El sector fitness gana protagonismo en el debate sobre los GLP-1, donde expertos reclaman combinar estos fármacos con ejercicio guiado en gimnasios. En este escenario la Administración del Presidente Donald J. Trump ha anunciado acuerdos que abaratan de forma sustancial estos tratamientos para beneficiarios de Medicare, con el objetivo de mejorar el acceso y moderar el gasto público.
La iniciativa incluye acuerdos con las farmacéuticas Eli Lilly and Company y Novo Nordisk, responsables de algunos de los medicamentos más utilizados en el tratamiento de la obesidad y la diabetes tipo 2. El objetivo es facilitar que los estadounidenses, especialmente los afiliados a Medicare, puedan acceder a terapias cuyo coste se había disparado en los últimos años.
Con el nuevo modelo, fármacos como Ozempic y Wegovy reducirán su precio desde rangos que actualmente oscilan entre 1.000 y 1.350 dólares mensuales hasta unos 350 dólares al mes cuando se adquieran a través de la plataforma federal “TrumpRx”. Para quienes estén cubiertos por Medicare, el precio negociado será de 245 dólares mensuales, con un copago que no superará los 50 dólares.
Por primera vez, Medicare permitirá cubrir determinados medicamentos destinados específicamente al tratamiento de la obesidad, siempre que se cumplan los criterios médicos requeridos. Este cambio representa una ampliación significativa del alcance del programa y da respuesta al aumento de patologías metabólicas que generan un importante coste sanitario en Estados Unidos.
A esta reducción de precios y ampliación de cobertura se suma un debate creciente dentro del ámbito sanitario: la necesidad de combinar los medicamentos GLP-1 con programas estructurados de actividad física. Aunque estos fármacos ayudan a reducir peso y mejorar marcadores metabólicos, el ejercicio sigue siendo decisivo para preservar masa muscular, aumentar la fuerza, mejorar la movilidad y sostener los resultados a largo plazo. Organizaciones del sector fitness, incluida la Health & Fitness Association (HFA), han insistido en que la expansión de la cobertura de GLP-1 debería ir acompañada de la financiación de programas de ejercicio supervisado en gimnasios, centros de entrenamiento y estudios especializados.
El argumento es claro: sin entrenamiento de fuerza regular, muchos pacientes tratados con GLP-1 tienden a perder parte de su masa magra, lo que puede afectar negativamente al metabolismo, aumentar el riesgo de caída y reducir la autonomía funcional, especialmente entre adultos mayores. Los gimnasios y centros deportivos podrían desempeñar un papel clave como “socios comunitarios de confianza” dentro del sistema sanitario estadounidense. Estos programas permitirían combinar tratamiento médico y actividad física personalizada mediante rutinas de fuerza, movilidad y equilibrio que complementen los efectos de los medicamentos y reduzcan el riesgo de recuperación ponderal tras la finalización del tratamiento.
Además, el potencial de ahorro sanitario asociado a la prevención de caídas, la mejora de la condición física y la reducción de complicaciones metabólicas ha sido señalado por entidades de salud pública. Este enfoque sitúa al gimnasio no solo como un espacio recreativo, sino como un agente activo de salud integrado en estrategias preventivas nacionales. Tanto la Administración como el sector están estudiando vías para estandarizar programas, certificar instalaciones y garantizar la formación adecuada de profesionales que participen en intervenciones prescritas o complementarias a los tratamientos cubiertos por Medicare.
El acuerdo incluye también compromisos de inversión industrial dentro del país. Novo Nordisk destinará alrededor de 10.000 millones de dólares a reforzar su capacidad de fabricación en Estados Unidos, mientras que Eli Lilly invertirá unos 27.000 millones en instalaciones y producción doméstica. Estas inversiones buscan mejorar la disponibilidad de medicamentos, fortalecer la cadena de suministro nacional y reducir la dependencia de producción en el extranjero.
La Casa Blanca enmarca estas medidas dentro de una estrategia más amplia dirigida a asegurar precios más competitivos, facilitar el acceso a medicamentos esenciales y promover un sistema sanitario más sostenible para los beneficiarios de Medicare.



