Abordamos la seguridad de los espacios deportivos, desde la organización y gestión del interior de los mismos, teniendo en cuenta que todo espacio interior dedicado a albergar personas que vayan a realizar actividades deportivas, debe de estar organizado de forma que se prevean las tres situaciones posibles que pueden producirse.

  • Situación de normalidad.
  • Situación de emergencia.
  • Situación de continuidad.

Para acotar el planeamiento, trataremos en este artículo, lo referente a la situación de normalidad, destacando la accesibilidad universal.

[Recordamos lo que la Ley 6/2022, de 31 de marzo, dice respecto a la accesibilidad universal:

Accesibilidad universal: es la condición que deben cumplir los entornos, procesos, bienes, productos y servicios, así como los objetos, instrumentos, herramientas y dispositivos para ser comprensibles, utilizables y practicables por todas las personas en condiciones de seguridad y comodidad y de la forma más autónoma y natural posible.

En la accesibilidad universal está incluida la accesibilidad cognitiva para permitir la fácil comprensión, la comunicación e interacción a todas las personas. La accesibilidad cognitiva se despliega y hace efectiva a través de la lectura fácil, sistemas alternativos y aumentativos de comunicación, pictogramas y otros medios humanos y tecnológicos disponibles para tal fin. Presupone la estrategia de «diseño universal o diseño para todas las personas», y se entiende sin perjuicio de los ajustes razonables que deban adoptarse.

Un gimnasio, un centro deportivo y una piscina de uso colectivo, deben de estar ubicados y distribuidos interiormente, para que cualquier persona pueda acercarse, acceder y desenvolverse dentro de ellos sin ninguna dificultad, lo cual evidentemente debe atender a las necesidades de las personas con necesidades especiales de accesibilidad y movilidad.

En este artículo vamos a centrarnos en las características interiores que deben reunir los espacios deportivos mencionados, para poder cumplir con el objetivo de garantizar el acceso, uso y salida en condiciones de seguridad, comodidad e igualdad para todos los usuarios.

Para ello vamos a utilizar como referente los criterios DALCO que aparecen en la norma UNE 17001-1.2007 (parte 1), los cuales se definen como “conjunto de requisitos relativos a las acciones de deambulación, aprehensión, localización y comunicación que han de satisfacerse para garantizar la accesibilidad universal”. Es decir, para realizar en condiciones seguras, lo que se denomina “cadena de accesibilidad universal”

Expresado de otra forma, son aquellos requisitos que nos permitan interactuar con el entorno y realizar actividades sin encontrarnos barreras ni obstáculos tanto físicas como funcionales (por ejemplo, falta de iluminación o falta de señalización orientativa).

La palabra DALCO, es el acrónimo de: “Deambulación, Aprehensión, Localización, Comunicación.

Deambulación: entendida cómo la acción de desplazamiento de un sitio a otro”.

Puede ser horizontal o vertical y esta última, ascendente o descendente.

En el caso de deambulación horizontal por pasillos y galerías, unas condiciones que faciliten el tránsito y el desplazamiento por dentro de la instalación deportiva sin encontrarnos con tramos de escalones intermedios de difícil ascenso o descenso por las dimensiones de su huella y contrahuella, o por la falta de pasamanos según sea su longitud y anchura, disponer de una rampa alternativa accesible (*); ausencia de bordes, resaltes o hendiduras y huecos en el suelo; que no exista un pavimento demasiado deslizante, o en el caso de PMR (personas con movilidad reducida), un espacio que permita el giro de una silla de ruedas, o simplemente la anchura suficiente para permitir el paso simultáneo de dos personas que transiten en sentido contrario una respecto a la otra.

(*) (En aplicación del Código Técnico de Edificación (CTE – SUA) Las rampas tendrán una pendiente del 12%, como máximo, excepto las que pertenezcan a itinerarios accesibles, cuya pendiente será, como máximo, del 10% cuando su longitud sea menor que 3 m, del 8% cuando la longitud sea menor que 6 m y del 6% en el resto de los casos

En el caso de deambulación vertical por escaleras, escalones de cómodo acceso, con pasamanos, y salva escaleras para PMR de fácil accionamiento y manejo para la mayor autonomía posible, en los casos en que no existan ascensores u otros aparatos elevadores.

Por último, itinerarios podotáctiles consistentes en superficies con un relieve incorporado en el suelo de los lugares públicos, para que las personas invidentes o con visión reducida, puedan detectarlo y reconocerlo para su orientación.

Todo esto es seguridad. La seguridad no está solamente referida a la protección contra sucesos de daños, sino también a proporcionar las condiciones que hagan posible un uso universal de los espacios, en nuestro caso deportivos, sin riesgos

Aprehensión: Entendida como la acción de tomar o asir una cosa.

En el caso de los interiores de instalaciones deportivas nos referimos al uso universal de los mecanismos de apertura y cierre de puertas, taquillas de vestuarios, material deportivo, grifos de agua sanitaria en los aseos y duchas, etc.

Localización: Entendida como acción para conocer el lugar en el que se está o hacia el que necesitamos o queremos dirigirnos.

Nos referimos esencialmente a la información visual y a la señalización.

En muchas ocasiones los usuarios de gimnasios, centros deportivos y piscinas de uso colectivo, sobre todo en los de grandes dimensiones, se encuentran en una situación confusa por falta de información visual y de la correspondiente señalización complementaria.

A la imprescindible zonificación y sectorización de los espacios, insistimos nuevamente, sobre todo los de grandes dimensiones, hay que dotarles de información que facilite la localización de dónde se está y a donde hay que dirigirse, ya sea una dependencia concreta, unos servicios comunes o simplemente la salida al exterior.

Esa señalización debe ser clara e intuitiva y fácilmente visible, adoptando caracteres suficientemente grandes y con un soporte de colores que faciliten distinguir e identificar unas zonas de otras.

Comunicación: Entendida como la acción de facilitar la información necesaria para el desarrollo de la actividad.

Para ello, además del personal de la instalación deportiva al que poder dirigirse, y para ello, ser fácilmente localizable e identificable y en número suficiente, se requieren pantallas informativas de fácil lectura, pensando también en que esa información debe ser facilitada en un soporte físico (Braille) o de audio para personas con deficiencia visual severa.

A los cuatro componentes de los criterios DALCO, queremos incorporar un quinto componente, que consideramos esencial para la buena gestión de los espacios interiores, y es el de ocupación.

Ocupación: Entendida como la máxima densidad de personas para llenar un espacio de forma simultánea en condiciones seguras.

Para ello se tiene en cuenta lo que establece el Código Técnico de la Edificación (en adelante CTE) en su Documento Básico: Seguridad en caso de Incendios (en adelante DB SI), y dentro de él la Sección SI 3.

Uso previsto Zona, tipo de actividad Ocupación

(m2/persona)

Pública concurrencia. Zonas de público en gimnasios Con aparatos 5
Sin aparatos 1,5
Piscinas públicas Zonas de baño (superficie de los vasos de las piscinas) 2
Zonas de estancia de público en piscinas descubiertas 4
Vestuarios 3
Vestíbulos generales, zonas de uso público en plantas de sótano, baja y entreplanta. 2

La gestión de espacios es algo que necesita ser dinámico y adaptarse a la evolución de los servicios deportivos que se presten, e incluso dentro de dichos servicios, las diferentes configuraciones que puede requerir un mismo espacio, en cuanto a su división o a su utilización completa según la actividad de que se trate. Esta división puede realizarse mediante elementos de separación que se coloquen o retiren con facilidad. (por ejemplo: Delimitadores o separadores de diferentes zonas de actividades en una sala multiuso).

La gestión del espacio es una función propia de “Facility Management” (en adelante FM) ya sea realizada por parte de alguien que trabaja dentro de la propia entidad deportiva o de manera externa a la misma.

A estos efectos conviene aclarar que el FM, es una Gestión de Inmuebles y Servicios, no sólo una función de realización de servicios generales o servicios asociados tales como mantenimiento de instalaciones o limpieza entre otros.

La definición de la función del “Facility Management” (en adelante FM) se comenzó con la publicación de la Norma UNE-EN 15221-1: 2012, que se desarrolló en varios apartados. Sin embargo, con el tiempo, las normas han alcanzado una dimensión mundial de la mano de la International Organization for Standarization, más popular por sus siglas, «ISO».

Poco a poco van saliendo las normas ISO 41000 Facility Management, como son:

  • ISO 41011: 2017 Gestión de instalaciones – Vocabulario
  • ISO 41012: 2017 Facility management – Orientación sobre abastecimiento estratégico y desarrollo de acuerdos.
  • ISO 41013: 2017 Gestión de instalaciones: alcance, conceptos clave y beneficios.
  • ISO 41014: 2020 Gestión de instalaciones: desarrollo de una estrategia de gestión de instalaciones

Pues bien, la Gestión de espacios interiores de gimnasios, centros deportivos y piscinas de uso colectivo, debe contar con las condiciones de: Deambulación – Aprensión – Localización – Comunicación – Ocupación, que hagan seguros el acceso, permanencia, utilización y realización de actividades en el interior de los espacios de uso deportivo, de manera universal.

Por José Luis Gómez Calvo
Analista de riesgos
Experto en seguridad de instalaciones y actividades deportivas.

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