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Sé el Líder que tú seguirías

Para gestionar tu negocio, te toca dar un paso al frente, te toca ganarte el liderazgo día a día, liderando con el ejemplo, no diciendo cómo tienen que hacerse las cosas, sino enseñando cómo se hacen. Y recuerda, que no siempre tienes que saber de todo, basta con tener el teléfono del que sabe.
Para gobernar a otras personas deberás, imprescindiblemente, gobernarte a ti mismo, mejorar tu capacidad de atención, de presencia, de gestión de tus emociones. Tu objetivo debe ser elegir buenas personas a tu alrededor para pedirles que hagan lo mejor para tu negocio y después acumular suficiente autocontrol personal, para no estorbar mientras lo hacen.

¿Seguirías a alguien como tú?
Esa pregunta debe acompañarte y te puede ayudar mucho a hacer una reflexión sobre tu Actitud para liderar tu negocio. Aunque tengas muchos años de experiencia no quiere decir que lo estés haciendo bien, puede que tengas un año de experiencia y muchos años repitiendo lo mismo, sin pararte a reflexionar sobre si es tu mejor versión posible.
Si tú fueras quien estuviera a las órdenes de una persona, que utiliza las mismas herramientas y actitudes que tú estás usando en este momento,
¿Estarías a gusto?
¿Lo llevarías bien?
¿Estarías motivado para dar tu mejor versión?
¿Le regalarías a ese líder el 100 % de tu energía para ser lo más efectivo posible?

Responde con franqueza y honestidad porque puede que el éxito o fracaso de tu negocio, esté en esas respuestas, en la capacidad que tengas para empatizar con quien lideras, con el ponerte en el otro lado.

Si no ha sido un SI, rotundo, lo que has contestado a todas esas preguntas, sigue leyendo este articulo porque posiblemente puedas aprovechar alguna de las siguientes orientaciones para Ser el Líder que tú seguirías… La primera cualidad de un gran líder es la de no dejar nunca de aprender y seguir creciendo como persona, tener la humildad de recoger todo lo bueno que la vida te ponga por delante y aprovecharlo en tu propio beneficio, en el de tu negocio y en los que te rodean.

Entiendo que el entorno, la situación actual, el momento que estamos viviendo no es el más idóneo para que todo fluya con la abundancia que debería, pero tienes sólo dos opciones: Tirar la toalla o utilizarla para secarte el sudor y seguir adelante. Los obstáculos y la experiencia que tienes por delante es precisamente lo que te convertirá en un modelo a seguir, recuerda que nunca un mar en calma hizo experto a un marinero.

Predica con el ejemplo, elimina por completo la premisa “haz lo que digo, no lo que hago” eso es muy antiguo y contraproducente, teniendo en cuenta que, inexorablemente, el ser humano tiende a imitar inconscientemente lo que ve y no lo que se le dice que haga.
El ejemplo no es lo que más influencia a las personas. Es lo único.

Comparte el éxito, si no lo haces perderás su respeto. Comparte los logros con tus empleados, dúchalos en elogios cuando las cosas salgan bien y les estarás motivando a que den de sí, su mayor esfuerzo en futuras acciones. Esa celebración es un anclaje que quedará en su memoria corporal de la que tirarán cuando necesiten dar un extra de energía próximamente.
Nadie sabe todo, todos saben algo, entre todos saben mucho. De poco te vale llegar muy alto, si estás solo allí.                  

Simplifica, busca siempre la solución más fácil, la explicación que todos puedan entender, hazte siempre esta pregunta antes de cerrar todas las posibilidades…             ¿Hay alguna forma más fácil de hacer esto?
El progreso implica simplificar, no complicar.

Reparte esperanza, siempre tendrás que ser el más positivo, el que visualice lo bueno que está por llegar muy por encima de las apariencias actuales, si tú no crees en que es posible, no esperes que ellos crean. El paradigma antiguo era Ver para Creer, lo último de lo último para tu mayor beneficio es Creer para Ver. Tu ocupación debe ser la de elevar la visión de los que lideras, llevar su rendimiento a estándares que ni ellos son capaces de imaginar y mejorar sus personalidades por encima de lo razonable.
La fe es el pájaro que canta cuando el amanecer todavía es oscuro.

Sé tú el equilibrio… Sé fuerte, pero no rudo; se amable pero no débil; atrevido, pero no abusivo; considerado, pero no flojo; humilde, pero no tímido; orgulloso, pero no arrogante; sé buena persona pero no tonto.
La vida no es estabilidad, es saber andar en equilibrio.

Sé el mejor reflejo de tu marca, asegurándote que tanto tú, como tus empleados seguís cumpliendo con la misión de vuestra marca, pero sobre todo tú tienes que encarnar esa misión, esa visión y esos valores en todas tus acciones, para ello te ayudará responder habitualmente algunas de las siguientes preguntas: ¿Qué hacemos?, ¿cuál es nuestro negocio?, ¿a qué nos dedicamos?, ¿cuál es nuestra razón de ser?, ¿quiénes son nuestro público objetivo?, ¿cuál es nuestra ventaja competitiva?, ¿qué nos diferencia de nuestros competidores?.
Recuerda que no llega antes el que va más rápido sino el que sabe a dónde va.

Da siempre el primer paso, como líder te toca ser valiente a pesar del miedo, tienes licencia para temer, para dudar, para no ver completa la escalera, pero debe bastarte con ver el primer escalón, para avanzar y no paralizarte.
Ser valiente no significa no tener miedo. Ser Valiente significa avanzar a pesar de tener miedo.

Sigue formándote, nunca dejes de seguir reciclándote, actualizándote y creciendo como persona, para liderar hay que adentrarse en la selva por delante de los demás para saber mostrar el camino.

Apuesta incansablemente, por cada persona que esté cerca de ti, por encima de tu propio razonamiento, como hábito y de forma constante, confía en las personas, apóyales y cree en ellos por encima incluso de las apariencias, eso hará que den su mejor versión para ponerse a la altura de todo lo bueno que esperas de ellos.
Si cada vez, más y más nos acercamos a tener estas cualidades como líder, estoy seguro que si pudieras verte en una pantalla funcionando así, tú querrías seguir a esa persona. Para ello tienes 3 pasos a seguir en cada uno de los 1440 minutos con los que cuentas cada día, práctica, práctica y práctica, no te preocupes por no tener todas ya, te estás haciendo, nos estamos haciendo, día a día, creciendo junto a nuestro negocio, haciéndonos más grandes como personas, pues tu empresa es tu vida y tu vida es tu mejor empresa.

No decaigas en tu empeño, si caes 7 veces, levántate 8, confía hasta el último segundo en que al final todo saldrá bien, si aún no sale, es porque todavía no es el final.
Disfruta del camino que es donde está la felicidad y el sentido a todo lo que haces, recuerda por qué haces lo que haces y por quién haces lo que haces, esa es tu MOTIVA-ACCIÓN, los motivos que tienes para tomar acción, tenlos presentes, haz tu lista personal y tenla a mano, eso te dará un extra de energía que será muy útil para despertar cada mañana y dar tu 100%.

Nos leemos en la próxima edición, donde prometo más y mejor, recuerda que lo mejor siempre está por llegar.

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