Estados Unidos se encamina hacia un nuevo máximo histórico de inversión en actividad física. Según un estudio de la Health & Fitness Association, los consumidores estadounidenses prevén mantener e incluso reforzar su gasto en fitness de cara a 2026, aun a costa de reducir partidas como viajes, ocio o restauración. El informe refleja un cambio claro en las prioridades de consumo, con el ejercicio consolidándose como un gasto estable dentro del presupuesto personal.
El estudio, elaborado a partir de una encuesta nacional, analiza la intención de gasto de la población adulta en Estados Unidos en relación con el fitness y la actividad física. A partir de las respuestas obtenidas, la Health & Fitness Association estima que los consumidores estadounidenses planean destinar una media de 61 dólares mensuales a este tipo de servicios, lo que equivale a aproximadamente 733 dólares anuales por persona.
Al extrapolar esta cifra al conjunto de la población adulta del país, el volumen total de gasto previsto para 2026 se sitúa en torno a los 60.000 millones de dólares. Esta estimación incluye el desembolso destinado a gimnasios, centros deportivos, estudios especializados, clases dirigidas y otros formatos vinculados a la práctica regular de actividad física.
Uno de los elementos centrales del informe es la forma en la que los consumidores planean sostener este nivel de gasto. La encuesta revela que una parte relevante de los participantes estaría dispuesta a ajustar otras partidas de su presupuesto personal con el objetivo de mantener su inversión en fitness. Entre los gastos que se verían más afectados figuran principalmente las comidas fuera del hogar, el ocio y los viajes.
El análisis pone de relieve que esta intención de gasto se mantiene incluso en un contexto económico marcado por la inflación y el aumento generalizado del coste de la vida. Pese a este escenario, los encuestados no identifican el fitness como un gasto secundario o fácilmente prescindible, sino como una partida que buscan preservar frente a otros consumos más circunstanciales.
La Health & Fitness Association señala que esta disposición a invertir en actividad física no se limita a un perfil concreto de consumidor. El estudio recoge respuestas de personas con distintos niveles de ingresos y hábitos de práctica, lo que sugiere que el interés por destinar recursos al fitness se ha extendido de forma transversal entre la población adulta estadounidense.
El informe no desglosa de forma detallada el reparto del gasto entre los diferentes formatos de actividad física, pero sí confirma que la intención de inversión abarca tanto a usuarios de gimnasios tradicionales como a personas que practican ejercicio a través de estudios especializados, clases dirigidas o servicios de entrenamiento personal.
Desde la asociación recuerdan que la cifra de 60.000 millones de dólares representa una previsión basada en la intención declarada de los consumidores y no un dato de facturación consolidado. No obstante, subrayan que este tipo de estudios ha demostrado históricamente una elevada capacidad para anticipar la evolución real del mercado cuando las prioridades de gasto se mantienen estables a lo largo del tiempo.
El informe se publica en un momento en el que el sector del fitness en Estados Unidos continúa avanzando en su recuperación tras el impacto de la pandemia. En muchos casos, los niveles de actividad y asistencia ya han alcanzado o superado los registros previos a 2020, lo que refuerza la relevancia de las previsiones de gasto de cara a los próximos años.
Otro de los aspectos destacados del estudio es que la intención de invertir en fitness no se percibe como una decisión puntual, sino como una tendencia sostenida. Los datos apuntan a que una parte creciente de la población incorpora el gasto en actividad física dentro de su planificación económica anual, con una visión de continuidad a medio y largo plazo.
Para la Health & Fitness Association, los resultados reflejan un cambio estructural en la relación del consumidor estadounidense con el ejercicio físico. La previsión de gasto para 2026 sitúa al fitness como una de las áreas de consumo que mejor resisten los ajustes presupuestarios, consolidando su posición dentro del ecosistema de la salud y el bienestar.
En conjunto, el estudio dibuja un escenario en el que el mercado del fitness en Estados Unidos se apoya en una base de consumidores dispuestos a reorganizar su gasto para mantener su inversión en actividad física. La previsión de un volumen cercano a los 60.000 millones de dólares en 2026 refleja tanto la dimensión del mercado como la estabilidad de la demanda en los próximos años.



