Susan Poeder no llega a Miss Universo desde el espectáculo, sino desde la gestión y el fitness profesional. Exgestora de gimnasios y entrenadora personal, utiliza esta visibilidad global para defender una mayor presencia de mujeres en la sala de pesas y una industria más consciente de su impacto social y medioambiental.
Cuando Susan Poeder suba al escenario de Miss Universo el próximo mes de febrero, lo hará con algo más que una banda y una sonrisa. Llevará consigo años de experiencia en la industria del fitness, un pasado como entrenadora personal y exgerente de club, y una misión muy clara: inspirar a más mujeres a entrar en la sala de pesas y desafiar al sector del fitness a asumir una mayor responsabilidad social y medioambiental.
El camino de Poeder hacia el liderazgo en el fitness comenzó mucho antes de los certámenes de belleza. Tras gestionar un club y haber trabajado durante los últimos cinco años en distintos segmentos de la industria del fitness a nivel internacional, conoce de primera mano los retos a los que se enfrentan los operadores: desde la activación y el compromiso de los socios hasta la sostenibilidad y la retención a largo plazo.
“He estado al otro lado”, explica Poeder. “Como propietaria de gimnasio y profesional del sector, sé lo difícil que puede ser activar de verdad a las mujeres en los espacios de entrenamiento de fuerza. No es una cuestión de falta de interés, sino de confianza, representación y de la cultura que creamos dentro de nuestros clubes”.
Ahora, como finalista de Miss Universo, Poeder está utilizando su plataforma para conectar dos mundos que rara vez se cruzan: la visibilidad global y el emprendimiento en el fitness.
La fuerza como herramienta de liderazgo
En el núcleo de su mensaje hay una idea sencilla: el entrenamiento de fuerza construye algo más que músculo; construye confianza, constancia y liderazgo.
“La verdadera autoconfianza surge de hacer repetidamente cosas que resultan ligeramente incómodas”, señala Poeder. “Eso es exactamente lo que enseña el entrenamiento de fuerza. Con el tiempo, aprendes a confiar en ti misma y eso se traslada directamente a cómo las mujeres se posicionan en sus carreras, en sus negocios y en su vida”.
Desde su experiencia como expropietaria de gimnasio, entiende esta cuestión tanto como una misión social como una oportunidad de negocio. Las mujeres que se sienten seguras en los espacios de fuerza permanecen más tiempo, entrenan con mayor regularidad y se convierten en mejores embajadoras de marca para los clubes.
“Conseguir que más mujeres entren en la sala de pesas no es solo lo correcto desde el punto de vista social. Es una decisión empresarial inteligente”, añade. “La confianza impulsa la retención”.
La sostenibilidad dentro de las paredes del gimnasio
Más allá de la inclusión de género, Poeder también está poniendo el foco en un tema creciente, aunque a menudo ignorado, dentro de las instalaciones deportivas: los residuos. En concreto, el enorme número de botellas reutilizables que se olvidan cada año en los gimnasios y que, pese a estar diseñadas para ser sostenibles, acaban desechándose.
A través de diversas iniciativas de sostenibilidad, trabaja para reducir este desperdicio y concienciar sobre un consumo responsable dentro de los entornos fitness.
“Los gimnasios hablan mucho de salud, pero la sostenibilidad también forma parte de esa conversación”, afirma. “Si queremos construir negocios preparados para el futuro, tenemos que mirar más allá del entrenamiento y pensar en nuestro impacto”.
Caminar por el agua: convertir la concienciación en acción
El próximo 4 de enero, Poeder llevará su mensaje más allá de las palabras, de forma literal. Caminará seis kilómetros en tacones, simbolizando la distancia media que mujeres y niñas de algunas zonas de África y Asia recorren cada día para acceder a agua potable.
La acción apoya a Simavi, una organización dedicada a acercar el acceso al agua potable a las comunidades. Cuando el agua está más cerca, las mujeres ganan tiempo: tiempo para ir a la escuela, para trabajar y para vivir de forma más segura.
“Lo que mucha gente no sabe es que este recorrido en busca de agua no solo es agotador, sino también peligroso”, explica Poeder. “En algunas regiones, las mujeres se ven obligadas a pagar ese acceso con su propio cuerpo. Tener agua limpia cerca de casa lo cambia todo”.
Para Poeder, la conexión entre fitness, empoderamiento y acceso a recursos básicos es evidente.
“La fuerza no es solo física. Es tener opciones. Es tener seguridad. Es tener tiempo. Por eso esta causa es tan importante para mí”.
Un nuevo tipo de referente para la industria
Con 35 años, Poeder también está desafiando los estereotipos de edad sobre el escenario de Miss Universo.
“La edad es solo un número, pero la confianza se construye”, afirma. “El fitness me enseñó lo poderoso que es ocupar espacio, ya sea en un escenario, en una sala de juntas o en tu propio negocio”.
Al combinar emprendimiento, activismo y visibilidad global, Susan Poeder representa un nuevo tipo de referente para la industria del fitness: uno en el que rendimiento, propósito y rentabilidad conviven.
“Si queremos que esta industria crezca de forma sostenible”, concluye, “necesitamos líderes dispuestos a defender algo… y, a veces, a caminar por ello”.



