Un estudio de ISSA revela que el mayor reto de los gimnasios no es encontrar entrenadores, sino perfiles preparados
Investigación

Un estudio de ISSA revela que el mayor reto de los gimnasios no es encontrar entrenadores, sino perfiles preparados

Durante años, la dificultad para contratar entrenadores se ha atribuido principalmente a la escasez de profesionales. Sin embargo, un estudio publicado por la International Sports Sciences Association (ISSA) plantea un cambio de perspectiva: el principal obstáculo para el crecimiento de los gimnasios no es la falta de candidatos, sino la existencia de una brecha entre la formación recibida y las competencias que hoy demanda el mercado. Basado en datos de la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos, una encuesta realizada a operadores del sector y el análisis de las principales tendencias debatidas durante el ISSA Global Summit 2026, el informe sostiene que el entrenador del futuro deberá combinar conocimientos técnicos con habilidades comerciales, capacidad para fidelizar clientes, dominio de la tecnología y una mayor comprensión del negocio. 

La industria necesita más entrenadores, pero sobre todo mejores profesionales
El crecimiento del sector del fitness continúa impulsando la demanda de entrenadores e instructores. Según la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos, el empleo en esta profesión crecerá un 12 % entre 2024 y 2034, por encima de la media del resto de ocupaciones, generando unas 74.200 oportunidades laborales al año entre nuevas incorporaciones y sustituciones.
A primera vista, estas cifras podrían hacer pensar que el principal reto consiste en formar a más profesionales. Sin embargo, ISSA sostiene que el problema es otro: muchos candidatos llegan al mercado con una preparación que no responde a las necesidades reales de los gimnasios.
La organización denomina a este fenómeno readiness gapo brecha de preparación, es decir, la diferencia entre las competencias que poseen muchos entrenadores y las que actualmente demanda la industria. El debate, por tanto, deja de centrarse únicamente en atraer más profesionales para poner el foco en conseguir que lleguen realmente preparados para el puesto. 

El problema ya no es encontrar entrenadores
Durante años, las dificultades para cubrir una vacante se explicaban por la falta de entrenadores. Sin embargo, el crecimiento del sector, la evolución de los clientes y la transformación del propio negocio han cambiado esa realidad. Hoy el desafío consiste en encontrar profesionales capaces de responder a las nuevas necesidades de los operadores.
Esa es una de las principales conclusiones del 2026 Fitness Hiring Report, elaborado por ISSA. El informe sostiene que muchos candidatos cuentan con una base técnica adecuada, pero carecen de competencias cada vez más importantes para el trabajo diario, como la comunicación, la fidelización, la comprensión del negocio o la capacidad para generar confianza desde el primer contacto con el cliente.
Para los operadores, el objetivo ya no es únicamente cubrir una vacante, sino incorporar personas capaces de integrarse rápidamente en el equipo, aportar valor desde el primer día y contribuir al crecimiento del gimnasio. 

El empleo seguirá creciendo, pero eso no resolverá el problema
Las previsiones de empleo son muy positivas, pero ISSA considera que ese crecimiento hará todavía más visible la brecha de preparación. Cuanto mayor sea la demanda de entrenadores, mayor será también la necesidad de incorporar profesionales capaces de asumir responsabilidades desde el primer momento.
Por ello, el informe defiende que la solución no pasa únicamente por aumentar el número de certificados, sino por reducir la distancia entre lo que enseñan los programas formativos y las competencias que realmente exige el trabajo diario en un gimnasio. 

El puesto ha cambiado más rápido que la formación
Durante años, el entrenador centró su trabajo en evaluar la condición física, diseñar programas de entrenamiento y supervisar la evolución del cliente. Esas funciones siguen siendo esenciales, pero ya no bastan.
Los usuarios llegan hoy mucho más informados, utilizan aplicaciones capaces de generar rutinas de entrenamiento y disponen de relojes inteligentes que monitorizan su actividad, recuperación e incluso algunos indicadores de salud.
En este contexto, el valor del entrenador ya no reside únicamente en su conocimiento técnico, sino en su capacidad para interpretar esos datos, adaptarlos a cada persona y mantener la motivación y el compromiso del cliente a largo plazo.
Según ISSA, la formación tradicional no ha evolucionado al mismo ritmo que el puesto de trabajo, que incorpora competencias que hace apenas unos años apenas formaban parte de la profesión. 

La certificación ya no es suficiente
Uno de los mensajes más claros del estudio es que la formación técnica continúa siendo imprescindible, pero ha dejado de ser el principal elemento diferenciador en los procesos de selección.
Muchos candidatos llegan con sólidos conocimientos de anatomía, fisiología o planificación del entrenamiento, pero presentan carencias en habilidades que hoy resultan determinantes para el éxito de un gimnasio.
Los operadores buscan profesionales capaces de conectar con las personas, comprender sus objetivos, mantener su motivación y favorecer su permanencia en el centro. En este nuevo escenario, la comunicación, la empatía y la capacidad para generar confianza adquieren un peso similar al conocimiento técnico.
El entrenador deja así de ser únicamente un especialista en ejercicio físico para convertirse en un profesional que influye directamente en la experiencia del cliente, la fidelización y la rentabilidad del negocio. Por eso, la certificación ya no garantiza por sí sola que un candidato esté preparado para incorporarse con éxito al mercado laboral.

Los gimnasios buscan profesionales que ayuden a crecer al negocio
El estudio identifica un cambio profundo en los procesos de selección. Durante años, la principal misión del entrenador consistía en prescribir ejercicio y supervisar su correcta ejecución. Hoy, sin abandonar esa función, los gimnasios esperan mucho más de sus equipos.
Los profesionales más valorados son aquellos capaces de generar confianza, detectar oportunidades para mejorar el servicio, favorecer la continuidad del entrenamiento personal y fortalecer la relación del cliente con el centro.
En otras palabras, el entrenador deja de ser un coste necesario para convertirse en un activo estratégico que influye tanto en la satisfacción del cliente como en los resultados del negocio.
No se trata de convertir al entrenador en un comercial, sino de comprender que cada interacción puede reforzar el compromiso del usuario con el ejercicio y aumentar su fidelización. Por ello, habilidades como la comunicación, la escucha activa, la resolución de problemas, el trabajo en equipo y la comprensión del negocio serán cada vez más determinantes. 

Del instructor al especialista en cambio de hábitos
Otro de los grandes cambios que describe el informe afecta a la propia propuesta de valor del entrenador. Durante años, el éxito profesional dependía principalmente de la capacidad para diseñar buenos programas de entrenamiento. Hoy, cuando cualquier usuario puede acceder a rutinas mediante aplicaciones o herramientas basadas en inteligencia artificial, el conocimiento técnico deja de ser un elemento exclusivo.
Lo que realmente diferencia a un buen profesional es su capacidad para ayudar al cliente a mantener la constancia, superar los momentos de desmotivación y alcanzar objetivos sostenibles.
El entrenador evoluciona así desde un prescriptor de ejercicio hacia un especialista en cambio de hábitos, una función en la que la motivación, la adherencia y el acompañamiento adquieren un valor cada vez mayor. 

Cuanta más inteligencia artificial, más importante será el entrenador
A primera vista podría parecer que la inteligencia artificial reducirá la necesidad de entrenadores. Sin embargo, ISSA sostiene justamente lo contrario.
Las nuevas herramientas ya son capaces de diseñar entrenamientos, analizar datos biométricos o recomendar cargas de trabajo en cuestión de segundos. Pero precisamente por esa democratización del conocimiento, el valor diferencial del entrenador pasa a estar en aquello que la tecnología todavía no puede sustituir.
Comprender las motivaciones de cada persona, interpretar sus dudas, generar confianza, mantener la adherencia al ejercicio y acompañarla durante todo el proceso de cambio serán competencias cada vez más importantes.
Como resume el propio informe, la inteligencia artificial puede proponer qué hacer; el entrenador sigue siendo quien consigue que el cliente realmente lo haga. 

El verdadero trabajo empieza cuando termina el entrenamiento
La calidad de un entrenador ya no se medirá únicamente por los programas que diseña, sino por su capacidad para construir relaciones duraderas con los clientes.
La mayoría de las personas no abandona un gimnasio porque desconozca cómo entrenar, sino porque pierde la motivación, deja de percibir progresos o rompe el hábito de hacer ejercicio. Es precisamente en esos momentos donde el entrenador aporta un valor que ninguna aplicación puede reemplazar.
Escuchar, adaptar objetivos, comprender las circunstancias personales de cada usuario y reforzar su compromiso con el ejercicio serán competencias cada vez más decisivas. La tecnología no reduce la necesidad de entrenadores; simplemente eleva el nivel de las habilidades que se esperan de ellos. 

El envejecimiento abre una nueva etapa para la profesión
ISSA identifica también una gran oportunidad de crecimiento en el envejecimiento saludable y la salud preventiva. El aumento de la esperanza de vida y la creciente evidencia científica sobre los beneficios del ejercicio están impulsando la demanda de profesionales capaces de trabajar con personas mayores, pacientes con enfermedades crónicas y usuarios que buscan mantener su autonomía y calidad de vida.
Este escenario amplía el campo de actuación del entrenador. Además de mejorar el rendimiento o la composición corporal, cada vez será más habitual trabajar con objetivos relacionados con la movilidad, la prevención de caídas, el mantenimiento de la masa muscular, la salud metabólica o la recuperación funcional.
Como consecuencia, el entrenador pasa a integrarse en un ecosistema multidisciplinar junto a médicos, fisioterapeutas y otros profesionales sanitarios, reforzando el papel del ejercicio físico como herramienta preventiva y de salud. 

Una llamada de atención para todo el sector
Más allá de las soluciones que propone ISSA, el informe lanza un mensaje que afecta a toda la industria: el perfil profesional que demandan los gimnasios está evolucionando más rápido que los programas de formación.
La certificación seguirá siendo la base de la profesión, pero ya no bastará por sí sola. Los operadores necesitan entrenadores capaces de combinar conocimientos técnicos con habilidades de comunicación, comprensión del negocio, adaptación tecnológica y capacidad para generar relaciones duraderas con los clientes.
En un momento en el que la inteligencia artificial automatiza parte de las tareas técnicas y el sector se orienta hacia la salud preventiva y la fidelización, el verdadero valor del entrenador reside cada vez más en aquello que ninguna tecnología puede sustituir: comprender a las personas, acompañarlas en el cambio y convertir el ejercicio en un hábito sostenible.
El reto, por tanto, ya no consiste únicamente en formar más entrenadores, sino en formar mejores profesionales. Ese será, según ISSA, uno de los factores que marcarán el crecimiento de los gimnasios durante los próximos años. 


Sobre ISSA

La International Sports Sciences Association (ISSA) es una organización estadounidense fundada en 1988 y especializada en la formación y certificación de profesionales del fitness, el entrenamiento personal y la salud. A lo largo de su trayectoria ha formado a cientos de miles de entrenadores en más de un centenar de países y colabora con operadores, expertos y empresas de la industria para analizar la evolución del sector. Sus informes y estudios abordan tendencias relacionadas con la formación, el empleo, la tecnología y el futuro de la profesión, con el objetivo de mejorar la preparación de los profesionales y responder a las nuevas necesidades del mercado.

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