La próxima revolución tecnológica del fitness: una inteligencia artificial capaz de tomar decisiones por el usuario
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La próxima revolución tecnológica del fitness: una inteligencia artificial capaz de tomar decisiones por el usuario

La inteligencia artificial entra en una nueva etapa. Más allá de responder preguntas, empiezan a surgir sistemas capaces de actuar por iniciativa propia, aprender del comportamiento del usuario y adaptar estrategias para alcanzar objetivos. Este nuevo enfoque, conocido como Agentic AI, podría cambiar la forma en que los usuarios entrenan y cómo los gimnasios utilizan la tecnología.

La inteligencia artificial ha estado presente en los últimos años principalmente a través de los chatbots. Sus resultados han sido muy variados: desde interacciones fluidas y útiles hasta experiencias frustrantes que generan más dudas que soluciones. Podríamos decir que esa es la etapa de la inteligencia artificial tradicional.

Sin embargo, el siguiente paso ya está tomando forma a gran velocidad. Se trata del auge de la llamada Agentic AI, un concepto que empezó a popularizarse en 2025 y que ahora comienza a consolidarse. Este tipo de inteligencia artificial está impulsado por los grandes actores tecnológicos, como OpenAI, Google o Anthropic. Sobre esa base, además, está emergiendo un ecosistema cada vez más amplio de startups que desarrollan aplicaciones específicas para distintos sectores, incluido el fitness. Algunas de estas empresas ya están trabajando en soluciones vinculadas al entrenamiento y la salud. Entre ellas se encuentran Freeletics, Zing Coach, Amp, Volt Athletics, Universal Practice, Galen AI, Ellipsis Health, Hopicratic AI, Royo App, Blocktech Brew o PulseAI Labs.

El campo está creciendo rápidamente. Sin embargo, más allá de nombres concretos, lo realmente relevante es comprender qué significa exactamente este nuevo enfoque de la inteligencia artificial.

La Agentic AI puede entenderse como un sistema de inteligencia artificial capaz de actuar de forma autónoma para alcanzar determinados objetivos, en lugar de limitarse a responder a preguntas o ejecutar instrucciones puntuales.

Una aplicación de fitness tradicional basada en inteligencia artificial, por ejemplo, puede registrar tus entrenamientos y responder preguntas cuando se las planteas. En cambio, un sistema basado en Agentic AI funciona más como un asistente digital con iniciativa propia. No se limita a reaccionar, sino que analiza la información disponible, establece objetivos intermedios y ajusta las estrategias con el paso del tiempo.

Imaginemos un ejemplo sencillo. Un sistema de este tipo podría detectar que llevas varios días sin entrenar piernas, reajustar automáticamente tu planificación semanal, reorganizar tus sesiones y enviarte sugerencias de recuperación.

En cierto modo, podría interpretarse como una forma avanzada de automatización. Pero también puede entenderse como una intervención conductual orientada a mejorar los hábitos del usuario. Cuando está bien diseñada, la experiencia no se percibe como una simple herramienta tecnológica, sino como una especie de acompañamiento personalizado. Esto resulta especialmente interesante cuando las recomendaciones de la inteligencia artificial se apoyan en todos los datos que el usuario ha decidido compartir: entrenamientos, descanso, actividad diaria o información procedente de dispositivos wearables.

En lugar de programas de entrenamiento estáticos, la Agentic AI podría analizar continuamente los datos procedentes de dispositivos wearables, detectar estancamientos en el rendimiento, ajustar automáticamente el volumen y la intensidad del entrenamiento y adaptar la planificación a la agenda real del usuario.

En otras palabras, podría convertirse en un entrenador digital dinámico. ¿Es una visión demasiado futurista? Tal vez, al menos por ahora. Para funcionar de esta manera, los asistentes basados en Agentic AI necesitan acceso a una gran cantidad de información almacenada en los dispositivos del usuario, incluidos datos personales e incluso información relacionada con pagos o suscripciones. Esto plantea inevitablemente algunas preguntas. ¿Podemos estar completamente seguros de que estos sistemas serán siempre fiables? ¿Podemos confiar en que las decisiones que tomen estarán alineadas con los intereses del usuario y no con los de las empresas que los desarrollan?

Es probable que muchas personas se sientan incómodas ante esa posibilidad. Sin embargo, como ocurre con todas las innovaciones tecnológicas, siempre habrá primeros adoptantes dispuestos a probarlas.

La realidad es que la tendencia ya está en marcha. Detrás de esta evolución se encuentran grandes compañías tecnológicas, desde Amazon hasta OpenAI, pasando por Baidu o Huawei. Empresas que en el pasado ya han demostrado su capacidad para introducir nuevas tecnologías en nuestra vida cotidiana, para bien y para mal.

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