Serotonin Studio ha inaugurado oficialmente su segundo centro boutique en Barcelona, ubicado en el número 91 de la avenida de Josep Tarradellas, en el barrio de Les Corts. El nuevo espacio cuenta con 400 metros cuadrados y una propuesta multidisciplinar que combina fuerza, Pilates Reformer, yoga, barre, TRX y entrenamiento funcional.
La apertura refuerza el posicionamiento de Serotonin Studio en el segmento boutique premium, con un modelo que combina grupos reducidos, atención personalizada, diseño, música, bienestar emocional y comunidad dentro de una experiencia pensada para entrenar cuerpo y mente en un mismo espacio.
La puesta en marcha del centro ha supuesto una inversión cercana a los 300.000 euros, destinada principalmente a la adecuación del local, el equipamiento, los vestuarios y el arranque operativo del nuevo estudio. La compañía espera replicar en Les Corts la evolución de su primer centro, que alcanzó el break even mensual en seis meses y recuperó la inversión inicial en el cuarto año de actividad.
Un modelo rentable y sostenible
Más allá del crecimiento en número de estudios, la marca quiere consolidar un modelo rentable y sostenible, centrado en la fidelización de clientes y profesores. “Nuestro objetivo no es crecer a cualquier precio, sino construir un modelo rentable, sostenible y coherente con la experiencia que queremos ofrecer”, explica Clara Saladich, cofundadora de Serotonin Studio.
La compañía defiende que su propuesta se basa en cuidar de forma equilibrada a las dos comunidades que hacen posible el proyecto; es decir, los clientes y el equipo profesional. En el caso de los profesores, Serotonin Studio apuesta por la continuidad, la retención del talento, la remuneración justa y el desarrollo interno como elementos clave para sostener la calidad del servicio.
El segundo centro tiene a Saladich, Santi Pérez y Lucía Romero como accionistas, después de que esta última se haya incorporado como socia en esta nueva apertura. Romero inició su trayectoria como entrenadora en Serotonin Studio y ahora da un paso adelante dentro del proyecto, un movimiento que la compañía vincula a su voluntad de hacer crecer talento joven y construir equipos estables.
Entre 12 y 14 clases al día
El nuevo centro dispone de cuatro salas: una de entrenamiento personal, una sala Flow para clases de Pilates, yoga y barre, una sala funcional para entrenamiento de fuerza y acondicionamiento, y una sala dedicada a Pilates Reformer. Como objetivo, el estudio se ha marcado ofrecer entre 12 y 14 clases diarias, con capacidades adaptadas a cada disciplina; hasta 16 personas en Pilates, yoga y barre, 14 en entrenamiento funcional y 6 en Reformer.
El modelo de Serotonin Studio se apoya en una elevada recurrencia de uso y en una comunidad altamente fidelizada. Durante el último año, la marca registró 27.300 reservas, 2.957 clases impartidas, un 11,5% más que el año anterior, y una asistencia media del 96%. Además, el 70% de sus clientes procede de canales directos, frente a plataformas externas.
Entre los clientes con full membership, la asistencia media se sitúa en 4,5 visitas semanales, una cifra que la compañía interpreta como muestra del papel que el entrenamiento ocupa en su bienestar físico y mental. La marca defiende una propuesta premium dentro del segmento boutique, pero con precios competitivos y sin trasladar al cliente tarifas desorbitadas.
“Serotonin es un estudio multidisciplinar donde vienes a entrenar, disfrutar y salir con una sensación de bienestar”, destaca Saladich. “No inventamos disciplinas nuevas, sino que hacemos lo que sabemos hacer de la mejor manera posible: Pilates, fuerza, yoga, barre y entrenamiento funcional con grandes profesionales y una experiencia muy cuidada”, añade.
Una experiencia boutique vinculada al lifestyle y la hospitalidad premium
Más allá de la oferta deportiva, este posicionamiento también se refleja en las colaboraciones que la marca ha desarrollado con compañías vinculadas al lifestyle, la moda, la nutrición, la cosmética y la hotelería premium. Actualmente, la compañía trabaja con partners como Oysho, Nutralie y Natura Bissé, y ha desarrollado acciones puntuales con hoteles como Hotel Arts, Majestic Hotel & Spa Barcelona y Casa Luz.
Serotonin Studio nació en 2020, después de que sus fundadores identificaran en mercados internacionales el potencial de los estudios boutique, basados en clases de alta calidad, servicio cuidado y una experiencia más flexible y personalizada que la de los gimnasios tradicionales. Desde entonces, la marca ha consolidado una comunidad fiel en Barcelona y ha crecido en torno a un modelo que combina entrenamiento, bienestar y servicio.
Un segundo centro con mayor peso del entrenamiento híbrido
El perfil de Lucía Romero refuerza la apuesta del nuevo espacio por el entrenamiento híbrido, la fuerza y una oferta más equilibrada entre disciplinas, sin renunciar al ADN original de la marca, vinculado al Pilates, el yoga, el barre y el bienestar.
El nuevo centro busca ampliar el alcance de la marca con una propuesta más mixta y una mayor presencia del entrenamiento de fuerza. El público actual de Serotonin Studio está formado mayoritariamente por mujeres de entre 25 y 55 años, aunque la compañía aspira a atraer también a un perfil más masculino gracias a la incorporación de más clases de fuerza y entrenamiento funcional.
La compañía no descarta nuevas aperturas en el futuro, aunque por ahora centra sus esfuerzos en consolidar este segundo centro y mantener un crecimiento selectivo, vinculado a ubicaciones que encajen con su modelo de experiencia, comunidad y calidad de servicio.
La apertura llega en un momento de fuerte crecimiento del fitness boutique, el Pilates, el entrenamiento de fuerza y las propuestas vinculadas al bienestar. “El aumento de la competencia está elevando el nivel del sector y obligando a los operadores a diferenciarse no solo por la actividad que ofrecen, sino por la experiencia completa del usuario”, argumenta Saladich. “Para nosotros, el bienestar físico y mental van totalmente unidos; por eso combinamos entrenamiento de fuerza, Pilates o funcional con yoga, mindfulness, baños de sonido y prácticas que ayudan a desconectar y reconectar con uno mismo”, concluye.



