Deportes

Soluciones sostenibles, coherentes y efectivas para acabar con el intrusismo y la precariedad laboral en la industria del fitness y del deporte

Soluciones sostenibles, coherentes y efectivas para acabar con el intrusismo y la precariedad laboral en la industria del fitness y del deporte

El sector del fitness y del deporte lleva años enfrentándose a dos problemas estructurales que amenazan su crecimiento y estabilidad: el intrusismo profesional y la precariedad laboral. La falta de una regulación clara y coherente ha permitido que personas sin la formación ni las competencias necesarias accedan a puestos de trabajo que requieren una alta cualificación técnica y un conocimiento especializado. Esta situación ha generado desigualdades en la calidad de los servicios, una competencia desleal y una progresiva degradación de las condiciones laborales para los profesionales del sector.

El sector del fitness y del deporte lleva años enfrentándose a dos problemas estructurales que amenazan su crecimiento y estabilidad: el intrusismo profesional y la precariedad laboral. La falta de una regulación clara y coherente ha permitido que personas sin la formación ni las competencias necesarias accedan a puestos de trabajo que requieren una alta cualificación técnica y un conocimiento especializado. Esta situación ha generado desigualdades en la calidad de los servicios, una competencia desleal y una progresiva degradación de las condiciones laborales para los profesionales del sector.

Durante años, hemos esperado una regulación que ponga orden en el mercado y eleve los estándares de calidad y profesionalización. Sin embargo, las propuestas normativas que están tomando forma parecen estar diseñadas desde una perspectiva burocrática y alejada de la realidad diaria de los gimnasios y centros deportivos. En lugar de aportar soluciones efectivas, corren el riesgo de perjudicar a los profesionales, encarecer los servicios y limitar el acceso al mercado laboral para entrenadores y técnicos altamente cualificados.

Es el momento de proponer soluciones sostenibles y coherentes que, al margen de la ley, permitan acabar con el intrusismo y la precariedad sin crear barreras artificiales ni restricciones innecesarias. La clave está en reconocer el valor de la experiencia, establecer estándares de calidad realistas y fomentar la formación continua como vía para garantizar la excelencia profesional.

Analizamos primero los problemas, para luego aportar soluciones: la falta de una regulación sostenible y aplicable, y la precariedad laboral.

  1. Una ley muy esperada que, si no se revisa, solo traerá problemas

Durante años, el sector del fitness y del deporte ha demandado una regulación que pusiera orden en el mercado, protegiera a los profesionales y elevara la calidad de los servicios ofrecidos. La ausencia de un marco normativo claro ha permitido el acceso descontrolado a la profesión, favoreciendo el intrusismo y la competencia desleal. Por eso, la posibilidad de una ley que regule el sector fue recibida inicialmente con esperanza y optimismo por parte de muchos profesionales y empresarios del sector.
Sin embargo, las primeras versiones y borradores de la ley que están tomando forma generan más preocupación que tranquilidad. Lejos de ofrecer soluciones efectivas y justas, las medidas planteadas hasta ahora presentan varios problemas que podrían afectar negativamente al sector:

  • Requisitos académicos excesivos y sobrerregulaciónque no reflejan necesariamente ni el conocimiento, ni las competencias prácticas, ni la experiencia acumulada por muchos profesionales.
  • Reserva de actividad que podría generar una división artificial en el mercado y dejar fuera a profesionales altamente cualificados, a la vez que acoge a otros perfiles con formación más teórica y académica, pero menos específica y práctica, que no encajan con los perfiles demandados por las empresas.
  • Aumento de los costes laborales y reducción de salarios para gimnasios y centros deportivos, lo que podría dificultar aún más la retención de talento y la fidelización de los usuarios, limitando el acceso al ejercicio físico.
  • Complejidad administrativa que dificultará la contratación de personal y el desarrollo profesional de entrenadores y técnicos.
  • Falta de reconocimiento de la experiencia y las competencias adquiridas mediante la práctica profesional, formación específica «no reglada», que es la base de esta industria y de las profesiones instauradas en ella a lo largo de los años, como son las de instructor, entrenador personal, coordinador o director técnico.

Si esta ley se aprueba sin revisar estos puntos críticos, el resultado será una regulación que, en lugar de proteger y fortalecer el sector, podría frenar su crecimiento, precarizar aún más las condiciones laborales y favorecer un mercado laboral aún más excluyente y limitado.
Regular el sector es necesario, pero hacerlo de manera injusta o incoherente solo generará más problemas que soluciones.

  1. La precariedad laboral
  • Contratos temporales y salarios por debajo del valor real del trabajo.
  • Falta de reconocimiento profesional y progresión en la carrera.
  • Ausencia de protección social y seguridad laboralpara entrenadores y técnicos.

Aunque estos puntos son comunes a cualquier industria, centrémonos en los problemas específicos de nuestra profesión, como la falta de instructores cualificados. La necesidad de profesionales especializados, especialmente en Actividades Dirigidas con Soporte Musical (AADD), es evidente. Este rol requiere no solo conocimientos teóricos y técnicos, como los de un entrenador personal, sino también habilidades adicionales, como buena forma física, multidisciplinariedad, inteligencia numérica, espacial y memorística, habilidades de comunicación, conocimientos en tecnología relacionada con aplicaciones, edición musical, sonido, etc.

Parece que desde las universidades y entidades como el COLEF, en el proceso de regulación, se está intentando incluir a graduados de forma forzada, a pesar de que solo entre un 20% y un 30% de su formación está orientada al fitness y el entrenamiento. Estos profesionales no están preparados para desempeñar funciones de instructor o entrenador grupal debido a la falta de formación práctica y específica, así como las llamadas «habilidades blandas».

Debido a esto, y a la escasez de instructores, en los últimos años la figura del entrenador personal ha ganado relevancia, pero no de forma natural, sino impulsada artificialmente por el sistema y las creencias erróneas de muchos centros.

Es cierto que la población no alfabetizada físicamente y los deportistas de alto rendimiento requieren entrenadores personales y preparadores físicos, respectivamente. Sin embargo, se está ignorando que las AADD, con o sin soporte musical, podrían ser la clave para el éxito de los gimnasios si se gestionaran adecuadamente.

Vamos a analizar la complejidad de las AADD y la alta capacidad de liderazgo, la inteligencia, la resistencia física y emocional, la pasión, la formación… y a lo que se enfrentan los instructores hoy en España.

2.1. «El cuerpo es su herramienta y su mayor sacrificio»

En la industria del fitness, los instructores enfrentan un desgaste físico diario que pasa factura a largo plazo. Las horas de impacto, la sobrecarga y el esfuerzo constante pueden generar lesiones, dolor y agotamiento físico. El cuerpo de un instructor es su única herramienta de trabajo, y cuando sufre, la capacidad para desempeñar su labor se ve directamente afectada. Sin embargo, la presión de no parar nunca es una constante: si el cuerpo falla, el trabajo se detiene. Esta situación lleva a un ciclo de agotamiento físico y mental que rara vez es reconocido o valorado, lo que contribuye a la precariedad laboral en el sector.

2.2. «Como les encanta entrenar, a veces no lo consideran un trabajo»

  • Por eso no les importa a veces trabajar cobrando menos de lo que vale su trabajo, a horas inusuales: 9 de la noche, 6 de la mañana, fines de semana, en especial a los profesionales que han huido a otras industrias más rentables, y siguen dando alguna clase para quitarse el mono. Pero pasión no exime del agotamiento: Aunque los instructores trabajen en lo que aman y se dediquen con pasión al ejercicio, la fatiga acumulada es una realidad innegable. Muchos instructores siguen ofreciendo lo mejor de sí mismos, incluso cuando se sienten cansados, con dolor o enfermos, sabiendo que cada clase puede marcar la diferencia para un cliente. Sin embargo, el entorno laboral no siempre brinda el apoyo necesario para afrontar estas situaciones. El sacrificio personal de los instructores, en ocasiones, no es visible para los demás, lo que contribuye a que su esfuerzo pase desapercibido y no se reconozca adecuadamente.

2.3. «Dar una buena clase o un buen entrenamiento, no es fácil»

  • Más que un simple entrenamiento: A menudo, se subestima el trabajo que implica ser instructor de fitness. No solo se trata de dirigir ejercicios, sino de planificar, practicar y memorizar movimientos. Los instructores no solo guían a los clientes a través de ejercicios, sino que también crean experiencias transformadoras que motivan y cambian vidas. La carga emocional y la responsabilidad de guiar a los demás hacia una mejor salud física y mental recae sobre ellos, lo que convierte su trabajo en una tarea emocionalmente exigente. Los instructores invierten tiempo y esfuerzo en la preparación de sus clases, pero su labor no siempre es valorada en su justa medida.

2.4. «Perece que no se necesita estudiar para impartir AADD»

  • Cuando la realidad es que la formación continua y los conocimientos especializados son necesarios: Muchos instructores se enfrentan a la percepción errónea de que su trabajo no requiere formación especializada. Sin embargo, ser un profesional del fitness implica tener un conocimiento profundo de anatomíabiomecánica y técnicas de enseñanza. Los instructores invierten constantemente en su formación y certificaciones, lo que requiere una gran inversión de tiempo y dinero. A pesar de su alto nivel de especialización, a menudo enfrentan salarios que no reflejan el esfuerzo que dedican a mantenerse actualizados ni el nivel de preparación técnica que poseen.

2.5. «Parece que cualquiera que haya estudiado CCAFD o TSAF puede hacer este trabajo»

  • El toque personal en el entrenamiento: Esta frase subestima el verdadero trabajo de los instructores, que no se limita a guiar movimientos, sino a tocar vidas. No cualquiera tiene la habilidad de inspirar y motivar a los demás a través del ejercicio. Los instructores se convierten en líderes motivacionales, capaces de generar un cambio significativo en la vida de sus clientes, incluso cuando están agotados emocionalmente. A pesar de los sacrificios personales y la carga emocional que conlleva su trabajo, los instructores siguen adelante porque siempre habrá alguien que los necesite. Esta falta de reconocimiento hacia su trabajo emocional y profesional genera una sensación de desvaloración en muchos profesionales del sector, lo que puede llevar al desgaste físico y psicológico.

Conclusión:

En el sector del fitness, los instructores y monitores viven una realidad laboral marcada por el sacrificio físico y emocional, la falta de reconocimiento profesional y las condiciones laborales precarias que afectan su bienestar. Aunque su pasión por el ejercicio les motiva a seguir adelante, las exigencias del trabajo, sumadas a los bajos salarios, la falta de estabilidad laboral y la ausencia de protección social, crean un contexto en el que muchos instructores se ven obligados a hacer sacrificios personales que no son reconocidos. Es crucial que la industria del fitness comience a valorar adecuadamente el esfuerzo, la preparación y la dedicación de los instructores, y les proporcione las condiciones laborales necesarias para que puedan seguir desempeñando su labor sin comprometer su salud física ni su futuro profesional.
Y más teniendo en cuenta que muchos de estos líderes, además tienen carreras relacionadas con la gestión, la economía o la ingeniería, hablan idiomas, saben de márketing, de comunicación…

¿Por qué no apostamos por estos perfiles? ¿Y creamos una industria sostenible, rentable, que ofrezca servicios de calidad y sea capaz de retener talento y, por tanto, retener más usuarios y facturar más?

¿Por qué no dejamos de invertir tanto en ventas y marketing e invertimos en lo que de verdad hace falta?

Una vez analizados los problemas, aportemos soluciones. 

Sería interesante explorar cómo otros países o sectores deportivos han implementado sistemas de protección social más efectivos y de aumento de salarios para retener talento.

Por ejemplo, en Europa, algunos sindicatos de entrenadores han luchado por una mejor cobertura en términos de pensiones, seguros y derechos laborales.

Esto significaría incluir servicios de fisioterapia, nutrición y psicología como retribución en especie, así como calzado y ropa de trabajo adecuada, micrófonos y dispositivos electrónicos personales.

En algunos países se han establecido clasificaciones de diferentes grados, con sistemas de puntos por competencias, no solo en función de la formación académica, sino también valorando la experiencia, la formación específica no reglada, la formación federativa, el reconocimiento de la trayectoria deportiva federativa, los idiomas y la polivalencia.

Yo me he tomado la libertad de diseñar un borrador que recoja algunas de las competencias, titulaciones y otros requisitos a valorar para la puntuación:

FORMACIÓN:

  1. Grado Universitario: 4 puntos (por cada grado).
  2. Grado en CCAFD: 5 puntos.
  3. FP: 2 puntos (por cada FP).
  4. FP TSAF/TSEAS/TAFAD: 2,5 puntos (por cada FP).
  5. Máster y Postgrado: 0,001 puntos por hora (por ejemplo, una persona que haya hecho un máster de 2000 h tendría 2 puntos).
  6. Máster relacionado con el deporte, el entrenamiento y/o la gestión de los mismos: 0,002 puntos por hora (por ejemplo, una persona que haya hecho un máster de 2000 h tendría 4 puntos).
  7. Formación Federativa:
    • TD1: 0,3 puntos
    • TD2: 0,3 puntos
    • TD3: 0,3 puntos
      (Por ejemplo, un TD1 en natación tendría 0,3 puntos y un TD3 en tenis tendría 0,9 puntos).
  8. Formación Fitness (incluyendo formaciones, workshops, convenciones y reciclajes de las diferentes escuelas registradas en el registro X: Les Mills, Zumba, SEA, FEDA, Orthos, ESHI, Yoga Alliance, Peak Pilates…): 0,001 puntos por hora (por ejemplo, una formación de pilates de 300 horas tendría 0,3 puntos y una certificación de Zumba de 20 horas tendría 0,02 puntos).
  9. Idiomas (por cada idioma con título que lo demuestre, sin contar el nativo):
    • A1: 0,1 puntos
    • A2: 0,1 puntos
    • B1: 0,1 puntos
    • B2: 0,1 puntos
    • C1: 0,1 puntos
    • C2: 0,1 puntos
      (Por ejemplo, una persona con un A1 en inglés tendría 0,1 puntos y una persona con un C2 en inglés y un B1 en francés tendría 0,9 puntos).

EXPERIENCIA:

Régimen general:

  1. Instructores y/o entrenadores: 0,001 puntos por hora trabajada.
  2. Coordinadores, Directores Técnicos y Managers: 0,002 puntos por hora trabajada.
  3. Master Trainers y Consultores: 0,005 puntos por hora trabajada.

Régimen autónomo:

  • 0,5 puntos por año cotizado.

Este sistema sí que sería un sistema justo y eficaz, ¿no os parece?

No debería cobrar lo mismo un instructor multidisciplinar con 10 años de experiencia que uno unidisciplinar con menos de un año de experiencia, por ejemplo.

De esta forma, podríamos establecer diferentes clasificaciones y requisitos mínimos para cada puesto, con distintos tramos salariales acordes a la formación, responsabilidad, experiencia y carga física requeridas.

Ejemplo:

  1. Entrenador Personal Junior: +6 puntos
  2. Entrenador Personal Senior: +8 puntos
  3. Entrenador Personal Expert: +12 puntos
  4. Instructor unidisciplinar o bidisciplinar Junior: +6 puntos
  5. Instructor multidisciplinar Junior: +8 puntos
  6. Instructor unidisciplinar o bidisciplinar Senior: +8 puntos
  7. Instructor multidisciplinar Senior: +10 puntos
  8. Instructor unidisciplinar o bidisciplinar Expert: +10 puntos
  9. Instructor multidisciplinar Expert: +12 puntos
  10. Coordinador: +10 puntos
  11. Manager: +12 puntos
  12. Regional Manager: +15 puntos
  13. Master Trainer: +15 puntos

Conclusión

Implementar un sistema de puntuación justo y transparente como el propuesto permitiría valorar de manera objetiva la formación, la experiencia y las competencias de los profesionales del sector deportivo. Esto no solo garantizaría una retribución acorde al nivel de preparación y responsabilidad, sino que también fomentaría la formación continua y la especialización, motivando a los profesionales a mejorar y crecer en sus carreras.

Además, este sistema ayudaría a retener talento, incrementar la profesionalización del sector y ofrecer mejores condiciones laborales, lo que redundaría en un entorno de trabajo más estable y competitivo. La clave está en reconocer y recompensar el esfuerzo y la dedicación de los profesionales, asegurando que el sistema sea equitativo y adaptado a las demandas del mercado.

¿Qué os parece este enfoque? Estoy convencida de que esta propuesta puede marcar una diferencia real en el sector.

¿Seguimos sumando?

Por Azahara Fuentes Garzón

Subir