La seguridad de las personas, como concepto general, es una necesidad, un derecho, una obligación y una responsabilidad de tenerla y por no tenerla.

La seguridad es una necesidad humana por la existencia de riesgos de daños de diferente naturaleza, como así lo establecieron psicólogos de la talla mundial de Abraham Maslow (1908-1970), recordemos su célebre pirámide de las necesidades humanas, y de Clayton Alderfer (1940-2015) que situó a la necesidad de seguridad junto con las necesidades fisiológicas, en el primer escalón de necesidades humanas.

Aplicada al ámbito deportivo, y dentro de él, la correspondiente a las actividades acuáticas y físico deportivas en centros deportivos y gimnasios, está determinada por unas posibles causas y unas acciones de protección respecto a ellas.

La seguridad es un derecho en reconocimiento de su carácter fundamental para la vida de las personas, como así lo establece el artículo 3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas: «Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona«., y en España la Constitución en su artículo 17.1: “Toda persona tiene derecho a la libertad y a la seguridad.

La seguridad es una obligación, porque al derecho a la seguridad le corresponde el correlativo deber de ser dada por quienes sean los responsables de los lugares en que  las personas puedan estar, utilizar o encontrarse, y de las actividades en que las personas puedan participar.

Por último, la seguridad es una responsabilidad legal de tenerla y por no tenerla, en aplicación de la legislación y normativa que corresponda en cada caso.

Estas consideraciones anteriores, son aplicables al ámbito deportivo en su doble vertiente de lugares, instalaciones y equipamiento, y de actividades deportivas, físico deportivas, recreativas y de salud.

Para centrar las relaciones entre la seguridad y el ámbito deportivo, conviene concretar dos cuestiones: La determinación de la seguridad, es decir su dimensión y naturaleza y su contenido.

La dimensión y naturaleza de la seguridad está en función del origen posible de riesgo de daños dentro del ámbito deportivo, las cuales pueden deberse a acciones humanas (antrópicas), a causas tecnológicas, o a fenómenos adversos de la Naturaleza.

El contenido de la seguridad comprende las acciones de protección contra los riesgos considerados:

Respecto a los riesgos debidos a posibles acciones humanas, las acciones a realizar deben consistir en disponer de condiciones seguras en cuanto a:

  • El aforo, acceso, permanencia y uso (en especial la accesibilidad y utilización por parte de PMR).
  • El honor, la intimidad y la propia imagen (En especial, evitación de casos de acoso y abuso sexual de menores y adolescentes).
  • El uso de las nuevas tecnologías aplicadas a la actividad deportiva.
  • Los datos personales y derechos digitales.
  • La información (riesgos de ciberataques)
  • Casos de accidentes o indisposiciones repentinas.

Respecto a los riesgos debidos a causas tecnológicas y a fenómenos adversos de la Naturaleza, las acciones a realizar deben ser las necesarias para disponer de condiciones seguras en cuanto a:

  • Situaciones de emergencia y evacuación, y evacuación asistida de PMR..
  • Incendios y/o explosiones de gas.
  • Derrumbes e inundaciones.
  • Características y estado de recintos, instalaciones y equipamiento, así como calidad del agua en instalaciones acuáticas.
  • Limpieza, higiene y desinfección.
  • Riesgos laborales.

La realización de las acciones descritas supone la necesidad de emplear recursos organizativos, económicos, humanos y materiales, además de la necesidad de conocer y cumplir los requisitos legales que sean de aplicación. A efectos de la obligación de cumplimiento, recordemos lo que dice el artículo 6 del Código Civil: “La ignorancia de las leyes no excusa de su cumplimiento”.

Todo esto cobra una especial relevancia en los casos de actividades en las que por la naturaleza de su práctica, o de medio en el que se realiza (caso del medio acuático) tienen riesgos añadidos:

En el caso de actividades acuáticas, riesgo de posibles daños físicos como por ejemplo:  ahogamiento o lesión medular por impacto de salto contra el agua

En los casos de actividades acuáticas y actividades físicas en centros deportivos y gimnasios, riesgos de intromisión en la intimidad y la propia imagen a consecuencia de la exposición en ropa de baño o con un reducido atuendo de gimnasia.

CONCLUSIONES:

La consecuencia de todo lo expuesto nos lleva a concluir que el cumplimiento de las necesidades de seguridad en el ámbito deportivo, y dentro del mismo, de actividades como las acuáticas o de mantenimiento, recreación o salud física en gimnasios o centros deportivos, requiere de una acción de gestión de la seguridad, dentro de la gestión general de cada entidad deportiva, para lo cual conviene tener la formación adecuada.

No se trata de ser técnicos o expertos en seguridad, sino de ser gestores, que de manera directa, tienen la obligación de establecer y mantener las condiciones seguras para las personas y para sus derechos, en los centros deportivos, centros acuáticos y gimnasios.

Esto nos lleva al punto final del planteamiento y consideración de la seguridad en el ámbito deportivo con una perspectiva propia del año 2020, y es que la seguridad es ya un componente esencial de la calidad y de la excelencia de una instalación, de la organización, de una actividad o en definitiva de un servicio deportivo, y que hay que saber “poner el valor” hacia sus beneficiarios, es decir, hacia las personas a las que  tienen que proporcionar unas condiciones seguras.

Es una labor que en esta década que iniciamos con el presente año 2020, supone un reto para los titulares de centros y espacios deportivos y al mismo tiempo una oportunidad de mejora y de elevación de los estándares de calidad de servicio, respecto   a ellos mismos y respecto a otras entidades, empresas o clubes del sector.

José Luís Gómez Calvo

José Luis Gómez Calvo

Experto en seguridad en el ámbito deportivo.

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