El poder de las alianzas: líderes internacionales destacan cómo la colaboración impulsa la innovación, la reputación y el bienestar social
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El poder de las alianzas: líderes internacionales destacan cómo la colaboración impulsa la innovación, la reputación y el bienestar social

Tres líderes del ámbito deportivo, empresarial y filantrópico compartieron en Ámsterdam sus visiones sobre cómo la colaboración impulsa la innovación, la reputación y el bienestar social. En el marco del 22º Congreso Europeo de la Health & Fitness Association (HFA), celebrado en Ámsterdam, se llevó a cabo una de las conversaciones más enriquecedoras del encuentro: “The Power of Partnerships”.

La sesión, moderada por Jorge Rosales, Director de Marketing e Información en MAS, reunió a tres voces complementarias que, desde realidades distintas —la filantropía global, la gestión comunitaria del deporte y la estrategia de marca— demostraron que la colaboración puede ser una fuerza transformadora cuando nace del propósito y los valores compartidos.

Participaron en la mesa Petra Hans, asesora sénior de Filantropía en WWF y exdirectiva de la Fundación IKEA; Gabriel Domingo, director general de la Fundación Claror en Barcelona; y Heather Garrick, directora de marketing de Studio Grow, consultora internacional especializada en desarrollo de marcas y estrategia en el sector fitness.

Durante 45 minutos de conversación, los tres compartieron experiencias y aprendizajes sobre cómo construir alianzas que generen impacto, confianza y valor compartido, no solo para las organizaciones implicadas, sino también para las comunidades a las que sirven.

Tres perspectivas, un mismo propósito

Desde el inicio del debate, los ponentes coincidieron en un punto esencial: no todas las colaboraciones son iguales, y entender su naturaleza es clave para gestionarlas con éxito. Por un lado, Gabriel Domingo aportó la visión de quien vive la colaboración desde la acción cotidiana. Desde hace más de 40 años, la Fundación Claror gestiona centros deportivos en Barcelona con una fuerte vocación social, bajo un modelo de colaboración público-privada con el Ayuntamiento. Claror es un operador deportivo, sí, pero también una organización comprometida con la inclusión y la salud comunitaria.

Domingo explicó que su labor va mucho más allá de ofrecer servicios deportivos. La fundación trabaja directamente con los CAP (Centros de Atención Primaria), los centros de salud pública de la ciudad, para integrar la actividad física dentro de la prescripción médica. “Cuando los médicos identifican que un paciente necesita moverse más, lo derivan a nuestros centros, donde nuestros profesionales —médicos, fisioterapeutas y técnicos deportivos— le acompañan en un proceso progresivo de introducción al ejercicio”, explicó.

El programa, que ofrece las primeras sesiones de manera gratuita, ha demostrado un impacto tangible en la mejora de la salud y en la creación de hábitos duraderos. “Es un claro ejemplo de cómo una colaboración bien planteada puede mejorar vidas reales y reforzar el tejido social”, subrayó Rosales.

Además, Claror impulsa múltiples iniciativas comunitarias, desde programas para personas mayores hasta proyectos con entidades del barrio. “Nuestro objetivo no es solo que la gente venga al gimnasio, sino que el deporte sea una herramienta de inclusión, bienestar y comunidad”, señaló Domingo. Su intervención puso sobre la mesa la importancia de la colaboración local y transversal, basada en la confianza mutua y en el conocimiento de las necesidades reales de la comunidad.

La colaboración como herramienta de posicionamiento

Desde otra perspectiva, Heather Garrick aportó una mirada más estratégica, centrada en el impacto de las alianzas sobre la marca y la reputación. Como CMO de Bespoke Marketing, la agencia de Studio Grow, Heather trabaja con empresas del sector wellness y fitness a nivel global, ayudándolas a desarrollar proyectos de colaboración que fortalezcan su narrativa de marca.

Garrick insistió en la necesidad de diferenciar entre los distintos niveles de colaboración: las que se hacen con la comunidad, las que fortalecen la reputación de la empresa y aquellas que permiten crecer estratégicamente junto a otras marcas. “Una colaboración solo tiene sentido cuando es auténtica y coherente con la identidad de la marca. Si es percibida como una maniobra de marketing sin propósito real, el público lo nota enseguida”, advirtió.

Uno de los ejemplos que compartió fue la alianza entre Third Space, una reconocida cadena de clubs premium en Londres, y LeBlanq Cycling Holidays, una firma que organiza experiencias ciclistas exclusivas. En ese proyecto, Third Space ofreció sus instalaciones y expertise en entrenamiento, mientras que LeBlanq aportó su red de atletas profesionales y embajadores, incluyendo un evento con el DJ Pete Tong en directo. “Fue una colaboración que no solo ofreció una experiencia inolvidable, sino que generó conversación y fortaleció la identidad de ambas marcas”, explicó.

Heather también habló sobre la importancia de ser realista en la búsqueda de socios, especialmente para empresas pequeñas. “Hay que ser aspiracional, pero no ingenuo. Las mejores alianzas nacen de una visión compartida, no de un desequilibrio de poder entre marcas”, señaló.

La colaboración desde el impacto global

Por su parte, Petra Hans ofreció una mirada diferente, nacida de su amplia experiencia en el ámbito de la cooperación internacional y la filantropía. Con más de dos décadas dedicadas al trabajo con ONGs, fundaciones y organizaciones globales, Petra habló sobre la colaboración como herramienta para resolver problemas sistémicos.

Recordó una experiencia especialmente transformadora durante su trabajo en Asia, tras el tsunami, donde impulsó un modelo de cooperación con comunidades pesqueras basado en la creación de un fondo común rotatorio, en lugar de ayudas directas. “El enfoque no era repartir dinero, sino construir confianza, responsabilidad y autonomía. Esa fue la clave del éxito”, explicó.

Actualmente, desde WWF Países Bajos, trabaja en proyectos que vinculan agricultura sostenible y conservación ambiental, colaborando con agricultores locales, empresas alimentarias y entidades financieras. “Las buenas alianzas se construyen con transparencia, con diálogo y con tiempo. No se trata de ir rápido, sino de llegar más lejos juntos”, destacó.

El panel, moderado por Jorge Rosales, fluyó de manera natural y dinámica. Rosales, quien subrayó la importancia de crear puentes entre los distintos tipos de colaboración, logró conectar tres mundos que rara vez dialogan entre sí: el de la empresa, el de la comunidad y el de la cooperación global.

Uno de los momentos más valiosos llegó cuando los tres coincidieron en la esencia del mensaje: la confianza es la moneda más valiosa en cualquier alianza. Heather habló de la autenticidad, Petra de la apertura y Gabriel de la complementariedad. Tres formas distintas de expresar la misma idea: sin confianza no hay colaboración posible.

La sesión concluyó con una reflexión conjunta: “Las alianzas más poderosas se construyen sobre la confianza, la autenticidad y un propósito compartido.”

“The Power of Partnerships” no fue solo un panel, sino una invitación a repensar la forma en que las organizaciones colaboran. Desde la gestión local hasta los proyectos internacionales, las alianzas son hoy más necesarias que nunca para afrontar los desafíos sociales, ambientales y de salud que definen nuestro tiempo.

Como resumió Rosales al cierre de la sesión: “Colaborar con propósito no es una moda ni una estrategia de marketing. Es una forma de entender el mundo, de actuar y de generar impacto real. Las alianzas son el camino para llegar más lejos, juntos.”

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