos esforzarnos mucho y nos acomodamos. De hecho, no es casualidad, que la mayoría de los grandes empresarios han pasado por etapas muy difíciles que forjaron su carácter y les dieron la fortaleza para superar las duras pruebas que el mundo empresarial suele conllevar. 

En el mundo de la competición deportiva suele ocurrir algo similar y, como diría Kilian Jornet, “La presión debe convertirse en motivación positiva para poder rendir más”. En este sentido, se puede llegar a niveles de sufrimiento muy altos, es cuestión de entrenarlos.

Como empresario del sector deportivo, siempre he buscado inspiración y motivación en los grandes competidores como Michael Jordan quien aseveraba “Mi actitud es tal que, si me empujas hacia algo que piensas es una debilidad, entonces daré vuelta a esa debilidad percibida y la convertiré en una fortaleza” o “He fallado una y otra vez en mi vida, por eso he conseguido el éxito”. 

Personalmente, no creo que las cosas cambien por sí solas, las tienes que hacer cambiar y, con frecuencia, el mayor estímulo para ese cambio proviene de las peores amenazas, con el añadido de que “lo que con mucho trabajo se adquiere, más se ama” Aristóteles. 

Pero, también es cierto que cuando la amenaza adquiere grandes dimensiones es humano sentir debilidad e inseguridad. Ya decía Napoleón “la mayor de las batallas la tengo cada día conmigo mismo”. De hecho, el gran reto en esos momentos es mental porque “tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes, estás en lo cierto” como aseveraba Henry Ford. Llegados estos momentos de extrema dificultad, el capitán de la nave debe rearmarse psicológicamente y ser capaz de insuflar motivación positiva a sus colaboradores. Es el momento de ofrecer apoyo mental y exigir actitud… “Perdonaré que no acierten, pero no que no se esfuercen” Pep Guardiola.

Pero, además, en muchas ocasiones, la adversidad es el momento de los valientes donde nada es más peligroso que no arriesgarse. Aceptamos de forma tácita determinados límites que nos constriñen y no nos planteamos la posibilidad de superarlos, pero “Si te acostumbras a poner límites a lo que haces, físicamente o a cualquier otro nivel, se proyectara al resto de tu vida. Se propagara en tu trabajo, en tu moral, en tu ser en general. No hay límites. Hay fases, pero no debes quedarte estancado en ellas, hay que sobrepasarlas... El hombre debe constantemente superar sus niveles” como indicaba Bruce Lee. Y, cuando te digan que es muy difícil de lograr, puede resultar de ayuda recordar la frase de Arnold Schwarzenegger “Yo amo escuchar que 'nadie lo ha hecho antes' porque entonces pienso en que si lo logro significa que seré el primero en realizarlo”. 

En cualquier caso, el resultado de estas duras batallas no tiene que ser siempre el crecimiento material. Muchas veces, resistir es ganar y  la vida no se trata de cuan fuerte golpees, sino de cuan fuerte seas golpeado y no te des por vencido. En estos casos, el éxito es  sobrevivir. Seguir vivo un día más, y así día tras día, hasta que lleguen nuevas oportunidades de crecimiento.

Como nos explica Alex Rovira, hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo trasforma en no apto para impacientes. Siembras la semilla, la abonas y te ocupas de regarla constantemente. Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad, no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas estériles. Sin embargo, durante el séptimo año, en un periodo de solo seis semanas, la planta de bambú crece… ¡más de 30 metros!

 

¿Tarda solo seis semanas en crecer?

¡No! La verdad es que se toma siete años para crecer y seis semanas para desarrollarse. Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú genera un complejo sistema de raíces que le permiten sostener el crecimiento que vendrá después.

Bill Gates suele decir que la vida no es justa y hay que acostumbrarse a ello. Nada es más cierto. Lamentarnos por los acontecimientos más o menos justos que nos suceden solo nos debilita. Hay que aceptar lo que la vida nos depara en cada momento, adaptarnos a las nuevas circunstancias y sacar la mejor versión de nosotros mismos para superar los retos de cualquier índole “La verdadera medida de un hombre no la da su actitud en momentos de fortuna o bienestar, sino cuando se enfrenta a las adversidades de la vida” Martin Luther King.

Etiquetas: Gym Factory, Revista, Gestión, Departamento Comercial, Chano Jiménez

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