El entrenamiento supervisado mejora la fuerza y la movilidad de las personas mayores, según nuevo studio finllandés
Gimnasios

El entrenamiento supervisado mejora la fuerza y la movilidad de las personas mayores, según nuevo estudio

Una investigación de la Universidad de Jyväskylä, en Finlandia, publicada en European Journal of Applied Physiology, analiza las diferencias individuales tras un programa de ejercicio físico de doce meses. El trabajo, realizado con personas de entre 70 y 85 años, constata mejoras medias en fuerza y capacidad para caminar, pero también grandes diferencias entre participantes. La constancia en el entrenamiento de resistencia, la edad, el índice de masa corporal y la presencia de varias enfermedades crónicas aparecen asociados a la respuesta. Los resultados refuerzan la importancia de evaluar y adaptar los programas dirigidos a personas mayores. 

La respuesta al ejercicio no es igual para todas las personas 
El entrenamiento físico puede mejorar la fuerza y la movilidad durante el envejecimiento, pero no todas las personas obtienen los mismos resultados. Esa variabilidad es el objeto de una investigación liderada por Onni Hämäläinen, junto con otros investigadores de la Universidad de Jyväskylä, publicada en la revista científica European Journal of Applied Physiology. El análisis examina cómo evolucionaron cinco indicadores físicos después de un programa multicomponente de doce meses y qué características se relacionaron con las respuestas más favorables. 
El estudio parte del ensayo finlandés PASSWORD, desarrollado entre 2017 y 2019. Inicialmente participaron 314 personas que vivían de forma independiente, con una edad media de 74,5 años; 288 completaron las mediciones iniciales y finales y fueron incluidas en el análisis de respuesta. Los participantes tenían entre 70 y 85 años y no cumplían las recomendaciones de actividad física al incorporarse. Se excluyó a quienes presentaban problemas graves de salud que impidieran participar de forma segura. 

Doce meses de entrenamiento con máquinas, caminatas y ejercicios en casa 
Todos los participantes realizaron entrenamiento físico. El programa incluía una sesión semanal supervisada de fuerza y equilibrio, otra de marcha y equilibrio dinámico, ejercicios domiciliarios de fuerza, equilibrio y flexibilidad dos o tres veces por semana, y la recomendación de acumular al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada. Una parte de los participantes también realizó entrenamiento cognitivo; para este análisis se agruparon los datos porque no se habían observado diferencias en los resultados físicos entre ambos grupos. 
Las sesiones de fuerza se desarrollaron en un gimnasio para mayores equipado con máquinas de resistencia neumática. El programa trabajaba el tren inferior, el tronco y el tren superior, con especial atención a la prensa de piernas, la flexión y la extensión de rodilla. La intensidad progresó aproximadamente del 50 % al 80 % de una repetición máxima, con ajustes de carga y volumen a lo largo de seis periodos de dos meses. La asistencia media fue del 73 % a las sesiones de fuerza y del 60 % a las de marcha; la adherencia conjunta a las sesiones supervisadas fue del 67 %. 

Mejoras en fuerza y movilidad, sin aumento medio de masa muscular 
Tras doce meses, los investigadores observaron mejoras estadísticamente significativas en la fuerza de agarre, la fuerza de extensión de rodilla, la velocidad máxima de marcha y la distancia recorrida en seis minutos. La fuerza de agarre pasó, en los valores ajustados, de 29,6 a 31,0 kilos; la fuerza de extensión de rodilla, de 385,6 a 425,6 newtons; y la distancia recorrida en seis minutos, de 483,6 a 520,3 metros, una mejora media de 36,7 metros. La masa magra apendicular, medida mediante absorciometría DXA, no registró cambios significativos en el conjunto del grupo. 
Para analizar la variabilidad, los autores clasificaron a los participantes según si superaban un umbral estadístico de cambio relevante en cada indicador. El 46 % alcanzó una respuesta alta en fuerza de extensión de rodilla; el 44 %, en distancia recorrida; el 30 %, en velocidad de marcha; el 27 %, en fuerza de agarre; y el 17 %, en masa magra apendicular. Estos porcentajes representan la proporción de personas clasificadas como de respuesta alta, no el porcentaje de mejora de cada capacidad. 
En total, 143 participantes —aproximadamente la mitad de los 288 analizados— mostraron una respuesta alta en al menos dos indicadores. Otros 62, el 22 %, no superaron el umbral en ninguno; solo 23, alrededor del 8 %, lo hicieron en cuatro o cinco. Los autores advierten de que no alcanzar esos umbrales no equivale necesariamente a carecer de beneficios: mantener una capacidad física que tiende a deteriorarse con la edad también puede ser relevante. 

La adherencia al entrenamiento de fuerza aparece como factor relevante 
Uno de los resultados con mayor interés para los centros deportivos es la asociación entre una mayor asistencia al entrenamiento de resistencia y una respuesta alta en varios indicadores físicos. También se relacionó la adherencia general al programa con mejores respuestas en la fuerza de extensión de rodilla y en la prueba de marcha de seis minutos. El estudio identifica asociaciones estadísticas, pero no demuestra que aumentar por sí solo la asistencia garantice determinados resultados. 
Los investigadores también encontraron que una menor edad dentro del intervalo estudiado y un índice de masa corporal más bajo se asociaban con una mayor probabilidad de respuesta alta en múltiples indicadores. La relación del peso corporal no fue uniforme: un índice de masa corporal más elevado se asoció con mayor respuesta en masa magra apendicular, mientras que uno más bajo se relacionó con mejores respuestas en las pruebas de marcha. Por tanto, no existe un único perfil que prediga las mejoras en todas las capacidades. 

Las enfermedades crónicas controladas no impidieron responder al ejercicio 
Un resultado inesperado fue que tener dos o más enfermedades crónicas diagnosticadas se asoció con una mayor probabilidad de presentar respuestas altas en varios indicadores. El 70 % de la muestra inicial tenía multimorbilidad. Los autores señalan, sin embargo, que la mayoría de las enfermedades de los participantes estaban controladas y que se habían excluido los problemas graves incompatibles con un entrenamiento seguro. También advierten de que esta asociación podría estar influida por otros factores y que su contribución a explicar las diferencias individuales parece modesta. 

Qué implicaciones tiene para los gimnasios 
La investigación respalda la conveniencia de evaluar distintas capacidades en los programas para personas mayores, en lugar de valorar el progreso únicamente por el peso o la masa muscular. Las pruebas de fuerza y movilidad pueden mostrar avances incluso cuando la composición corporal apenas cambia. Los autores plantean que, especialmente ante respuestas limitadas, el seguimiento regular y el ajuste de la intensidad, la frecuencia y la duración del entrenamiento podrían ayudar a optimizar la intervención. Para los gimnasios, estas conclusiones apuntan al valor de la supervisión, la progresión de cargas y las estrategias que favorecen la continuidad. 

Las limitaciones del trabajo
Se trata de un análisis secundario y exploratorio de un ensayo anterior, no de un experimento nuevo realizado en 2026. Además, todos los participantes hicieron ejercicio físico, por lo que no existió un grupo sin entrenamiento que permitiera distinguir completamente los efectos de la intervención de la variación natural. Los autores también señalan limitaciones en la estimación del error de medición y la imposibilidad de controlar todos los factores que pueden influir en la respuesta individual. Por ello, sus resultados deben interpretarse como asociaciones y no como reglas para predecir con certeza quién mejorará. 

El artículo original, «Individual variability and predictors of responsiveness in physical outcomes following multicomponent physical training in older adults», está firmado por O. Hämäläinen, S. Sipilä, A. Tirkkonen, T. Savikangas, M. Alén y A. Hautala y puede consultarse en https://doi.org/10.1007/s00421-026-06475-4. 

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