La marca española, ideada por dos jóvenes durante el confinamiento, propone un nuevo estilo de consumo: no lo compres si no lo necesitas. Buscan generar un impacto positivo en el planeta y sus comunidades a través de moda ética, justa y sostenible.
Javier y Joaquín, de 28 años de edad, hablan cada mañana por videollamada a muchos kilómetros de distancia. Podría ser la historia de cualquier par de amigos durante la cuarentena por covid-19 en España. Pero en esta historia hay una diferencia: ambos amigos se reúnen para emprender en un año en el que muchos autónomos se ven obligados a echar el cierre por la pandemia.
“La pandemia nos hizo darnos cuenta de que el planeta necesita un cambio” Joaquín Langone, co-fundador de Malapascua.
La propuesta de Malapascua es ambiciosa a la vez que revolucionaria; proponen un modelo de consumo contrario al que estamos acostumbrados: no lo compres si no lo necesitas. Bajo la premisa de “menos es más”, la marca busca generar un impacto positivo en el planeta y sus comunidades a través de moda ética, justa y sostenible.
“Localizamos tres grandes motivos por los que creemos que la industria de la moda debe cambiar” Javier Arronte, co-fundador de Malapascua. “Es la segunda industria más contaminante del mundo, las condiciones laborales son pésimas y hay una enorme falta de transparencia de cara al consumidor”. Estos tres motivos a los que se refiere Javier se convirtieron en el eje central desde el que desarrollaron la marca.
Malapascua utiliza materiales orgánicos y reciclados, que son mucho más respetuosos con el medio ambiente en cuanto al reducido uso de agua, el aprovechamiento de los recursos y el bajo impacto de emisiones de carbono. Algunas de sus prendas están fabricadas en un porcentaje de botellas de plástico PET recicladas y todas ellas son 100% veganas.
En una industria en la que las condiciones laborales son absolutamente precarias, Javier y Joaquín se aseguran de que toda la ropa sea de comercio justo, pagando así de forma digna a sus trabajadores y garantizando unas condiciones laborales adecuadas en cuanto a seguridad, salud y derechos. Desde el primer granjero que siembra el algodón hasta el último manufacturero, todos están cubiertos.
Tanto el uso de materiales sostenibles como el comercio justo están certificados bajo los estándares de GOTS, Fair Wear Foundation y PETA – Approved Vegan, entre otros. Estos son requisitos mínimos que Javier y Joaquín exigen siempre a los proveedores con los que trabajan. En este caso a Augusto, que regenta un taller artesanal en Badajoz, desde donde se serigrafían todas las prendas de Malapascua utilizando tintas ecológicas.
Acerca de Malapascua:
Malapascua, que se lanzó oficialmente al público en noviembre de 2020, es una marca española de moda sostenible que pretende generar un impacto positivo en el planeta y sus comunidades. Mediante el uso de algodón orgánico, materiales reciclados y 100% veganos, trabajados en condiciones laborales justas, Malapascua propone un consumo consciente y responsable.
Para más información: www.malapascuabrand.com Instagram: @malapascua.brand hello@malapascuabrand.com



