Los gimnasios avanzan hacia la prevención, pero necesitan medir mejor sus resultados
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Los gimnasios avanzan hacia la prevención, pero necesitan medir mejor sus resultados

El Observatorio Goodlife 2026 identifica avances en personalización, entrenamiento de fuerza y seguimiento de los usuarios, junto a carencias en evaluación inicial y medición de la continuidad. El estudio recoge la visión de responsables vinculados a 82 centros y clubes fitness españoles. El 93 % de los participantes considera que el sector debería asumir un papel más relevante en la prevención en salud, aunque solo el 22,6 % declara revisar la evolución mediante datos y ajustar los programas en función de los resultados. Para los gestores, el reto pasa por convertir las prácticas existentes en procesos sistemáticos de evaluación, acompañamiento y seguimiento. 

Un sector que ya trabaja con perfiles vinculados a la prevención
Universo Goodlife ha presentado el Observatorio Goodlife 2026 El estado actual de la prevención, un análisis sobre la capacidad de los centros fitness para consolidarse como espacios de prevención y promoción de hábitos saludables. La nota de presentación sitúa el debate en una cuestión operativa: cómo transformar el ejercicio que ya se ofrece en un modelo estructurado, medible y conectado con otros agentes de salud. 
Los resultados muestran que esa evolución ya está presente en la actividad de los participantes. El 57,6 % señala que las personas sedentarias o con baja condición física representan una parte relevante de sus usuarios. El 33,3 % atiende de forma significativa a personas con condiciones de salud declaradas o factores de riesgo, y el 30,3 % a mayores de 65 años. 
La adaptación de la oferta también se refleja en los programas específicos. El 66,7 % declara disponer de propuestas para personas mayores y el 63,6 % para usuarios con dolor o limitaciones musculoesqueléticas. Además, el 48,5 % cuenta con programas para quienes retoman el ejercicio tras un periodo prolongado de inactividad, el 45,5 % para procesos de recuperación posteriores a un alta o derivación profesional y el 42,4 % para personas con obesidad o exceso de peso. 

Evaluar y personalizar durante todo el proceso 
La valoración inicial presenta diferencias importantes. El 42,4 % de los centros participantes evalúa al menos a tres de cada cuatro nuevas incorporaciones antes de iniciar un programa estructurado. Sin embargo, el 51,5 % realiza esa valoración a menos de la mitad de los nuevos usuarios o no la aplica de forma generalizada. 
La personalización está más extendida: el 80,6 % declara adaptar de alguna forma el programa a las características o necesidades de cada persona. La distancia aparece en el seguimiento posterior. El 32,3 % dispone de programas adaptados con revisiones previstas, mientras que el 25,8 % realiza una adaptación inicial sin una revisión sistemática posterior. Solo el 22,6 % afirma revisar la evolución mediante datos y modificar el programa cuando lo requieren los resultados o la respuesta del usuario. 
El informe interpreta estas cifras como un avance mayor en la personalización del punto de partida que en la adaptación continua. Para los centros, esto plantea la necesidad de organizar reevaluaciones que permitan comprobar la evolución y ajustar el trabajo a los cambios en las capacidades, los objetivos o las circunstancias de cada persona. 

La fuerza se consolida entre adultos sedentarios y mayores 
El entrenamiento de fuerza constituye una de las prácticas más integradas en la muestra. El 84,8 % de los clubes participantes lo incorpora de manera habitual, estructurada y supervisada en sus programas dirigidos a adultos sedentarios y mayores. Frente a ello, el 9,1 % lo recomienda, pero deja su práctica principalmente a iniciativa del usuario, y el 6,1 % lo incluye únicamente en determinados programas o actividades. 
Este resultado sitúa la fuerza dentro de una oferta que atiende perfiles diversos. El siguiente paso que propone el Observatorio consiste en reforzar la evaluación, la progresión y la reevaluación sistemática cuando se utiliza con una finalidad preventiva. 

Detectar el abandono y comprender sus causas 
La continuidad ocupa un lugar central en el estudio. El 39,4 % dispone de alertas o revisiones periódicas asociadas a acciones definidas cuando disminuye la actividad de un usuario. Otro 15,2 % mide, además, la recuperación de usuarios y ajusta sus actuaciones según los resultados. 
El contacto personal por parte de un profesional es la respuesta más frecuente ante una caída de la asistencia, con un 69,7 %, seguido de los mensajes o recordatorios automáticos, con un 36,4 %. En cambio, solo el 18,2 % revisa las barreras o dificultades del usuario y el mismo porcentaje adapta el objetivo o el programa. Apenas el 9,1 % realiza una nueva valoración. 
Los indicadores utilizados muestran otra brecha. El 33,3 % mide asistencia o número de sesiones y el 27,3 % regularidad semanal o mensual. La continuidad a 30 días se analiza en el 12,1 % de los casos y a 90 días en el 9,1 %. Solo el 3 % mide específicamente el tiempo hasta la inactividad o el abandono. 

Medir cambios y reforzar los procesos profesionales 
La medición de resultados agregados también es desigual. La percepción de salud o bienestar aparece en el 51,5 % de las respuestas, seguida de los cambios en frecuencia o regularidad del entrenamiento, con un 39,4 %, y de la composición corporal, con un 36,4 %. Los cambios en movilidad o capacidad funcional se analizan en el 30,3 %, los de fuerza en el 27,3 % y los de capacidad cardiorrespiratoria en el 18,2 %. 
Para los próximos 24 meses, la prioridad más señalada es reforzar la formación y los protocolos profesionales, con un 36,4 %. Mejorar la evaluación y reevaluación y trabajar la acogida inicial y la adherencia reciben un 33,3 % cada una. El desarrollo de programas para mayores y población sedentaria figura en el 24,2 % de las respuestas. 
El Observatorio concluye que el sector dispone de capacidades sobre las que construir un papel preventivo más sólido. Consolidarlas exige evaluar de forma sistemática, comprender las causas de la desconexión, medir la evolución y mejorar la coordinación con otros agentes. Para la gestión del gimnasio, el cambio implica acompañar al usuario durante todo el proceso y comprobar qué resultados consigue mantener. 

Cómo se ha realizado el estudio
El análisis es cuantitativo y descriptivo, mediante un cuestionario online autoadministrado cuya información se recogió entre agosto y septiembre de 2026. Participaron responsables vinculados a 82 centros y clubes de distintos modelos. El 48,5 % de las respuestas corresponde a propiedad o dirección general y el 30,3 % a dirección de centro. Los resultados describen las prácticas declaradas por los participantes y no deben extrapolarse automáticamente al conjunto del sector español. El informe incorpora también las aportaciones de Fernando Casillas Díaz, consultor y socio de Emerge3C, y Fernando París, expresidente de FAGDE. 

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