La regulación del deporte debe integrar sin excluir. El talento no puede perderse por falta de flexibilidad. La futura Ley Estatal de Ordenación de Profesionales del Deporte ha abierto un intenso debate entre los actores del sector. Con un enfoque orientado a profesionalizar y garantizar la calidad de los servicios deportivos, la normativa busca establecer criterios claros para el ejercicio profesional en este ámbito. Sin embargo, también plantea serios interrogantes sobre su coherencia con la realidad del mercado laboral y sobre su impacto directo en miles de profesionales, especialmente en comunidades como Castilla-La Mancha y otras comunidades, donde la incertidumbre aún predomina.
Para Soraya Domínguez, formadora y consultora con más de dos décadas de experiencia en el sector, la necesidad de una regulación es indiscutible. Pero el modo en que se plantea puede convertirse en un obstáculo más que en una solución si no se contemplan todas las realidades del sector deportivo. Soraya destaca que el marco normativo debe construirse sobre una base inclusiva, que no deje fuera a quienes ya desempeñan su labor con solvencia, especialmente si lo hacen desde la experiencia, la formación práctica o los certificados de profesionalidad.
Uno de los principales focos de preocupación gira en torno a los titulados en Formación Profesional (FP). En las últimas décadas, este ha sido el camino elegido por miles de jóvenes para integrarse en el mundo del deporte, particularmente en áreas como el fitness, el entrenamiento personal y las actividades dirigidas. La FP ofrece una formación técnica y especializada, perfectamente alineada con las necesidades reales de los centros deportivos. Sin embargo, si la nueva ley termina exigiendo un título universitario como requisito excluyente para desempeñar ciertas funciones, estos profesionales verán limitada su proyección laboral, con un efecto dominó sobre la viabilidad de los propios programas de FP, certificados y sobre el futuro de los centros que los imparten.
Si la ley impone una mayor exigencia en los requisitos para acceder a ciertos roles, la situación podría empeorar. ¿Realmente los jóvenes elegirán el FP como una opción si ven que sus oportunidades laborales se ven reducidas? Si la competencia por los puestos aumenta y los salarios no se ajustan, ¿qué motivación tendrán los nuevos estudiantes para decantarse por una Formación Profesional que podría no ofrecerles estabilidad económica ni bienestar profesional? El sector deportivo enfrenta otro reto importante: ¿quién va a cubrir estos puestos vacantes si los jóvenes no optan por el FP o los licenciados no quieren impartir actividades dirigidas debido a la falta de motivación económica o la saturación física y mental de funciones?
El impacto, además, no se limita a los estudiantes. También afecta a los docentes de FP, certificados, a los gestores deportivos y centros formativos y a los profesionales que han obtenido sus competencias a través de años de trabajo, acreditaciones y formación no universitaria. Soraya subraya la importancia de abrir vías de reconocimiento para todos ellos, y no crear un sistema donde el título universitario sea la única puerta de entrada al mercado laboral.
Otro aspecto crítico es la gestión deportiva. La ley podría imponer que los puestos de dirección en instalaciones deportivas estén reservados únicamente a licenciados universitarios en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Esta decisión, aunque bien intencionada desde la óptica de la calidad, podría suponer la exclusión automática de numerosos profesionales que, sin esa titulación, han demostrado una excelente capacidad para liderar equipos, diseñar programas y gestionar con éxito instalaciones durante años.
El debate se amplía al ámbito de las actividades dirigidas, sobre todo aquellas orientadas a colectivos vulnerables. La ley podría limitar la intervención de técnicos de FP en clases para personas mayores, pacientes con patologías o usuarios con necesidades específicas. Sin embargo, muchos de estos profesionales son quienes mejor conocen las dinámicas de atención a estos colectivos. Han trabajado codo a codo con ellos, han adaptado sesiones, han aprendido desde la experiencia. ¿Tiene sentido excluirlos por no contar con una licenciatura universitaria?
En entornos rurales, el impacto sería aún más profundo. Muchas instalaciones deportivas pequeñas sobreviven gracias al esfuerzo de técnicos locales, en su mayoría formados en FP o certificados de profesionalidad. Si estas figuras desaparecen por no cumplir con los nuevos requisitos, las consecuencias serán directas para los usuarios. La accesibilidad a la práctica deportiva quedará en entredicho, y con ella, el derecho a la actividad física como herramienta de salud y bienestar. ¿Quién garantizará que las personas de estas zonas continúen teniendo acceso a actividades físicas seguras, dirigidas y adaptadas?
El camino hacia una regulación inclusiva
La regulación del sector deportivo en España es un paso necesario, pero es importante que la ley estatal de ordenación de profesionales del deporte se plantee de manera inclusiva, teniendo en cuenta las diversas realidades del mercado laboral y el sector en su conjunto. Soraya Domínguez aboga por una reflexión profunda sobre cómo implementar la ley sin perder de vista a los profesionales con experiencia que son el pilar de muchas instalaciones deportivas y que, en ocasiones, no cuentan con una titulación universitaria formal, pero sí con una vasta experiencia práctica y formación complementaria.
La clave está en la flexibilidad y en la inclusión. Para Soraya, el sector deportivo en España no debe limitarse a un perfil único, sino que debe ser capaz de integrar todas las áreas de conocimiento y experiencia que existen en el mercado. La innovación en la formación, la creación de mecanismos para la acreditación de competencias y el trabajo conjunto entre las distintas instituciones y entidades formativas son esenciales para que esta nueva ley sea una verdadera herramienta de mejora para el sector, no un obstáculo.
A medida que la ley avanza en su desarrollo, la reflexión sobre la inclusión, la coherencia y el impacto real en la empleabilidad será clave para construir un marco normativo justo y efectivo para todos los profesionales del deporte. Como bien señala Soraya: “La regulación no puede ser una barrera, sino una oportunidad para fortalecer nuestro sector, reconocer el talento y la experiencia de todos, y contribuir al bienestar y la salud de la sociedad”.
Soraya Domínguez
Formación, consultoría y liderazgo en el sector fitness
Fundadora del proyecto ”Despierta tu Talento”.



