La guerra por el talento ya ha empezado. El fitness todavía no se ha enterado
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La guerra por el talento ya ha empezado. El fitness todavía no se ha enterado

El fitness no tiene un problema de talento. Tiene un problema de gestión. Porque profesionales existen. Lo que cada vez existe menos son profesionales dispuestos a aceptar determinadas condiciones laborales, determinados modelos de liderazgo y determinadas formas de entender el negocio. La guerra por el talento ya no es una teoría. Es una realidad empresarial. Mientras otros sectores profesionalizan la captación de talento, utilizan inteligencia artificial, automatizan procesos y toman decisiones basadas en datos, nosotros seguimos esperando que aparezca un instructor milagrosamente.

“No hay entrenadores.”
“No hay instructores.”
“La gente no quiere trabajar.”
Si llevas tiempo en esta industria, seguramente has escuchado estas frases cientos de veces. Quizá incluso las has pronunciado.
Pero después de más de veinte años trabajando en el fitness, y tras mi experiencia actual como consultora de Recursos Humanos, voy a plantear una idea que puede resultar incómoda para muchos:
El fitness no tiene un problema de talento. Tiene un problema de gestión.
Porque profesionales existen.

Lo que cada vez existe menos son profesionales dispuestos a aceptar determinadas condiciones laborales, determinados modelos de liderazgo y determinadas formas de entender el negocio.
Y esa diferencia lo cambia todo.
La realidad que nadie quiere mirar
Hace dos años tomé una decisión que sorprendió a mucha gente.
Decidí que ya no quería dirigir gimnasios.
Y no porque no me guste esta industria.
Al contrario.

Llevo más de veinte años viviendo el fitness desde dentro. Como entrenadora, instructora, preparadora física, formadora, manager, directora técnica y consultora. He trabajado en España, Noruega y Dubái. He impartido cientos de formaciones y he dedicado gran parte de mi carrera a desarrollar profesionales.
Precisamente por eso tomé esa decisión.
Porque empecé a ver algo que muchos prefieren ignorar.
La realidad de una industria marcada por la precariedad laboral, la rotación constante y una escasez creciente de profesionales cualificados.
Plantillas agotadas.
Rotación permanente.
Vacantes imposibles de cubrir.
Managers desbordados.
Propietarios frustrados.
Y profesionales que abandonaban el sector después de años de experiencia.

Mientras muchos propietarios seguían preguntándose dónde encontrar instructores, entrenadores o coordinadores, yo me hacía otra pregunta:
¿Por qué nadie se pregunta por qué no quieren quedarse?
Porque encontrar talento no es el problema.
El problema es atraerlo.
Y, sobre todo, retenerlo.
La gran mentira del fitness
Durante años hemos normalizado situaciones que en otros sectores serían inaceptables.
Profesionales altamente cualificados encadenando varias actividades para llegar a fin de mes.
Instructores impartiendo seis, siete u ocho clases diarias para conseguir una facturación digna.
Managers dedicando horas y horas a cubrir bajas, cuadrar horarios y publicar ofertas que apenas generan candidatos.
Y lo peor de todo:
Lo hemos convertido en parte del modelo de negocio.
Mientras tanto, seguimos sorprendidos porque no encontramos personal.
No.
No es normal.
Lo que ocurre es que llevamos tanto tiempo conviviendo con ello que hemos dejado de cuestionarlo.
El día que entendí dónde estaba la oportunidad
Durante años mucha gente acudía a mí para encontrar instructores, entrenadores o formadores.
Yo ayudaba.
Muchas veces gratis.
Por pasión.
Por compromiso con la industria.
Hasta que entendí algo.
Lo que para mí era una ayuda puntual era en realidad un problema estructural.

Los gimnasios no encontraban profesionales.
Los profesionales no encontraban proyectos atractivos.
Y nadie estaba actuando como puente entre ambos.

Fue entonces cuando decidí especializarme en Recursos Humanos, Recruiting y Headhunting.
Porque entendí que el futuro del fitness no pasa únicamente por vender cuotas.
Pasa por atraer, desarrollar y fidelizar talento.
Lo que he aprendido fuera de nuestra industria

Hace un año tuve la oportunidad de incorporarme a Marlex People, una de las consultoras de Recursos Humanos más importantes de España.
Y allí pude observar algo fascinante.
Empresas industriales.
Tecnológicas.
Logísticas.
Sanitarias.
Empresas de servicios.
Todas ellas compiten por lo mismo:
Las personas.

Y las organizaciones más rentables no son necesariamente las que tienen mejores instalaciones o más presupuesto.
Son las que entienden que el talento es una ventaja competitiva.
Por eso invierten en employer branding.
Por eso miden la experiencia del empleado.
Por eso trabajan con People Analytics.
Por eso profesionalizan la captación de talento.
Por eso externalizan procesos de selección cuando necesitan hacerlo.
Por eso dedican recursos a algo que en fitness seguimos considerando un gasto:
La gestión del talento.
Y los datos lo respaldan.
Cerca del 40% de las empresas españolas prevé aumentar sus contrataciones, mientras que aproximadamente un 20% de los procesos de selección ni siquiera logra completarse por falta de candidatos adecuados.
La guerra por el talento ya no es una teoría.
Es una realidad empresarial.
Managers: tengo una mala noticia
La selección de personal ya no puede hacerse como en 2015.
Publicar una oferta y esperar llamadas ha dejado de funcionar.
Hoy seleccionar profesionales requiere tiempo.
Tecnología.
Estrategia.
Especialización.
Employer branding.
Búsqueda activa.
Evaluación.
Análisis de perfiles.
Seguimiento.
Negociación.
Y mucha dedicación.

La mayoría de los gimnasios no tienen ni el tiempo ni las herramientas necesarias para hacerlo correctamente.
Exactamente igual que ocurre en otros sectores.
Por eso las consultoras especializadas no dejan de crecer.
Por eso las empresas externalizan total o parcialmente sus procesos de selección.
No es una moda.
Es una necesidad empresarial.
El fitness sigue actuando como una industria amateur
Y aquí viene la parte incómoda.

Seguimos gestionando personas como si estuviéramos en 2005.
Seguimos pensando que el problema es que “la gente no quiere trabajar”.
Seguimos creyendo que la pasión compensa salarios bajos.
Seguimos confiando en grupos de WhatsApp para cubrir vacantes.
Seguimos improvisando.
Mientras otros sectores profesionalizan la captación de talento, utilizan inteligencia artificial, automatizan procesos y toman decisiones basadas en datos.
Nosotros seguimos esperando que aparezca un instructor de BodyPump milagrosamente.
Y luego nos sorprendemos cuando se marcha.
La pregunta no es por qué los profesionales abandonan el fitness.
La pregunta es por qué deberían quedarse.
La próxima gran batalla del fitness.
Durante años la competencia estuvo en las instalaciones.
Después estuvo en la experiencia de cliente.
Ahora está en las personas.
Los gimnasios que entiendan esto construirán equipos estables.
Marcas empleadoras fuertes.
Negocios más rentables.
Los que no lo hagan seguirán atrapados en el ciclo eterno:
Buscar.
Contratar.
Perder.
Volver a buscar.
Conclusión
El fitness no tiene un problema de talento.
El verdadero problema es que gran parte de nuestra industria sigue gestionando personas con herramientas, mentalidad y estrategias del pasado.
Y mientras eso no cambie, seguiremos escuchando la misma frase en congresos, reuniones y grupos profesionales:
“No encontramos personal.”
La pregunta correcta no es dónde está el talento.
La pregunta es mucho más incómoda:
¿Por qué debería elegir trabajar contigo?
Porque el futuro de tu negocio dependerá cada vez menos de las máquinas que compres, de los metros cuadrados que amplíes o de las cuotas que vendas.
Y cada vez más de las personas que consigas atraer, desarrollar y mantener en tu equipo.
Porque la guerra por el talento ya ha empezado.
Y el fitness todavía no se ha enterado. 

Azahara Fuentes Garzón
360° Marlex HR Consultant & Fitness Business Expert

La guerra por el talento ya ha empezado. El fitness todavía no se ha enterado
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