España ha alcanzado una tasa de penetración del 16,5%, según el último informe de Deloitte sobre el mercado europeo del fitness. Un dato que confirma la madurez del mercado español, pero que también invita a reflexionar sobre cuál debe ser la siguiente etapa de crecimiento de la industria. Para Rod Hill, profesional que participó en el desarrollo del fitness moderno en España durante la década de 1990, el futuro del sector pasa por ampliar su ámbito de actuación y convertirse en un aliado estratégico de la salud preventiva, el envejecimiento saludable y el ejercicio como medicina.
Un éxito que no debe conducir a la complacencia
Pocas industrias han experimentado una transformación tan profunda en España como la del fitness. En apenas tres décadas, los gimnasios han pasado de ser un servicio minoritario a convertirse en una parte habitual de la vida de millones de personas. Alcanzar una tasa de penetración del 16,5% demuestra que el sector ha sabido evolucionar, profesionalizarse y conectar con una parte muy importante de la sociedad.
Rod Hill conoce bien ese recorrido. Durante la década de 1990 participó en el desarrollo del mercado español del fitness, abrió el primer gimnasio Viva en Barcelona y posteriormente impulsó la llegada a España de conceptos internacionales como Anytime Fitness y TRIB3. Haber vivido esa evolución le lleva a celebrar el momento actual, aunque también a lanzar una advertencia: el siguiente gran crecimiento no llegará haciendo más de lo mismo.
El mercado ya no está donde siempre lo hemos buscado
Durante años, la industria ha centrado buena parte de sus esfuerzos en captar a un público joven, interesado en mejorar su condición física, su imagen o su rendimiento deportivo. Esa estrategia ha contribuido decisivamente al crecimiento del sector, pero Hill considera que está acercándose a su techo.
La verdadera oportunidad, sostiene, está entre quienes todavía no forman parte de los gimnasios. Especialmente entre una población adulta y sénior que cada año gana peso demográfico y que busca respuestas diferentes a las de generaciones anteriores.
Las personas mayores de 50 años no solo representan uno de los grupos con mayor capacidad económica, sino que también suelen mostrar una mayor fidelidad y un interés creciente por mantenerse activas, preservar su autonomía y mejorar su calidad de vida. Para ellas, el precio deja de ser el único factor decisivo y cobran protagonismo la confianza, la atención profesional y el sentido de comunidad.
Si el sector quiere seguir creciendo, deberá empezar a hablar el lenguaje de ese nuevo mercado.
La industria necesita cambiar su mensaje
Para explicar esta idea, recurre a uno de los ejemplos de marketing que más le ha inspirado: la campaña «Just Do It» de Nike.
Hasta finales de los años ochenta, la marca dirigía su comunicación principalmente a deportistas de élite. El cambio llegó cuando comprendió que el verdadero mercado estaba formado por millones de personas que simplemente querían hacer deporte, independientemente de su edad o de su nivel.
Aquella decisión transformó la compañía y amplió enormemente su mercado potencial.
A su juicio del fitness se encuentra hoy en una situación similar. La cuestión ya no es convencer a quienes ya entrenan, sino atraer a quienes nunca han considerado un gimnasio como parte de la solución a sus problemas de salud.
Ese cambio también exige modificar el discurso. Durante años, la industria ha hablado principalmente de rendimiento, estética o transformación física. Sin embargo, la sociedad demanda cada vez más respuestas relacionadas con la prevención de enfermedades, el bienestar mental, la movilidad, la autonomía y la longevidad.
El ejercicio como medicina
Para Rod Hill, el concepto de ejercicio como medicina dejará de ser una tendencia para convertirse en el principal motor de crecimiento del fitness durante los próximos años.
Cada vez existe más evidencia científica sobre el papel de la actividad física en la prevención y el tratamiento complementario de enfermedades metabólicas, cardiovasculares o musculoesqueléticas. A ello se suma el envejecimiento progresivo de la población y el incremento de las patologías crónicas asociadas al sedentarismo.
En este escenario, los gimnasios tienen la oportunidad de evolucionar desde un modelo basado exclusivamente en la venta de membresías hacia otro centrado en ofrecer soluciones de salud.
Está convencido de que pocas industrias disponen de una herramienta tan eficaz para mejorar la calidad de vida de las personas como el ejercicio físico. El desafío consiste en trasladar ese valor a la sociedad con el respaldo de la ciencia y de profesionales cualificados.
Inteligencia artificial al servicio de las personas
La irrupción de la inteligencia artificial puede acelerar ese cambio.
Según explica, estas herramientas permitirán integrar el conocimiento científico en la prescripción del ejercicio, facilitando el diseño de programas mucho más personalizados para personas con enfermedades metabólicas, trastornos autoinmunes u otras patologías.
Sin embargo, deja claro que la tecnología no sustituirá a los profesionales.
El entrenador seguirá siendo imprescindible por su capacidad para motivar, generar confianza, acompañar al usuario y construir comunidades. La inteligencia artificial aportará información y capacidad de análisis, pero el componente humano continuará siendo el verdadero valor diferencial de los gimnasios.
El desafío de los GLP-1
La expansión de los medicamentos basados en GLP-1 para el tratamiento de la obesidad y el control del peso representa otro de los grandes desafíos para la industria.
Hill no lo interpreta únicamente como una amenaza. Al contrario, considera que es una oportunidad para que el fitness refuerce su papel como referente en educación sobre hábitos saludables, nutrición y ejercicio físico.
La pregunta que plantea es clara: ¿está haciendo el sector todo lo posible para ayudar a la población a comprender que el control del peso no depende únicamente de un tratamiento farmacológico, sino también de cambios sostenibles en el estilo de vida?
Responder a esa cuestión será determinante para el futuro de la industria.
El momento de decidir
Para Rod Hill, el fitness dispone hoy de una oportunidad histórica.
Nunca antes la sociedad había mostrado tanto interés por la prevención, el envejecimiento saludable y la mejora de la calidad de vida. Al mismo tiempo, nunca había existido tanta evidencia científica sobre los beneficios del ejercicio físico ni tantas herramientas tecnológicas para personalizar su aplicación.
El sector puede limitarse a seguir compitiendo por el mismo perfil de usuario o asumir un papel mucho más ambicioso como aliado de la salud.
En su opinión, esa decisión marcará el futuro de la industria durante las próximas décadas. Porque el verdadero crecimiento ya no consistirá únicamente en abrir más gimnasios o captar más socios, sino en demostrar que el ejercicio físico puede convertirse en una de las herramientas más eficaces para prevenir enfermedades, mejorar la calidad de vida y construir una sociedad más saludable.
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Sobre Rod Hill
Certificado por el American College of Sports Medicine (ACSM).
Certificado por el American Council on Exercise (ACE).
Impulsó la expansión internacional de Fitness First, contribuyendo a su crecimiento desde su primer club en Reino Unido hasta una red de más de 500 gimnasios en todo el mundo (1992-2003).
Lideró la implantación de los primeros gimnasios de Fitness First en España (1998-2001).
Lideró la apertura del primer gimnasio de VivaGym en Barcelona.
Lideró el desarrollo y la expansión de Anytime Fitness en España entre 2011 y 2016.
Cofundador de TRIB3.
Cofundador y CEO de Fit Brands International, empresa propietaria de Énergie Fitness Iberia y ZENERGY Soul Longevity.



