Absentismo laboral: el sector del fitness puede ser parte de la solución que España aún no ha querido ver
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Absentismo laboral: el sector del fitness puede ser parte de la solución que España aún no ha querido ver

Durante los últimos años hemos hablado mucho de productividad, competitividad, envejecimiento de la población, sostenibilidad del estado del bienestar o incremento del gasto sanitario. Sin embargo, existe un fenómeno que conecta todos estos desafíos y que, sorprendentemente, sigue ocupando un lugar secundario en el debate público: el absentismo laboral.

Los datos de 2025 deberían hacernos reflexionar. La tasa de absentismo alcanzó el 7,68%, el nivel más elevado de la serie histórica. Cada día entre 1,6 y 1,7 millones de personas faltan a su puesto de trabajo, de las cuales aproximadamente 1,27 millones lo hacen por incapacidad temporal. Es evidente que detrás de estas cifras existe un importante impacto económico. Pero reducir el debate únicamente al coste sería un error.

El absentismo no es un problema aislado. Es la consecuencia visible de múltiples factores: enfermedades crónicas, trastornos musculoesqueléticos, problemas de salud mental, envejecimiento, dificultades de conciliación, modelos de liderazgo poco saludables, culturas organizativas ineficaces e incluso, en una pequeña parte de los casos, comportamientos fraudulentos.

Hablar únicamente de controlar el absentismo es tratar el síntoma.  La verdadera cuestión es cómo conseguimos que las personas enfermen menos, mantengan durante más tiempo su capacidad funcional y desarrollen entornos laborales más saludables. Y es precisamente aquí donde creo que el sector del fitness tiene una enorme oportunidad… y también una gran responsabilidad.

Del gimnasio al agente de salud
Durante décadas, nuestra industria ha sido percibida como un sector de ocio o, en el mejor de los casos, de bienestar. Sin embargo, la evidencia científica acumulada en los últimos años demuestra algo mucho más profundo: la actividad física regular constituye una de las herramientas más eficaces para prevenir enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, obesidad, numerosos tipos de cáncer, deterioro funcional, problemas musculoesqueléticos, ansiedad y depresión. Es decir, muchas de las patologías que terminan generando incapacidad temporal tienen una estrecha relación con estilos de vida sedentarios.
No significa que el ejercicio físico elimine el absentismo. Sería una afirmación simplista e incorrecta.
Pero sí significa que una población físicamente activa tiene mayores probabilidades de mantener una buena salud, recuperarse antes de determinadas patologías y conservar durante más tiempo su capacidad para trabajar. Desde esta perspectiva, los centros deportivos dejan de ser únicamente instalaciones donde se practica ejercicio. Se convierten en auténticas infraestructuras preventivas de salud.

Un cambio de paradigma pendiente
España continúa destinando la mayor parte de sus recursos a tratar la enfermedad cuando ya se ha producido. Invertimos mucho menos en evitar que aparezca. Es un modelo reactivo. Y probablemente también una de las razones por las que tanto el gasto sanitario como el absentismo continúan creciendo.
La pregunta ya no debería ser únicamente cómo reducir las bajas laborales.La pregunta debería ser cómo aumentar los años de vida saludable de la población. Porque cada año ganado en salud tiene un efecto multiplicador:
* Menos enfermedad.
* Menos incapacidad.
* Menor presión sobre el sistema sanitario.
* Mayor productividad.
* Mayor calidad de vida.
* Y mayor sostenibilidad económica.

El fitness como política pública
Esta reflexión trasciende al propio sector. Si realmente queremos abordar el absentismo desde una perspectiva estructural, necesitaremos una colaboración mucho más estrecha entre administraciones públicas, empresas, sistema sanitario y operadores deportivos. No basta con recomendar que las personas hagan ejercicio. Hay que facilitar que puedan hacerlo. Y eso exige políticas públicas valientes.
La prescripción de ejercicio físico desde Atención Primaria, los incentivos fiscales para programas de actividad física en las empresas, la integración de los centros deportivos en estrategias de prevención o la colaboración público-privada deberían dejar de verse como iniciativas aisladas para convertirse en elementos centrales de una política de salud moderna. Países como Suecia, Noruega o Finlandia llevan años avanzando en esa dirección. España no puede quedarse atrás.

Una oportunidad para transformar nuestro sector
Esta visión también obliga al propio sector del fitness a evolucionar. Nuestro futuro no pasa únicamente por abrir más centros o captar más abonados:

  • Pasa por demostrar con datos el impacto que generamos sobre la salud, la productividad y la calidad de vida de las personas.
  • Pasa por colaborar con empresas en programas de bienestar laboral.
  • Pasa por integrarnos con el ámbito sanitario.
  • Pasa por profesionalizar aún más nuestros servicios.
  • Y pasa por asumir que nuestro verdadero competidor ya no es otro gimnasio. Es el sedentarismo.

Mucho más que reducir el absentismo
Quizá dentro de unos años dejemos de hablar únicamente de reducir el absentismo. Y empecemos a hablar de aumentar la salud. Porque cuando una persona permanece activa durante toda su vida ocurren muchas cosas al mismo tiempo:

  • Vive mejor
  • Trabaja mejor
  • Necesita menos recursos sanitarios.
  • Retrasa situaciones de dependencia.
  • Y contribuye durante más tiempo al desarrollo económico del país. Ese es el verdadero valor del fitness.

No vender cuotas. Sino generar salud, productividad y sostenibilidad.  Y si como sociedad somos capaces de entenderlo, nuestro sector dejará definitivamente de ser visto como una actividad de ocio para convertirse en lo que realmente puede llegar a ser: una pieza estratégica del sistema de salud y de la competitividad de España.

En España seguimos llamando ‘gasto’ a lo que en realidad son inversiones. Y pocas inversiones ofrecen un retorno social y económico tan elevado como conseguir que las personas vivan más años con buena salud. Ahí es donde el sector del fitness tiene una oportunidad histórica: dejar de explicar lo que hacemos y empezar a demostrar el valor que aportamos al país.


Sobre Roberto Ramos Piñeiro
Máster en Dirección y Gestión de Recursos Humanos.
Licenciado en Educación Física por la Universidad de A Coruña (col. nº 9.746).
Fundador y director general del Grupo BeOne/Serviocio.
Vicepresidente del Clúster Galego da Industria do Deporte e o Benestar y de AGAXEDE.
Vocal de las juntas directivas de FNEID y ASOMED.
Conferenciante, panelista y autor de artículos especializados en el sector del fitness.

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