El Ibex 35 cerró el pasado viernes con una caída 3,63%. Terminó la semana en los 6.777,9 puntos, en una sesión marcada por la incertidumbre ante el rápido avance del COVID-19. A pesar de estos datos, el saldo positivo de la semana fue de un 5,19% positivo, el mejor registro desde diciembre de 2016.

Las cifras del 27 de marzo acabaron con una racha de tres jornadas consecutivas al alza, que han llevado a acumular una rentabilidad de, aproximadamente, el 13%. Lo que supuso superar los 7.000 enteros tras los cerca de 6.200 que se alcanzaron el lunes.

En el plano corporativo, Viscofán fue la compañía más rentable el pasado viernes, con una aumento del 5,36%; seguida de Colonial, que creció casi un 5%; y Red Eléctrica, más de un 3%. La empresa catalana Grifols, que trabaja en la cura para el COVID-19 y se espera que en julio presente un tratamiento en Estados Unidos, subió un 2,20%.

En el plano opuesto se encontraban los bancos que sufrieron grandes caídas. Con Santander a la cabeza, con unas pérdidas de 5,94%; seguido de CaixaBank (-5,89%), Bankinter (-5,84%), Sabadell (-5,82%) y BBVA (-5,34%). Aunque la compañía con peor resultado fue Aena, con un recorte del 6,82%.

En cuanto a las bolsas europeas, estas también alcanzaron el viernes su tercera jornada consecutiva en positivo. Lo lograron de la mano con la bolsa de Nueva York, que cosechó subidas del 6% pese al incremento histórico en Estados Unidos de los subsidios semanales de desempleo por la crisis del coronavirus.

Con respecto al anterior viernes, el Ibex 35 se revalorizó en torno a un 5%, alcanzando los 6.443 puntos. Mientras que en Europa, el EuroStoxx 50 recuperó casi un 7%. Cifras que aportan algo de optimismo tras las últimas cinco semanas de incertidumbre, en las que la bolsa europea ha acumulado pérdidas de casi el 40%. La falta de acciones coordinadas de la Unión Europea para hacer frente a la pandemia y el fuerte impacto que esta está teniendo en la economía fueron las principales razones de este declive.

Mientras que la mejora experimentada la semana pasada se debió a las medidas de apoyo a la economía. Tanto el Banco Central Europeo, como la Reserva Federal norteamericana han manifestando que harán todo lo que sea necesario para sostener a la economía. Además, el Eurobanco ha flexibilizado todo lo que ha podido su programa de compra de bonos de emergencia.

En el terreno fiscal es donde más conflicto se ha generado en Europa. Alemania y Holanda se oponen a los eurobonos y han instado a los países que lo necesiten a acudir a los instrumentos comunitarios, ya construidos, para pedir ayuda. Una situación que llevo a Italia y España a levantarse de la mesa de negociaciones. Tras esto, los países de la UE se han dado un plazo de quince días para elaborar un plan de respuesta.

Esta falta de consenso ha supuesto la ampliación de la prima de riesgo de los países de la periferia europea (España, Italia, Grecia y Portugal), que en el caso español subió desde los 89 hasta los 98 puntos básicos.

Una de cal y una de arena en una semana en la que las bolsas mundiales comienzan a mostrar las primeras muestras de mejora tras la incertidumbre del COVID-19, aunque todavía queda mucho para volver a la normalidad.

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