Cuando se analizan los grandes problemas de salud de la sociedad actual, parece evidente que el ejercicio y el fitness forman parte de la solución. Sin embargo, la industria también presenta algunas contradicciones que no deberían ignorarse. La retención de socios continúa siendo uno de sus secretos más incómodos: resulta rentable que las personas sigan pagando aunque dejen de acudir al gimnasio. Para esos usuarios, sin embargo, el gimnasio ha dejado de contribuir a su salud y el interés comercial ha terminado imponiéndose a su verdadera misión.
La ciencia dentro de nuestro cuerpo cayendo por la madriguera
Reflexión de un líder de opinión:
«El futuro del fitness no consiste en corregir un único biomarcador, sino en mantener de forma continua la extraordinaria complejidad del organismo humano».
Cuando hablamos de los problemas de salud de la sociedad contemporánea, parece evidente que el ejercicio y el fitness forman parte de la solución, no del problema.
Pero tampoco ignoro el lado más oscuro de la industria.
La retención de socios continúa siendo el pequeño secreto inconfesable del fitness. Desde el punto de vista económico, resulta atractivo que los socios continúen pagando aunque dejen de acudir al gimnasio. Sin embargo, para esas personas, la industria ha dejado de formar parte de la solución. El interés comercial se impone a la contribución a la salud.
Y hay más.
Estamos rodeados por un mercado en plena expansión de biomarcadores y herramientas para optimizar la salud: salud metabólica, glucosa en sangre, hormonas, mitocondrias, inflamación, microbioma, edad biológica, microplásticos, «químicos eternos», luz del espectro azul, ritmos circadianos y optimización del sueño.
Cada vez con más frecuencia, la propia obsesión por optimizarlo todo se está convirtiendo en una fuente de agotamiento.
La mayoría de estos asuntos merecen nuestra atención. Muchos cuentan con respaldo científico.
Pero ¿cómo podemos orientarnos en este pantano cuando la ciencia, la ansiedad y los intereses comerciales están tan entrelazados?
Respaldo científico
Decidí emprender un recorrido por diez libros científicos galardonados sobre fitness, salud y el cuerpo humano, escritos por autores prestigiosos, entre ellos un premio Nobel.
Ha sido fascinante y, como era inevitable, me ha llevado a adentrarme en toda una madriguera.
A lo largo de esta serie me planteo constantemente una pregunta:
¿Qué implicaciones tiene este libro para la salud y el fitness en general y, más concretamente, para los gimnasios y el ejercicio?
El primer libro es Why We Die, de Venki Ramakrishnan, premio Nobel de Química.
El mensaje de Ramakrishnan es claro. La fascinación actual por los genomas, las hormonas, las mitocondrias, las células senescentes y la epigenética se basa en ciencia real. Pero también abre la puerta a mucho engaño comercial.
La ciencia conoce bastante sobre estos mecanismos, pero también es consciente de todo lo que todavía desconoce. Esto conduce a una conclusión provocadora para la industria del fitness:
El gimnasio debería convertirse en un lugar dedicado al mantenimiento del organismo, no a la optimización de biomarcadores.
«El futuro del fitness no consiste en corregir un único biomarcador, sino en mantener de forma continua la extraordinaria complejidad del organismo humano».
Ramakrishnan explica que el envejecimiento no es un único fenómeno. Es la acumulación e interacción de daños en el ADN, las proteínas, las células, las mitocondrias, los procesos inflamatorios, las células madre, los tejidos y los órganos.
No existe un interruptor mágico.
CINCO GRANDES IMPLICACIONES PARA LOS GIMNASIOS
- 1.- El gimnasio debería convertirse en un «sistema de mantenimiento» para el cuerpo humano
Tradicionalmente, el ejercicio se ha vendido mediante esta secuencia:
Perder peso → ponerse en forma → mejorar el aspecto → sentirse mejor.
La ciencia de la longevidad plantea una propuesta mucho más profunda:
Mantener la funcionalidad → preservar las capacidades → retrasar el deterioro → conservar la independencia.
El ejercicio influye en una cantidad asombrosa de procesos biológicos relacionados con el envejecimiento. Precisamente por eso nuestra industria puede formar parte de la solución.
¿Cuál es la implicación?
Hacer que el gimnasio se parezca menos a una instalación de fitness y más a un centro de mantenimiento del organismo humano.
Esto podría cambiar radicalmente el perfil del cliente objetivo.
Una persona de 55, 65 o 75 años quizá no quiera «ponerse más en forma».
Quiere poder levantarse del suelo, llevar una maleta, subir escaleras, jugar con sus nietos, viajar, conservar el equilibrio y la masa muscular, evitar la fragilidad, mantenerse sexual y socialmente activa, preservar sus capacidades cognitivas y seguir siendo independiente.
Esa es una propuesta emocional mucho más poderosa.
Y esto no significa excluir a las generaciones más jóvenes. Solo es necesario traducirlo a su lenguaje:
Capacidad por encima de vanidad.
La longevidad entendida como rendimiento.
Preparación para la vida.
Reflexión de un líder de opinión:
«El gimnasio del futuro podría vender independencia en lugar de fitness».
- 2.- La obsesión por los biomarcadores parece bastante rudimentaria
El mercado está creciendo rápidamente alrededor del cortisol, la testosterona, la insulina, la glucosa, la variabilidad de la frecuencia cardiaca, el microbioma, el genoma, la epigenética, la edad biológica, la inflamación, las mitocondrias, el NAD+ y muchos otros indicadores.
Muchos tienen relevancia científica.
Pero el hecho de que algo pueda medirse no significa automáticamente que pueda optimizarse de manera efectiva.
El envejecimiento es un sistema interconectado. Modificar uno de sus componentes puede tener consecuencias sobre otros. Los resultados prometedores obtenidos en un laboratorio no se convierten automáticamente en intervenciones eficaces y demostradas para prolongar la vida humana.
Esto plantea una interesante decisión estratégica para los gimnasios:
El gimnasio de longevidad cuantificada:
«Medimos 37 biomarcadores y te decimos cuál es tu verdadera edad».
Frente a:
El gimnasio de las capacidades humanas:
«Te ayudamos a mantener tus capacidades físicas y biológicas durante el mayor tiempo posible».
«Lo que más importa es el resultado: aquello que eres capaz de hacer, por encima de la puntuación de tu edad biológica».
- 3.- El ejercicio adquiere mucho más valor cuando se contempla desde la perspectiva del envejecimiento
La industria del fitness lleva décadas convirtiendo el ejercicio en productos y disciplinas: HIIT, pilates, CrossFit, yoga, entrenamiento funcional, etc.
Son propuestas comercialmente viables, sin duda.
Pero Why We Die nos invita a entender el ejercicio, ante todo, como una intervención biológica profunda.
No como un complemento del estilo de vida. Tampoco simplemente como una forma de gastar calorías.
Una revisión científica reciente describe de manera provocadora el ejercicio como una especie de «polipíldora», porque influye positivamente en muchos de los mecanismos asociados al envejecimiento.
Esto podría conducir a una arquitectura diferente del gimnasio.
Menos:
Cardio. Fuerza. Actividades dirigidas. Spa.
Y más:
Conservación muscular. Capacidad cardiovascular. Salud ósea y del tejido conjuntivo. Movilidad y equilibrio. Salud cognitiva. Recuperación y sueño. Relaciones sociales.
A todos nos gusta bastante utilizar la palabra holístico.
Esta es una interpretación del fitness mucho más auténticamente holística.
- 4.- La vida saludable puede ser una aspiración más poderosa que la longevidad
Actualmente no podemos prometer a una persona que nuestro gimnasio hará que viva hasta los 105 años.
Pero sí podemos ofrecer una promesa mucho más creíble:
Queremos ayudarte a conservar tus capacidades durante más tiempo.
Esto cambia los indicadores clave de rendimiento.
En lugar de preguntar:
«¿Cuánto peso has perdido?»
Podríamos preguntar:
«¿Qué capacidades has conseguido preservar?»
La longevidad se centra en cuánto tiempo vivimos.
La vida saludable o healthspan se centra en cuánto tiempo permanecemos sanos y funcionales.
Este objetivo resulta mucho más práctico para la industria del fitness.
Imaginemos un gimnasio que evalúa periódicamente el VO₂ máx., la fuerza de agarre, la potencia de las piernas, el equilibrio, la movilidad, el tiempo de reacción, la recuperación aeróbica, el movimiento funcional y, quizá, determinados indicadores metabólicos.
No porque sean «biomarcadores de longevidad».
Sino porque permiten saber si una persona está ganando o perdiendo capacidades.
Es una filosofía diferente.
- 5.- Los gimnasios no deberían fingir que practican medicina
El mercado de la longevidad está creando un híbrido muy interesante:
Gimnasio + clínica + laboratorio + spa + nutricionista + tienda de suplementos + plataforma de dispositivos conectados.
Existe una oportunidad real en este terreno.
Pero Why We Die también debería llevarnos a actuar con prudencia intelectual.
Cuanto más nos alejamos de:
Ejercicio → sueño → alimentación → relaciones sociales
y avanzamos hacia:
Genoma → epigenoma → péptidos → senolíticos → manipulación hormonal → reversión de la edad biológica
más nos adentramos en un territorio en el que las evidencias, la causalidad, los resultados a largo plazo y las posibles consecuencias no deseadas son inciertos.
Resumen
La conclusión de Ramakrishnan resulta casi incómodamente conservadora para una industria que vende costosos protocolos de longevidad:
Los pilares de eficacia demostrada —ejercicio, alimentación y sueño— siguen siendo extraordinariamente difíciles de superar.
Quizá esto no sea decepcionante.
Quizá sea la conclusión más disruptiva de todas.
Es posible que el futuro del fitness no consista en optimizar el cuerpo humano.
Quizá consista en ayudar al cuerpo humano a seguir haciendo aquello para lo que fue creado durante el mayor tiempo posible.
Prof. Dr. Carl Rohde
Lleva a cabo proyectos continuos de pre- visión futura en fitness y salud, hostelería, lujo, alimentación y marketing digital.
Envíeme un correo electrónico si estuviese interesado en contactar conmigo
carl@scienceofthetime.com



