El Juzgado de 1ª Instancia nº 20 de Barcelona, ha fallado a favor de Metropolitan y en contra de Llefisa, empresa gestora de la cadena de gimnasios, y propiedad de los hermanos Pellón. En la sentencia se conmina a Llefisa a devolver cerca de 2 millones de euros, además de los intereses y costas por considerarse una cantidad indebidamente facturada, según indica el juzgado. Además la jueza desestima la indemnización de más de 34 millones, cantidad reclamada por los hermanos Pellón por daños reputacionales. Pero… ¿Qué hay detrás de esta disputa?…

Gym Factory ha tenido la ocasión de hablar con los hermanos Pellón para conocer en profundidad algunos de los puntos reveladores sobre el caso:

  • En primer lugar cabe destacar una curiosidad en este caso. La magistrada que estuvo llevando el proceso durante un año, fue sustituida sorprendentemente el pasado miércoles por otra jueza, la cual después de pocos días (varios de ellos inhábiles) dictó sentencia este lunes fallando en contra de Llefisa y conminando a la empresa a devolver los dos millones de euros, más intereses y costas, y rechazando la indemnización de más de 34 millones de euros.
  • La jueza constata en su auto que “ha podido acreditarse que siempre se utilizó el mismo sistema y que las auditorías no hicieron salvedad alguna sobre la remuneración de Llefisa. Si la contabilidad se llevó a cabo exactamente igual desde el año 2003 y fue aprobada año tras año por el Consejo, junta y auditores sin ninguna salvedad,  entonces ¿Por qué las de los años 2020 y 2021 se consideran diferentes si se utilizó el mismo sistema durante 20 años?
  • Según el análisis pericial encargado por Metropolitan, la contabilidad analítica refleja ingresos de 33,42 millones de euros en 2020, 2,27 millones menos que los declarados en las cuentas anuales. En 2021, los ingresos fueron de 43,73 millones de euros, superando en 1,1 millones la cifra reportada en las cuentas anuales. Respecto al resultado de explotación, este pasó de ser positivo en 2,85 millones en la contabilidad analítica a negativo en 1,25 millones de euros en las cuentas anuales de 2020. En 2021, el resultado de explotación cambió de 7,74 millones positivos a 3,02 millones negativos según el análisis realizado.
  • Existe una duplicidad increíble en las cantidades. Han incluido los gastos que supuestamente se han gestionado mal socializándolos en todos los clubes para determinar la facturación. Y es que si se factura por beneficio y explotación y se le añade toda la facturación que ellos consideran inadecuada, pero la incluyen como gasto, y lo reparten entre todos los clubes, disminuye todo el beneficio del club y disminuye la facturación de Llefisa, lo que produce un defecto en la facturación de esa cantidad.
  • Metropolitan tiene contratos de arrendamiento con empresas del señor Castro. Durante casi 20 años de explotación, la retribución variable de estos alquileres, equivalente al 80% del beneficio del centro, nunca se consideró para determinar la retribución de Llefisa. Desde una perspectiva económica-financiera, no es apropiado incluir estos alquileres, pues representaría el 80% de los beneficios netos, dejando solo un 20% disponibles, de los cuales Llefisa recibiría solo un 2.5%, una cantidad insignificante. Esto permite al señor Castro influir en los resultados de los centros deportivos modificando las cláusulas de los contratos, resultando en una infravaloración de la retribución a percibir por Llefisa en 887.257 €.
  • La metodología está aplicada de manera arbitraria en cada ejercicio. En concreto, en el cálculo de la facturación del año 2020, no se incluye la partida de otros ingresos de explotación, a diferencia del ejercicio 2021 donde sí se hace. Este error causa del subvalor la retribución a recibir por Llefisa en 10.161 € para el año 2020.

Como cabe esperar, esta resolución será recurrida por Llefisa, quien no sale de su asombro después de ver cómo se han desarrollado los hechos, con un socio en el que confiaron y con el que mantuvieron una excelente relación durante 30 años. No solo se trató de un negocio, sino de una relación basada en la amistad y la confianza, en la que sobraban los formalismos. Las reuniones se llevaban a cabo disfrutando de una comida, y en las que la palabra dada era suficiente. Sin embargo, las cosas cambiaron tan de repente, que siguen sorprendidos y apenados por este final, que bien se podría haber llevado a cabo de la misma manera que fue siempre. La realidad es que la “parte contraria” lo ha decidido así y así es como los hermanos Pellón lo afrontan. En estos momentos se muestran muy esperanzados e ilusionados en que se haga justicia.

Acceso a la entrevista a Javier Pellón, sobre la adquisición de los centros Holmes Place

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