Gimnasios

“Smartwatches bajo la lupa: un estudio advierte que medir emociones sigue siendo un reto”

Un estudio reciente de la Universidad de Leiden ha puesto en duda la fiabilidad de los smartwatches como herramientas para medir el estrés. Tras analizar durante tres meses a casi 800 jóvenes adultos con relojes Garmin Vivosmart 4, los investigadores concluyeron que los dispositivos no son capaces de diferenciar entre estados emocionales como estrés y excitación. El trabajo, publicado en el Journal of Psychopathology and Clinical Science, abre un debate crucial sobre los límites de los wearables en el ámbito de la salud y el bienestar.

Un estudio reciente de la Universidad de Leiden ha puesto en duda la fiabilidad de los smartwatches como herramientas para medir el estrés. Tras analizar durante tres meses a casi 800 jóvenes adultos con relojes Garmin Vivosmart 4, los investigadores concluyeron que los dispositivos no son capaces de diferenciar entre estados emocionales como estrés y excitación. El trabajo, publicado en el Journal of Psychopathology and Clinical Science, abre un debate crucial sobre los límites de los wearables en el ámbito de la salud y el bienestar.

El auge de los dispositivos wearables en la última década ha transformado la forma en que millones de personas monitorizan su actividad física y sus patrones de sueño. Sin embargo, este nuevo estudio de la Universidad de Leiden advierte que conviene mantener la cautela cuando se trata de salud mental. Los investigadores Björn Siepe y Eiko Fried, responsables del proyecto WARN-D, explican que los relojes inteligentes son herramientas útiles de consumo, pero no instrumentos clínicos de diagnóstico. La investigación fue concebida como parte de un esfuerzo mayor por detectar señales tempranas de depresión.

Durante tres meses, casi 800 participantes jóvenes usaron un Garmin Vivosmart 4, mientras que cuatro veces al día debían reportar su estado emocional a través de autoevaluaciones móviles (EMA). Los datos del reloj se compararon con las percepciones personales de estrés, fatiga, duración y calidad del sueño. El resultado reveló una correlación muy débil entre lo que registraban los dispositivos y lo que realmente experimentaban los usuarios.

En lo que respecta al estrés, los resultados fueron especialmente llamativos: en aproximadamente una cuarta parte de los casos, el reloj registraba estrés cuando no lo había, o lo contrario. Los investigadores explican que esto se debe a que las mediciones se basan principalmente en la frecuencia cardíaca, la cual puede aumentar tanto por emociones negativas, como el miedo o la ansiedad, como por emociones positivas, como la ilusión o la excitación. Esto convierte a los dispositivos en poco fiables cuando se pretende diferenciar estados emocionales.

En cuanto a la fatiga, los relojes mostraron algo más de correlación, aunque todavía débil. El indicador de ‘batería corporal’ de Garmin sí coincidía en algunos casos con la percepción de los participantes, pero no de manera concluyente. Donde los dispositivos tuvieron un mejor desempeño fue en el análisis del sueño: en dos tercios de los usuarios, las noches percibidas como malas coincidieron con menos horas registradas por el reloj, mostrando diferencias medias de hasta dos horas. Esto sugiere que los wearables son más útiles en aspectos objetivos como el sueño que en la interpretación de emociones.

Los investigadores de Leiden subrayan que los relojes inteligentes no deben usarse como sustitutos de herramientas clínicas. Si bien ofrecen datos valiosos para entender patrones de vida, deben complementarse con la autoevaluación personal y, en el caso de la salud mental, con supervisión profesional. “En nuestro campo solemos llamar a estos datos ‘objetivos’, pero no estoy seguro de que esa sea la etiqueta correcta”, afirmó el profesor Eiko Fried, destacando la importancia de contextualizar las métricas que ofrecen los dispositivos.

Las implicaciones de este estudio son importantes para la industria del fitness y el wellness. Los wearables han sido comercializados como herramientas cada vez más sofisticadas para monitorizar la salud integral, pero los hallazgos sugieren que, al menos en el ámbito psicológico, todavía existe un largo camino por recorrer. Para los operadores de gimnasios, entrenadores personales y empresas del sector, esta investigación es una llamada de atención: no se puede delegar el bienestar mental de los usuarios únicamente en lo que diga un reloj. Más bien, los datos deben usarse como un apoyo, integrado en programas de salud y ejercicio que incluyan factores humanos y profesionales.

El estudio también abre la puerta a futuras mejoras tecnológicas. La esperanza de los investigadores es que estos resultados impulsen a las compañías tecnológicas a desarrollar algoritmos más precisos y contextualizados, que combinen señales fisiológicas con información del entorno y del comportamiento. Solo así, apuntan, se logrará que los wearables pasen de ser simples gadgets de consumo a verdaderos aliados en la prevención de enfermedades mentales.

Conclusión

Los smartwatches han demostrado ser valiosos para monitorizar actividad y sueño, pero este estudio recuerda sus limitaciones como herramientas médicas. La Universidad de Leiden pone sobre la mesa la necesidad de mirar más allá de las métricas automáticas y reforzar la combinación entre tecnología y criterio humano. El mensaje es claro: los relojes inteligentes pueden acompañar, pero no reemplazar la interpretación profesional ni la autopercepción de la salud mental.

Fuente: Universidad de Leiden – Journal of Psychopathology and Clinical Science.

“Smartwatches bajo la lupa: un estudio advierte que medir emociones sigue siendo un reto”
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