El clúster de la industria del deporte Indescat y el clúster de interiorismo Ambit Cluster han presentado los resultados del proyecto LivingLab Fit, una iniciativa que explora cómo la neurociencia, la inteligencia artificial y la neuroarquitectura pueden contribuir a mejorar la experiencia de los usuarios en los centros de fitness e incrementar su uso. La prueba piloto en el centro Eurofitness Perill registra un aumento del uso de la sala y mejoras en el bienestar de los usuarios.
El proyecto se ha desarrollado con la metodología living lab, que implica a empresas, expertos y usuarios en el proceso de innovación. El objetivo es rediseñar los espacios deportivos para hacerlos más atractivos, confortables y eficientes, con el fin de atraer nuevos abonados y mejorar la fidelización de los existentes.
La prueba piloto se ha llevado a cabo en una sala de actividades dirigidas del centro Eurofitness Perill, donde se han analizado diferentes variables ambientales y de experiencia de usuario como la luz, el ruido, la temperatura, la distribución del espacio o el uso del material deportivo.
Tras el rediseño, el centro ha registrado un incremento del 10% de abonados en horario de mañana, así como un aumento del 15% en el uso de la sala en esta franja y del 4% por la tarde respecto al año anterior. La intervención ha supuesto una inversión aproximada de 150.000 euros.
Entre las mejoras aplicadas se encuentran la optimización de la iluminación, la reducción del ruido, la mejora del confort térmico, la reorganización del espacio y la incorporación de nuevos elementos de diseño orientados al bienestar. Según el centro, los cambios han contribuido a mejorar el confort percibido, la concentración durante las actividades y el uso del material deportivo.
“El proyecto ha permitido abordar la mejora del espacio con una visión de 360 grados, implicando a proveedores, personal y usuarios, y basando las decisiones en datos objetivos”, explica Feliu Ruiz, director del centro.
El proyecto ha contado con la participación de diferentes agentes del sector, entre centros deportivos, empresas tecnológicas y entidades académicas, y ha recibido el apoyo de ACCIÓ en el marco de los programas de competitividad empresarial.
Para Anna Pruna, la iniciativa demuestra que “la colaboración entre diferentes agentes de la cadena de valor permite generar proyectos de innovación con impacto real para el sector”.
Las conclusiones del proyecto apuntan a nuevas tendencias en el diseño de gimnasios, como la integración de tecnología y naturaleza, el uso de herramientas de personalización de la experiencia, los espacios flexibles y la incorporación de la sostenibilidad como eje central en la planificación de los equipamientos deportivos.



