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¿Por qué se necesita una estrategia digital clara para conseguir el éxito?

En los últimos años hemos observado como lentamente, el sector de la actividad física está reconociendo que la digitalización es algo prioritario. 

Hemos visto que la mayoría de los fabricantes de equipamiento de fitness invierten en hardware, infraestructura y aplicaciones sencillas que permiten una digitalización básica. Los fabricantes también se han preocupado de hacer actualizaciones incrementales en sus productos, con la finalidad de crear algún tipo de conectividad, que permita interactuar con las nuevas tendencias tecnológicas, que transforman el sector casi a diario. El propósito de estas actualizaciones de producto e inversiones, recae en poder denominar al producto "digital" y luego decidir sobre qué valor puede aportar.

Ciertamente, se está generando un gran ruido en torno al creciente impacto de la tecnología digital en nuestro sector, además de que vemos una clara apuesta por la digitalización por parte de los operadores, ya que existe una necesidad de "Ser Digital". El reto, teniendo en cuenta que se trata de un área que generalmente se pasa por alto, es entender: ¿Por qué se quiere apostar por la digitalización? Si no sabemos el por qué invertimos en digitalización. Por ejemplo, para superar la amenaza de ésta disrupción, o crear una ventaja competitiva, entonces ¿Cómo podemos esperar que nuestro equipo de trabajo y los socios que asisten a nuestro club hagan que lo digital sea implementado con éxito?

No es ningún secreto que la digitalización ha cambiado muchas industrias. Cambió la forma en que operan y la forma en que se relacionan con sus clientes, y además, esto es algo que se ha estado haciendo por muchos años. Vimos un gran impacto desde hace algunos años en las industrias donde la digitalización era más obvia, como la música, la fotografía y soportes de impresión. Incluso, algunas industrias han experimentado varias transformaciones digitales en “olas”. Tomemos como ejemplo la manera en que actualmente viajamos: hace un par de décadas teníamos que reservar y planificar nuestro viaje en una agencia de viajes. La única forma de conocer el hotel al que pensábamos ir, era a través de las fotos que nos mostraban en la agencia. Más adelante, era posible reservar online a través del portal web de las agencias de viajes, y por último llegaron las webs y aplicaciones que permitían buscar la mejor oferta entre las diferentes compañías de vuelos y hoteles, incluyendo alquiler de coches, planes de fin de semana, etc… Ahora las webs y aplicaciones ofrecen un trato mucho más personalizado y recomiendan la experiencia vacacional en función de los hábitos anteriores de los usuarios. La era digital está en camino y no hay ninguna industria que no se verá afectada. ¿Te estás preparando? ¿Has evaluado el impacto?

Mi consejo es intentar evitar todo el ruido existente en torno a la digitalización para poder concentrarnos en crear nuestra visión única. Ésta visión define la estrategia que queremos seguir y pasa por entender cómo queremos ser, como queremos competir y posicionarnos, como nos queremos relacionar con nuestros socios, etc… Haciendo un símil con la introducción de un nuevo producto o servicio, no lo lanzaríamos sin entender cómo debería ser, qué beneficios ofrece a nuestros clientes y cuales son las necesidades para conseguirlo. Establecer una visión clara y una estrategia a seguir para asegurar el éxito a corto, medio y largo plazo es esencial y como en toda implementación de una nueva estrategia, la introducción de la digitalización no debería llevarse a cabo de otra manera. 

Una vez tenemos una visión clara, es el momento de pensar en aquellas experiencias que la convertirán en realidad. Recordemos que experiencia digital y tecnológica son conceptos que van de la mano, pero que no significan lo mismo: la tecnología es el vehículo o instrumento que nos ayuda a crear experiencias digitales. La experiencia del cliente es esencial para retener y fidelizar, además de incitar a probar nuevos productos o servicios de nuestra oferta. Definidas las experiencias, lo siguiente, es entender con qué competencias digitales contamos para conseguirlas, para luego decidir acerca de qué tecnología necesitaremos para unir todo el conjunto. 

Seguir esta hoja de ruta asegurará que entendemos y definimos lo que necesitamos, sin importar si existe o no, cuándo lo necesitaremos, la cuantificación de la inversión y lo más importante y que se suele pasar por alto: la operativa o plan de acción necesario para llevarla a cabo. Vale la pena preguntarse, ¿Nuestros sistemas actuales son capaces de comunicarse sin problemas como un todo?

Finalmente, comenzar con una visión digital clara y definida conllevará a que cada empleado de la empresa entenderá su rol y el por qué está ahí. En las palabras del autor Simon Sinek, “La gente no compra lo que haces; sino que compra la razón por la que lo haces”.

Etiquetas: Marketing, Tecnología

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