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Pecados capitales de las cúpulas directivas de negocios fitness y sus consecuencias

Pecados capitales de las cúpulas directivas de negocios fitness y sus consecuencias

Este artículo identifica algunos de los errores más comunes que cometen los directivos de negocios fitness, que si se tienen en cuenta podrán evitar muchos quebraderos de cabeza y situaciones ruinosas a nivel económico y por la falta de personal, que huye ante los constantes desaciertos de los mismos.

Este artículo identifica algunos de los errores más comunes que cometen los directivos de negocios fitness, que si se tienen en cuenta podrán evitar muchos quebraderos de cabeza y situaciones ruinosas a nivel económico y por la falta de personal, que huye ante los constantes desaciertos de los mismos.

1.-La soberbia

Uno de los errores más comunes es que la directiva se considera indispensable, muestra su cola de pavo real como un ser superior y desplazan o relegan a buenos trabajadores dejándolos huérfanos de oportunidades.

Esto genera una dejadez de funciones y una falta de autonomía en los empleados que ven que sus aportaciones no son tenidas en cuenta y una deriva hacia la ineficiencia operativa o el aumento de la rotación de personal. No sé qué es mejor.

Lo primero para evitar caer en esta tentación sería un análisis de consciencia, que sabemos que no va suceder, y por ello abogamos por implementar en la empresa protocolos que lleven a construir equipo y a apoyarse en empleados de valía.

El establecimiento de canales de comunicación abiertos y frecuentes entre directivos y mandos intermedios es una vía para conseguir hacer crecer al equipo en confianza e ir distribuyendo cometidos que, sin duda, otros harían encantados porque ven en ello un refuerzo y un avance en su posición.

La implementación de un sistema de feedback y evaluación periódica para ajustar y mejorar la estructura organizativa también es una oportunidad para dejar la vanidad propia de lado y crecer en talento de empresa.

2.- La sordera

No tomar en cuenta las opiniones y sugerencias de expertos del sector y del propio personal, puede dejar al descubierto la incapacidad de la directiva de trabajar con protocolos de comunicación efectivos y de generar planes eficientes que lleven al objetivo deseado.

La toma de decisiones unilaterales viendo oportunidades de negocio donde nos las hay, puede llevar a una desconexión entre la gerencia y el equipo operativo. Y lo que es peor aún, un personal no informado mientras que los socios sí tienen conocimiento de las últimas decisiones o comunicaciones vía newsletter, mail u otros canales informativos.

Un ejemplo muy claro es la decisión de realizar cambios en la parrilla de actividades colectivas sin consultar a los instructores, lo que provoca un caos en la recepción, disminución en la asistencia y un aumento en las quejas de los clientes.

No somos poseedores de una verdad absoluta, así que evitemos sembrar el caos entre el personal de atención al cliente y los usuarios sencillamente con una pauta: escucha.

3.- La despreocupación

Olvidar rápido el futuro a medio plazo cuando estamos en meses buenos. La lucha por la captación y el olvido de la fidelización. ¿Sabéis cuántas empresas se acuerdan de retener cuando se acercan los meses de verano? Casi todos, ¿sabéis cuántos consiguen retener en los meses malos? casi nadie. Es demasiado tarde.

Y, volvemos a incidir en la complicidad necesaria entre departamentos que debe crear la gerencia y la falta de comunicación entre los mismos que puede generar ineficiencias y duplicidad de esfuerzos limitando el crecimiento del negocio.

Volvemos a un ejemplo muy práctico, la coordinación entre el equipo de ventas y el de entrenadores personales. La implementación de reuniones semanales permite un enfoque más unificado en la atención al cliente y se evita la sensación de que finalizada la venta, el usuario ya tiene nada que tratar con el equipo comercial hasta que llega el momento de la baja.

Es un error garrafal, pero es una realidad que hay un desprendimiento del usuario una vez se ha cerrado la venta. Y esto influye enormemente en la fidelización y la retención del cliente. La retención comienza en la captación y esta estrategia de venta y retención es una decisión de la dirección, ¿cuánto queremos que nos dure un cliente? ¿acaso pensamos en ello? Sólo cuando deja de entrar dinero en caja pensamos en la retención.

4.- La vanidad

Tus empleados no necesitan un monologuista, deja de vender tus cualidades y piensa cuánto talento dormido hay en tu empresa al que le estás haciendo perder mucho tiempo de rentabilidad laboral.

Las reuniones mal planificadas y sin un objetivo claro son una pérdida de tiempo, reducen la productividad del equipo y además generan frustración y desmotivación.

La preparación de una agenda detallada con los temas a tratar y el tiempo asignado para cada uno, así como la asignación de roles específicos, como un moderador, para mantener la reunión enfocada, es todo un logro.

Y si somos capaces de cerrar la reunión con una serie de pasos a seguir para alcanzar el objetivo propuesto, un plazo de consecución de tareas y próxima reunión para chequear los avances, lo habremos bordado.

5.-La veleidad

Realizar inversiones en equipos o servicios no esenciales puede desviar recursos de áreas más críticas, limitando el potencial de crecimiento y descartando opciones que sí serían rentables

Es muy fácil dejarse llevar por las modas e implantar cambios que no son acordes a la estrategia de empresa. Los vaivenes son la perdición de una proyección de empresa estudiada. Claro que podemos sugerir e innovar ¿pero es acorde a tu estrategia? ¿te va a diferenciar o es una copia?  ¿es rentable?

Estima regularmente las necesidades del negocio y las preferencias de los clientes antes de realizar inversiones y no dejes de implementar proyectos pilotos para evaluar la efectividad de nuevas inversiones antes de un despliegue completo. No os engaño si he visto más de una vez montar un negocio y hacer los números a posteriori.

6.- La conformidad.

El desarrollo de una buena estrategia de diferenciación, un buen cuadro de servicios y un plan de formación continua que cubra las necesidades y aspiraciones del personal es un gran paso adelante, tan importante como lo es la selección del personal adecuado.

La falta de inversión en la formación y recursos para el personal puede llevar a un bajo rendimiento y una menor calidad en el servicio, afectando negativamente a la experiencia del cliente. Si no entendemos que cada día es una oportunidad para fortalecer tu empresa, verifica tus números y si cada año eres más rentable, cuéntanos la fórmula, si no, busca diferenciarte y prepara a tu equipo.

Asegurarse de que el equipo cuenta con los recursos y materiales necesarios para realizar su trabajo de manera eficiente, mejor no hablamos de esto, ¿no? pero créanme que sucede. ¡Hay que vender! dicen al personal comercial, pero luego no cuentan ni con una presentación ni un lugar cómodo ni tecnología donde presentar los servicios. Seamos serios.

7.- La alarma

El remate. No conseguimos nuestros objetivos, entramos en pánico y empezamos a cambiar todo, a mostrar ofertas y a desviarnos el norte que tanto nos ha costado encontrar. No perder la calma y hacer un buen análisis es la clave para no tirar por la borda tanto esfuerzo.

Recuerda que tratar de competir en precio sin tener una ventaja en costes o pensar en reducir costes en vez de en rentabilizar/optimizar el retorno de sus activos es un ahorcamiento público.

Evitar los errores comunes de gestión que son la derivada de malas decisiones de la cúpula directiva, pueden tener un impacto significativo en el negocio. Y después de esto, no nos vendría mal a todos, y me incluyo, un buen psicólogo.

Inma Quintana Álamo
Directora General de Chano Jiménez Consultoría

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