La endometriosis es una afección ginecológica benigna en la que células similares al endometrio se encuentran fuera de la cavidad uterina, lo cual desencadena una respuesta inflamatoria crónica.
Este proceso inflamatorio puede causar adherencias y tejido cicatricial, lo que a su vez puede provocar diversos síntomas y/o infertilidad . Afecta hasta al 10% de las mujeres en edad fértil, de las cuales hasta el 70% presentan síntomas . El principal síntoma clínico es el dolor intenso durante la menstruación (dismenorrea). También son comunes el dolor durante las relaciones sexuales (dispareunia), dolor pélvico crónico , así como otras afecciones asociadas tales como la disquecia, la disuria, el dolor abdominal, migrañas, la pérdida de calidad de vida y fatiga .
El diagnóstico de la endometriosis tarda un promedio de 8 años, durante los cuales pueden desarrollarse trastornos musculoesqueléticos y psicológicos secundarios . Es más, se ha documentado que el 65% de las mujeres son inicialmente mal diagnosticadas, puesto que la etiología de la enfermedad sigue siendo bastante desconocida y no existen biomarcadores no invasivos confiables .
No existe una cura definitiva, por lo que el tratamiento se enfoca en controlar el dolor, mediante supresión hormonal, cirugía o combinación de ambas . Sin embargo, los tratamientos hormonales pueden tener efectos secundarios intolerables o perder efectividad con el tiempo, y la cirugía suele tener un efecto temporal .
Ante esta eficacia limitada de los tratamientos clásicos, cada vez se enfatiza más en terapias complementarias, donde la realización de ejercicio físico y los niveles de actividad física diaria toman especial relevancia . Es más, las guías clínicas internacionales recomiendan que se preste especial atención al papel de la actividad física y el ejercicio en el manejo de los síntomas relacionados con la endometriosis .
La teoría que apoya la AF y el ejercicio como estrategias beneficiosas se basa en considerar a los músculos esqueléticos como órganos endocrinos, capaces de liberar mioquinas durante su contracción. Estas mioquinas pueden ejercer efectos tanto locales como generales sobre órganos como el hígado, el páncreas o el tejido adiposo . Además, el ejercicio incrementa la producción de leucocitos, cortisol y adrenalina, todos con potentes efectos antiinflamatorios agudos .
Para ver si efectivamente podemos ayudar con el ejercicio físico a las mujeres que padecen esta afección, hemos analizado las revisiones sistemáticas y meta análisis más recientes y observar cuáles han sido los resultados principales obtenidos en los trabajos publicados.
La revisión, desarrollada por Kolberg et al. (2021), no pudo sacar conclusiones claras debido a que los estudios incluidos tenían limitaciones significativas. Aun así, parece encontrar una cierta tendencia que muestra beneficios de la realización de ejercicio físico en los síntomas de la endometriosis. Además, indica que parece existir una relación dosis-respuesta entre el ejercicio regular de alta intensidad y el perfil inflamatorio, pudiendo haber mayores beneficios al aplicar sobrecargas progresivas .
Otros efectos reportados incluyen la reducción del estrés y mejoras en el bienestar y la imagen corporal ante la práctica de ejercicio físico y el aumento de actividad física diaria .
Hansen et al., en 2021, realizaron una revisión en la cual también plasman una crítica importante a la poca validez de los artículos escritos hasta el momento. No pudieron sacar conclusiones significativas sobre el tema en cuestión y no pueden indicar ningún beneficio en la endometriosis asociado a la realización de ejercicio físico .
Más recientemente, Mc Knight et al. (2024) en la revisión que realizó, donde incluyó artículos desde el 2000 hasta la fecha de publicación, observó unos resultados prometedores referentes a los beneficios que la realización de ejercicio físico y el aumento de actividad física diaria podían producir en las mujeres con endometriosis, tanto aplicado de manera exclusiva como en comparación con intervenciones complementarias, tales como las terapias hormonales. Se observó beneficios en la gestión del dolor, mejora de la calidad de vida, la ansiedad y la depresión. Sin embargo, a pesar de estos prometedores resultados no pueden sacar conclusiones significativas por la heterogeneidad de los artículos realizados y la baja calidad de muchos de los trabajos realizados .
Xie et al. (2025), por su parte, realizaron una revisión sistemática y meta análisis donde obtuvieron unos resultados aún más prometedores. Más concretamente, encontraron que la actividad física y el ejercicio físico tuvieron un impacto significativo en la mejora de tres dominios: control del dolor, impotencia y bienestar emocional, mejorando la calidad de vida de las mujeres diagnosticadas, la cual se ve afectada seriamente por la naturaleza crónica de la patología en cuestión . Los estudios incluidos también detectaron beneficios en la salud mental, la disfunción de suelo pélvico y la densidad ósea en las mujeres afectadas.
Los hallazgos indican que la actividad física y el ejercicio físico podrían tener efectos beneficiosos sobre los síntomas relacionados con la endometriosis, así como sobre los mecanismos fisiológicos que lo provocan. Esto último parece darse, tal como se preveía, gracias a los mecanismos antiinflamatorios que desencadena la práctica de ejercicio físico. Estos mecanismos parecen disminuir la expresión de genes relacionados con el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal, lo que también contribuye a una mejor regulación de la percepción del dolor .
Tras esta interesante revisión podemos indicar que parece haber una tendencia bastante positiva en la literatura científica donde nos marca que el ejercicio físico puede ser una opción importante como protagonista o coadyuvante en el tratamiento de la endometriosis. Es importante seguir atentos a las actualizaciones que se den en los trabajos científicos que se vayan publicando pues hasta el momento no podemos hablar de dosis específicas de ejercicios físico y actividad física, además de necesitar trabajos más sólidos para afirmar con total seguridad que el ejercicio físico mejora lo síntomas de esta enfermedad.
Aun así, comprendiendo la mejora en la calidad de vida y en la condición física que produce el ejercicio físico en cualquier persona y, por qué no, atendiendo a la tendencia positiva que parece darse en los beneficios que aporta la realización de ejercicio físico en las mujeres que sufren la patología analizada, no nos queda otra que animar a las mujeres con endometriosis a realizar ejercicio físico, acompañándolas y dosificando, según la necesidad de cada mujer, el trabajo planteado y así podamos ayudar desde nuestra posición como profesionales del ejercicio físico a este tipo de población.
La endometriosis es una afección ginecológica benigna en la que células similares al endometrio se encuentran fuera de la cavidad uterina, lo cual desencadena una respuesta inflamatoria crónica.
Este proceso inflamatorio puede causar adherencias y tejido cicatricial, lo que a su vez puede provocar diversos síntomas y/o infertilidad . Afecta hasta al 10% de las mujeres en edad fértil, de las cuales hasta el 70% presentan síntomas . El principal síntoma clínico es el dolor intenso durante la menstruación (dismenorrea). También son comunes el dolor durante las relaciones sexuales (dispareunia), dolor pélvico crónico , así como otras afecciones asociadas tales como la disquecia, la disuria, el dolor abdominal, migrañas, la pérdida de calidad de vida y fatiga .
El diagnóstico de la endometriosis tarda un promedio de 8 años, durante los cuales pueden desarrollarse trastornos musculoesqueléticos y psicológicos secundarios . Es más, se ha documentado que el 65% de las mujeres son inicialmente mal diagnosticadas, puesto que la etiología de la enfermedad sigue siendo bastante desconocida y no existen biomarcadores no invasivos confiables .
No existe una cura definitiva, por lo que el tratamiento se enfoca en controlar el dolor, mediante supresión hormonal, cirugía o combinación de ambas . Sin embargo, los tratamientos hormonales pueden tener efectos secundarios intolerables o perder efectividad con el tiempo, y la cirugía suele tener un efecto temporal .
Ante esta eficacia limitada de los tratamientos clásicos, cada vez se enfatiza más en terapias complementarias, donde la realización de ejercicio físico y los niveles de actividad física diaria toman especial relevancia . Es más, las guías clínicas internacionales recomiendan que se preste especial atención al papel de la actividad física y el ejercicio en el manejo de los síntomas relacionados con la endometriosis .
La teoría que apoya la AF y el ejercicio como estrategias beneficiosas se basa en considerar a los músculos esqueléticos como órganos endocrinos, capaces de liberar mioquinas durante su contracción. Estas mioquinas pueden ejercer efectos tanto locales como generales sobre órganos como el hígado, el páncreas o el tejido adiposo . Además, el ejercicio incrementa la producción de leucocitos, cortisol y adrenalina, todos con potentes efectos antiinflamatorios agudos .
Para ver si efectivamente podemos ayudar con el ejercicio físico a las mujeres que padecen esta afección, hemos analizado las revisiones sistemáticas y meta análisis más recientes y observar cuáles han sido los resultados principales obtenidos en los trabajos publicados.
La revisión, desarrollada por Kolberg et al. (2021), no pudo sacar conclusiones claras debido a que los estudios incluidos tenían limitaciones significativas. Aun así, parece encontrar una cierta tendencia que muestra beneficios de la realización de ejercicio físico en los síntomas de la endometriosis. Además, indica que parece existir una relación dosis-respuesta entre el ejercicio regular de alta intensidad y el perfil inflamatorio, pudiendo haber mayores beneficios al aplicar sobrecargas progresivas .
Otros efectos reportados incluyen la reducción del estrés y mejoras en el bienestar y la imagen corporal ante la práctica de ejercicio físico y el aumento de actividad física diaria .
Hansen et al., en 2021, realizaron una revisión en la cual también plasman una crítica importante a la poca validez de los artículos escritos hasta el momento. No pudieron sacar conclusiones significativas sobre el tema en cuestión y no pueden indicar ningún beneficio en la endometriosis asociado a la realización de ejercicio físico .
Más recientemente, Mc Knight et al. (2024) en la revisión que realizó, donde incluyó artículos desde el 2000 hasta la fecha de publicación, observó unos resultados prometedores referentes a los beneficios que la realización de ejercicio físico y el aumento de actividad física diaria podían producir en las mujeres con endometriosis, tanto aplicado de manera exclusiva como en comparación con intervenciones complementarias, tales como las terapias hormonales. Se observó beneficios en la gestión del dolor, mejora de la calidad de vida, la ansiedad y la depresión. Sin embargo, a pesar de estos prometedores resultados no pueden sacar conclusiones significativas por la heterogeneidad de los artículos realizados y la baja calidad de muchos de los trabajos realizados .
Xie et al. (2025), por su parte, realizaron una revisión sistemática y meta análisis donde obtuvieron unos resultados aún más prometedores. Más concretamente, encontraron que la actividad física y el ejercicio físico tuvieron un impacto significativo en la mejora de tres dominios: control del dolor, impotencia y bienestar emocional, mejorando la calidad de vida de las mujeres diagnosticadas, la cual se ve afectada seriamente por la naturaleza crónica de la patología en cuestión . Los estudios incluidos también detectaron beneficios en la salud mental, la disfunción de suelo pélvico y la densidad ósea en las mujeres afectadas.
Los hallazgos indican que la actividad física y el ejercicio físico podrían tener efectos beneficiosos sobre los síntomas relacionados con la endometriosis, así como sobre los mecanismos fisiológicos que lo provocan. Esto último parece darse, tal como se preveía, gracias a los mecanismos antiinflamatorios que desencadena la práctica de ejercicio físico. Estos mecanismos parecen disminuir la expresión de genes relacionados con el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal, lo que también contribuye a una mejor regulación de la percepción del dolor .
Tras esta interesante revisión podemos indicar que parece haber una tendencia bastante positiva en la literatura científica donde nos marca que el ejercicio físico puede ser una opción importante como protagonista o coadyuvante en el tratamiento de la endometriosis. Es importante seguir atentos a las actualizaciones que se den en los trabajos científicos que se vayan publicando pues hasta el momento no podemos hablar de dosis específicas de ejercicios físico y actividad física, además de necesitar trabajos más sólidos para afirmar con total seguridad que el ejercicio físico mejora lo síntomas de esta enfermedad.
Aun así, comprendiendo la mejora en la calidad de vida y en la condición física que produce el ejercicio físico en cualquier persona y, por qué no, atendiendo a la tendencia positiva que parece darse en los beneficios que aporta la realización de ejercicio físico en las mujeres que sufren la patología analizada, no nos queda otra que animar a las mujeres con endometriosis a realizar ejercicio físico, acompañándolas y dosificando, según la necesidad de cada mujer, el trabajo planteado y así podamos ayudar desde nuestra posición como profesionales del ejercicio físico a este tipo de población.
Francisco José Rodríguez López
Investigación en la Mujer, Ciencias del Entrenamiento y la Salud (IMUCES)
BIBLIOGRAFÍA
Francisco José Rodríguez López
Investigación en la Mujer, Ciencias del Entrenamiento y la Salud (IMUCES)



