La industria del bienestar, que abarca desde la salud física y mental hasta la nutrición, el fitness y el cuidado personal, ha alcanzado un valor estimado de 2 billones de dólares a nivel mundial. Así lo revela el nuevo informe de McKinsey & Company, publicado el 29 de mayo de 2025. El documento señala que, a pesar del impresionante crecimiento del sector, la demanda de productos y servicios de bienestar sigue superando la oferta, lo que abre una ventana de oportunidad considerable para emprendedores, inversores y marcas innovadoras.
Millennials y Gen Z redibujan el futuro del bienestar: nuevas prioridades y seis áreas clave de crecimiento impulsan un mercado en expansión
El nuevo informe “Future of Wellness” revela cómo las generaciones más jóvenes están transformando el bienestar en una práctica diaria y personalizada, acelerando el crecimiento de una industria global valorada en más de 2 billones de dólares.
El bienestar ya no es una actividad esporádica ni un lujo reservado. Para Millennials y Gen Z, se ha convertido en una rutina personalizada y esencial. Esta transformación está impactando profundamente en la industria del bienestar, que no solo crece en volumen, sino también en complejidad y diversidad. Según el último estudio “Future of Wellness”, basado en más de 9.000 encuestas en EE. UU., Reino Unido, Alemania y China, los consumidores más jóvenes están remodelando los patrones de consumo en seis subcategorías: salud, sueño, nutrición, forma física, apariencia y atención plena.
Los jóvenes priorizan el bienestar… y gastan más
En Estados Unidos, el gasto anual en bienestar supera los 500.000 millones de dólares y crece entre un 4 % y 5 % anual. El 84 % de los consumidores lo considera una prioridad importante, y este número alcanza el 94 % en China. Dentro de este mercado, Millennials y Gen Z representan solo un 36 % de la población adulta, pero generan más del 41 % del gasto total.
Este grupo no es homogéneo, pero presenta rasgos comunes: autodeclaran niveles más altos de agotamiento, consumen más contenido de bienestar en redes sociales y están más dispuestos a probar nuevas soluciones, tanto físicas como digitales. Mientras que Gen Z coloca la apariencia como una prioridad, los Millennials valoran más la atención plena. También priorizan más la salud sexual y el cuidado de la piel y el cabello que las generaciones mayores.
Gasto diversificado y necesidades no cubiertas
Aunque las compras básicas de salud son similares entre grupos de edad, los jóvenes exploran más categorías discrecionales, como dispositivos de seguimiento, apps de meditación, suplementos estéticos y tratamientos innovadores. Las generaciones mayores se enfocan más en vitaminas, analgésicos y productos tradicionales.
No obstante, persisten vacíos en el mercado. Salud mental, salud cognitiva, intestinal y del corazón figuran entre las áreas donde los consumidores, especialmente los jóvenes, sienten que no encuentran soluciones adecuadas. Esto refleja tanto necesidades reales como expectativas más altas ante la abundancia de información.
¿Cambiarán con el tiempo? ¿O marcarán el nuevo estándar?
Aunque algunas compras actuales responden a etapas vitales (como productos para el cuidado menstrual), muchas otras —como los retiros de bienestar, suplementos, tratamientos estéticos o wearables— no están vinculadas a la edad, lo que sugiere un cambio estructural y duradero en la cultura del bienestar.
Empresas de viajes, fitness o salud ya comienzan a adaptar su oferta a este nuevo enfoque, incluso orientando servicios presenciales y experiencias a públicos mayores, lo que confirma que el estilo de vida impulsado por los jóvenes podría consolidarse como norma transversal.
Cinco segmentos de consumidores de bienestar
El estudio también identifica cinco perfiles clave de consumidores:
- Maximalistas optimizadores (25 % del total, 40 % del gasto): Jóvenes, curiosos, digitales, confiados en la ciencia y abiertos a nuevas tecnologías.
- Entusiastas seguros (11 % del total, 15 % del gasto): Amantes del fitness, leales a sus marcas, muy informados.
- Tradicionalistas de la salud (20 % del total, 13 % del gasto): Más mayores, valoran lo simple, seguro y comprobado.
- Luchadores de la salud (24 % del total, 22 % del gasto): Tienen intención, pero enfrentan dificultades o desmotivación.
- Evasores del bienestar (20 % del total, 10 % del gasto): Poco interesados, sensibles al precio, compran lo básico.
Seis subcategorías en auge
- Nutrición funcional: Los consumidores ya no buscan solo evitar ingredientes perjudiciales, sino incorporar beneficios concretos (proteínas, nootrópicos, probióticos). Este segmento incluye desde superalimentos hasta bebidas funcionales y snacks saludables.
- Apariencia y estética: La apariencia física gana relevancia, especialmente en Gen Z. Aumenta el uso de suplementos de belleza, procedimientos cosméticos preventivos y productos que combinan salud y estética.
- Longevidad saludable: Cada vez más personas buscan prevenir enfermedades, mantenerse activos y preservar su autonomía. Este interés se extiende a todas las edades e incluye desde terapias digitales hasta productos antienvejecimiento.
- Experiencias presenciales y viajes de bienestar: Clases boutique, retiros espirituales y tratamientos como goteos IV atraen a consumidores que buscan desconexión, transformación personal y formación de hábitos duraderos.
- Control del peso: La preocupación por el peso sigue siendo fuerte. Aunque el ejercicio sigue liderando, gana terreno el uso de medicamentos, planes alimentarios y programas personalizados, especialmente tras el auge de fármacos como los GLP-1.
- Salud mental y mindfulness: Gen Z y Millennials son más conscientes de su salud mental y están abiertos a soluciones diversas: desde meditación digital hasta hábitos de sueño, socialización o rutinas de autocuidado.
Recomendaciones para las marcas
Para responder a este nuevo paradigma, las empresas deben centrarse en tres imperativos:
- Eliminar barreras: Integrar productos, servicios y herramientas digitales en soluciones holísticas que aborden necesidades reales.
- Transmitir credibilidad: Comunicar claramente el respaldo científico o experto que avala cada propuesta.
- Aportar valor tangible: No se trata solo de precio, sino de eficacia, conveniencia, calidad y utilidad para el consumidor.
El bienestar está evolucionando desde una categoría de nicho hacia un estilo de vida dominante, donde las generaciones jóvenes imponen el ritmo y definen nuevos estándares. Las marcas que logren adaptarse, conectar con estas nuevas prioridades y ofrecer soluciones integradas, serán las que lideren el futuro de este mercado en expansión.



