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Exhormesis

El concepto de exhormesis significa utilizar la mínima cantidad de estímulo o estrés fisiológico necesario para producir las adaptaciones deseadas. Podemos sintetizar el núcleo central del concepto de exhormesis en muy pocas palabras: entrenar solo lo necesario, no todo lo posible. Múltiples campeones y plusmarquistas mundiales, con quienes he aplicado este concepto, lo avalan. ¿Les suena de algo el nombre Theophrastus Phillippus Aureolus Bombastus von Hohenheim? Pues bien, ese rimbombante nombre corresponde a un gran médico, alquimista, y astrólogo que nació en Einsiedeln, Suiza hace más o menos quinientos años, y conocido como Paracelso (1493-1541). Se trata de una de las figuras más inteligentes, interesantes, y contradictorias de la historia de la medicina.

Paracelso, en su nativo Alemán, nos dice: “todo es veneno, nada esta libre de ser veneno; pero que sea o no sea dañino depende de la dosis.” Estaba en lo cierto. O quizá estén más familiarizados con la expresión del filósofo, poeta, músico, y filólogo Alemán Friedrich Wilhelm Nietsche (1844-1900), quien cuatrocientos años mas tarde dijo: Was mich nicht umbringt, macht mich stärker. O sea: Lo que no te mata, te hace mas fuerte. Nietsche también estaba en lo cierto, pero en menor grado que Paracelso. Un veneno es cualquier sustancia química dañina, ya sea sólida, líquida o gaseosa, que puede producir una enfermedad, lesión, o que altera las funciones de un ser vivo, incluso pudiendo provocar la muerte. 

Según la observación de Paracelso, todas las sustancias son tóxicas a dosis altas, como el agua, el oxigeno, las vitaminas, e incluso los alimentos, y la radiación solar. Los venenos, por otro lado, son sustancias nocivas a dosis o concentraciones muy bajas. La diferencia entre un veneno y un fármaco es la dosis administrada o acumulada en el cuerpo, pero generalmente un veneno es mortal a una determinada dosis y sin ninguna función terapéutica. Por ejemplo, la intoxicación por oxígeno o hiperoxia sobreviene cuando el contenido de oxigeno del aire respirado supera 1,7 atmósferas, y la intoxicación acuosa o hiponatremia es potencialmente mortal. Por otro lado, sabemos que las vacunas que nos protegen de ciertas enfermedades están compuestas por virus patógenos atenuados, y que los antibióticos utilizan gérmenes para combatir a otros gérmenes. De esta manera se nos presentan dos vertientes funcionales donde, lo que generalmente se considera venenoso o toxico, puede que a cierta dosis carezca de efectos nocivos, y adquiera efectos beneficiosos. 

Este concepto, se denomina horméis y corresponde a un fenómeno de respuesta caracterizado por una inhibición a dosis altas y una estimulación a dosis bajas. Un toxico que produzca el efecto de hormésis tiene, pues, a bajas dosis el efecto contrario al que tiene en dosis más elevadas.Toda actividad física tiene como objetivo producir alteraciones en la homeostasis - el medio interno estable del organismo. Tales alteraciones se conocen con el nombre de alostasis, y su función es mantener la estabilidad de la homeostasis mediante una inestabilidad alostática. La homeostasis concierne una serie de procesos bioquímicos y fisiológicos críticos para la vida que permiten muy poca variación, como: temperatura, glucemia, fluidos, electrolitos, presión osmótica, presión parcial de oxigeno, y pH. En consecuencia, el cuerpo intenta adaptarse a las demandas de un ejercicio físico mediante una serie de contramedidas que intentan neutralizar las alteraciones producidas por las demandas. Tal proceso se conoce como supercompensación o lo que yo denomino como exhormesis (exercise + hormesis).

Siempre se pensó que el ejercicio físico es una actividad positiva y beneficiosa para el organismo de tal manera que si poco es bueno, mas debe ser mejor. También se pensó que la ausencia de ejercicio físico causa que el organismo permanezca igual o empeore. Esta forma de pensamiento lineal o vertical es rígido y equivoco, y lo es porque aplica la lógica de una manera secuencial, paso a paso, en una sola dirección, y de manera progresiva. Asume que el entrenamiento es siempre benigno y que a mayor carga se producen mayores y mejores efectos. Lamentablemente, este pensamiento conduce al sobreentrenamiento, a lesiones del aparato músculo-esquelético, y a una disminución del rendimiento, entre otras cosas. 

Una correcta dosificación del entrenamiento requiere una total comprensión del concepto de exhormesis. El propio entrenamiento es un estrés o toxico  fisiológico que, a largo plazo induce cambios potencialmente patológicos. Cambios que son neutralizados y supercompensados mediante periodos de inactividad y recuperación. De esa manera no solo se sobrevive al estrés inducido, si no que también se logra una adaptación y supercompensación que conducen a un mejor estado de salud y rendimiento.

Está claro  que el ejercicio es una forma de estrés fisiológico y lo único que lo diferencia del típico estrés psicológico es qué en la planificación de los entrenamientos uno es capaz de controlar la dosis, el tiempo de exposición, y el momento de exposición. En una clase de fitness, por ejemplo, se puede parar y descansar cuando uno se encuentra agotado. Pero si nos persigue un tigre por una pradera, y por mas cansados que estemos, dejar de correr no es una opción. Además, el autentico estrés psicológico es incierto y suele irrumpir en nuestras vidas de forma inesperada, mientras que el estrés fisiológico del entrenamiento es anticipado y predecible. Ello permite que uno se prepare para hacerle frente cuando este se presenta. 

La belleza intrínseca del concepto de exhormesis consiste en emplear buen juicio a la hora de planificar entrenamientos físicos, así como ser consciente de los peligros asociados a los excesos de carga y los demasiado breves y/o inexistentes periodos de descanso y recuperación. Por lo tanto el modelo para implementar la exhormesis con éxito debe responder a un pensamiento discontinuo, y no lineal. Los estímulos lineales suelen ser demasiado intensos y prolongados, con déficits en los periodos de recuperación, y con tendencia a producir adaptaciones metabólicas y/o tisulares negativas. Por otro lado, los estímulos discontinuos, propios del principio de exhormesis, son óptimos en intensidad, tiempo, y recuperación, y producen adaptaciones positivas.

Guillermo Laich

Etiquetas: Entrenadores, Exhormesis, Guillermo Laich, Medicina

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