Los problemas tecnológicos, económicos y sociales, entre otros, están generando altos niveles de ansiedad, depresión y un aumento preocupante de las tasas de autolesiones y suicidios entre adolescentes y adultos jóvenes. Se recomienda la implementación de medidas políticas inmediatas, integrales y coordinadas que promuevan la salud mental y el bienestar juvenil, incluyendo intervenciones tempranas como el fomento de la actividad física y el fortalecimiento de la resiliencia.
Un reciente informe de *The Lancet* advierte que estos altos niveles de ansiedad y depresión han desencadenado un alarmante aumento en las autolesiones y suicidios en jóvenes. Los autores del informe asocian esta tendencia al surgimiento de diversas “megatendencias“, como la inseguridad financiera, el uso nocivo de redes sociales y la soledad, entre otros factores, lo que subraya la urgencia de soluciones políticas inmediatas. Sin embargo, en lugar de enfocarse únicamente en la mejora de los recursos tradicionales de salud mental, el informe aboga por un “verdadero cambio de paradigma” que integre enfoques innovadores de bienestar mental.
El informe destaca que la salud mental de los jóvenes ha estado en declive durante más de una década. Basado en un estudio de cinco años, la Comisión de Psiquiatría de *The Lancet* sobre la Salud Mental Juvenil analiza cómo la creciente ansiedad y depresión han llevado a un aumento en las tasas de autolesiones y suicidios en este grupo etario. Los cambios físicos y emocionales que experimentan los adolescentes y adultos jóvenes los colocan en mayor riesgo de problemas de salud mental en comparación con otras generaciones. Los autores subrayan el impacto de factores comunitarios y ambientales en el bienestar mental, y vinculan la crisis actual con varias “megatendencias“, como la inseguridad financiera, las redes sociales dañinas, los conflictos políticos, la falta de conexión social y el acceso insuficiente a los servicios de salud mental.
Aunque la situación es alarmante, hay motivos para el optimismo. En lugar de limitarse a mejorar los recursos de salud mental existentes, el informe insta a un “cambio de paradigma” para abordar de manera efectiva la crisis de salud mental en los jóvenes (McGorry et al., 2024). Se sugieren medidas políticas urgentes y coordinadas que no solo apoyen la salud mental, sino que también aborden las causas profundas del malestar juvenil. Esto incluye enfrentar las raíces económicas, sociales y políticas de la angustia, como la tecnología dañina, el estrés laboral y la inseguridad financiera y habitacional.
Las políticas de bienestar mental pueden ofrecer soluciones efectivas para las comunidades que enfrentan esta crisis. El nuevo conjunto de herramientas de políticas de bienestar de GWI: *Bienestar mental* analiza las amenazas que enfrentan los jóvenes a nivel global y muestra cómo las políticas de bienestar pueden contribuir a combatir esta crisis. Proporciona ejemplos y recursos para promover la salud mental juvenil, y destaca cómo los responsables políticos, las empresas y las organizaciones sin fines de lucro pueden colaborar para apoyar a las generaciones más jóvenes.
Para una discusión integral de la política de bienestar mental y los programas e iniciativas sugeridos, consulte el recién publicado Kit de herramientas de política de bienestar: Bienestar mental.
Fuente: GWI



