El auge de los nuevos medicamentos contra la obesidad redefine la percepción del cliente: adelgazar ya no requiere movimiento y prometen transformar el comportamiento de millones de personas. Mientras la farmacología acelera la pérdida de peso, los gimnasios se enfrentan al reto de seguir siendo el espacio donde se construye salud real, hábitos sostenibles y comunidad. Para los centros, ese cambio redefine su propuesta de valor, la motivación de los clientes y la forma de comunicar los beneficios del ejercicio frente a la farmacología. La disrupción no solo será médica, también cultural y empresarial.
Hemos vivido el auge de los gimnasios boutique y de bajo coste. Hemos pasado por pandemias y confinamientos. Estamos experimentando la digitalización e incluso la “IA-ficación” de grandes partes de nuestro sector. Sabemos qué son las disrupciones y lo grave que puede sentirse su impacto. Por eso pregunto a mis Líderes de Opinión dónde podría aparecer la próxima disrupción. Las disrupciones, por naturaleza, se desarrollan de forma inesperada y, por lo tanto, son difíciles de predecir. Las respuestas de los Líderes de Opinión son, en consecuencia, imprecisas. Sin embargo, un grupo de ellos se muestra mucho más seguro acerca del aspecto que tendrá la próxima disrupción, quizá porque es el que menos está apegado al statu quo del sector.
Distingo cuatro categorías de Líderes de Opinión: los (sub)directores ejecutivos de las grandes cadenas; los propietarios de gimnasios más pequeños con un historial probado de creatividad innovadora; los consultores, incluidos los “digitalizadores”; y los inversores.
Son los inversores quienes se expresan con mayor rotundidad sobre la próxima disrupción: se trata de los nuevos fármacos anti-obesidad.
Los mercados bursátiles y los informes financieros coinciden. La farmacéutica danesa Novo Nordisk encabeza la carrera con su medicamento Wegovy. Su valor bursátil ronda ahora los 340 000 millones de euros, más que el resto de la economía danesa en conjunto. Se ha convertido en una de las empresas más valiosas de Europa. Goldman Sachs estima que el mercado de medicamentos anti-obesidad pasará de 14 000 millones de dólares en 2025 a 44 000 millones en 2030, y habla del poder transformador de estas nuevas terapias. Transformador aquí significa: disruptivo. Otros informes proyectan cifras aún mayores para 2035.
Los ensayos científicos de estos fármacos son convincentes. Tanto en Europa como en Estados Unidos, Wegovy está ahora aprobado. En un ensayo clínico, la formulación inyectable ayudó a los pacientes a perder hasta un 24 % de su peso corporal. En una reciente conferencia médica en San Diego, la opinión generalizada era que llegarán más medicamentos igual de eficaces. Ozempic pronto será otro nombre habitual; entre las celebridades de Hollywood ya lo es. La Federación Mundial de Obesidad prevé que el coste económico del sobrepeso y la obesidad alcance el 3 % del PIB mundial anual en 2035. Así que las apuestas son enormes para cualquier gobierno.
Cuando saco el tema, la mayoría de los Líderes de Opinión responde con frases tranquilizadoras: “No irá tan rápido”. Wegovy se presenta ahora en forma de inyecciones caras. Elon Musk paga unos 16 000 dólares al año: demasiado para las masas. Las aseguradoras y los sistemas públicos no desembolsarán precios tan altos. A día de hoy, el NHS británico solo reembolsa las inyecciones a los pacientes con obesidad grave, y con un límite de dos años. Nadie sabe qué pasará después ni cuándo llegarán las pastillas de fácil ingesta. Y, aunque los nuevos fármacos superan los ensayos de fase intermedia, se desconocen sus efectos a largo plazo.
Aun así, la suerte está echada.
Los gimnasios hacen mucho más que combatir el sobrepeso. Mejor que cualquier pastilla, proporcionan bienestar y sensación de salud. Además, son profundamente sociales: estructuran el día y optimizan la energía de muchos. Sin embargo, sería imprudente restar importancia a la forma en que los nuevos fármacos inundarán nuestro sector. Las cifras de mercado anteriores son impresionantes y no están calculadas para salvarnos: las elaboran profesionales sin inclinación natural a defender el fitness y los gimnasios tal como los conocemos —algo que sí hacen muchos representantes de nuestra industria. Un cínico del sector farmacéutico podría replicar: “Lleváis décadas ocupando los lugares más atractivos de nuestras ciudades. En el mejor de los casos, solo ha entrado un 20 % de la población; muchos con intención de perder peso. Suelen dejar el gimnasio antes de que los kilos los abandonen a ellos. Vuestra tasa de retención es tristemente famosa. Ya tuvisteis vuestra oportunidad. Ahora nos toca a nosotros ofrecer la alternativa.”
Nuestro sector debe reaccionar y prepararse. Ésta es la línea de defensa —y de crecimiento futuro— que he deducido entre líneas de las entrevistas a los Líderes de Opinión.
Prof. Dr. Carl Rohde
Lleva a cabo proyectos continuos de previsión futura en fitness y salud, hostelería, lujo, alimentación y marketing digital.
Reflexión final
Una nueva revolución amenaza con alterar el equilibrio entre ciencia, salud y movimiento. Los gimnasios deberán reivindicar su papel como espacio de bienestar integral en un mundo que busca soluciones rápidas para el peso, pero que sigue necesitando lo que ninguna pastilla ofrece: comunidad, esfuerzo y propósito.



