Con efectos del día 12 de mayo de 2019, el Real Decreto-ley 8/2019, de 8 de marzo, de medidas urgentes de protección social y de lucha contra la precariedad laboral en la jornada de trabajo, modifica el artículo 34 del Estatuto de los Trabajadores (ET), instaurando “el deber de la empresa de garantizar el registro diario de jornada, que deberá incluir el horario concreto de inicio y finalización de la jornada de trabajo de cada persona trabajadora, sin perjuicio de la flexibilidad horaria existente”.

Lo cierto es que los horarios flexibles del personal que trabaja en los centros deportivos y gimnasios, ya exigían que los gestores y coordinadores llevaran un registro exhaustivo de su actividad y de la jornada laboral. Cambios en las actividades, suplencias, número de sesiones o entrenamientos que varían cada semana y otra serie de incidencias, obligaban a llevar este control pormenorizado. Sin duda, esta circunstancia facilita el cumplimiento de la nueva normativa.

Así, todas las empresas, incluidas las del sector de prestación de servicios físico-deportivos, tendrán la obligación del:

  • Control de las horas extraordinarias, así como comunicación de las mismas al final de mes, tanto a los trabajadores como a los representantes de los trabajadores (artículo 35.5 ET).
  • Registro diario de la jornada a tiempo parcial, totalizándose mensualmente, y entregando copia al trabajador, junto con el recibo de salarios, del resumen de todas las horas realizadas en cada mes (artículo 12.4.c ET).
  • Registro obligatorio de la jornada en todos los casos (artículo 34.9 ET).

El Tribunal de Justicia de la UE, en sentencia de 14 de mayo de 2019, también determinó la obligación de las empresas de implantar un sistema objetivo, fiable y accesible de registro que permita computar la jornada laboral diaria realizada por cada trabajador y determinar las horas extraordinarias.

En consecuencia, las empresas deben implantar un sistema de control que registre diariamente el horario que ha cumplido todos y cada uno de sus trabajadores, independientemente de su categoría o grupo profesional, de su jornada efectiva y de si la cumplen en el lugar de trabajo o fuera de él. Las características que debe cumplir este registro son:

  • Debe ser un registro diario y permanentemente actualizado.
  • Deben registrar los descansos, las vacaciones y el horario de comida (pausas obligatorias o voluntarias).
  • Se debe emplear un método fiable y no manipulable, ya sea en papel o digital.
  • Si el registro es en papel, debe llevar la firma del trabajador.
  • Debe ser un método que se pueda comprobar en el lugar de trabajo, y en cualquier momento, por parte de la Inspección de Trabajo, evitando su creación o manipulación posterior.
  • En empresas con varios centros deportivos, los registros de cada trabajador deben hacerse donde se preste el servicio.
  • Se ha de mantener informado al trabajador de las horas realizadas.
  • Cualquier modificación realizada en el Registro debe estar motivada.
  • Los datos deben almacenarse durante cuatro años, estando a disposición de los trabajadores, de sus representantes legales y de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social.

La elección del sistema de organización y documentación del registro de la jornada se llevará a cabo mediante negociación colectiva o acuerdo de empresa o, en su defecto, decisión del empresario previa consulta con los representantes legales de los trabajadores. El incumplimiento de la obligación de registro, se considerará como una infracción grave en materia de relaciones laborales, sancionándose con multa de 625 a 6.250 euros.

Los sistemas tecnológicos para el control de acceso a las instalaciones deportivas, a través de lectores de proximidad, como es el caso de las tarjetas magnéticas, las pulseras de radiofrecuencia o la huella dactilar, o el uso de sistemas de videovigilancia o geolocalización, aportan soluciones para el control horario, aunque deberán respetarse los derechos de los trabajadores a su intimidad (artículo 20 bis ET y Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales).

Lo cierto es que los horarios flexibles del personal que trabaja en los centros deportivos y gimnasios, ya exigían que los gestores y coordinadores llevaran un registro exhaustivo de su actividad y de la jornada laboral. Cambios en las actividades, suplencias, número de sesiones o entrenamientos que varían cada semana y otra serie de incidencias, obligaban a llevar este control pormenorizado. Sin duda, esta circunstancia facilita el cumplimiento de la nueva normativa.

Como bien se ha apuntado por parte de las organizaciones empresariales del sector, tales como la FNEID, nos podemos encontrar con problemas derivados de la diferencia entre horario presencial en el centro y horario de la jornada de trabajo. Por ejemplo, el personal que llega antes para preparar su clase dirigida o que permanece en el centro entre las horas reales de prestación de su trabajo o al final de su jornada para entrenar o utilizar servicios como la piscina o la sauna. Por lo tanto, no será suficiente con fichar al llegar y salir al centro de trabajo, ya que estos horarios en muchos casos no coincidirán con la jornada efectiva de trabajo.

Los sistemas tecnológicos para el control de acceso a las instalaciones deportivas, a través de lectores de proximidad, como es el caso de las tarjetas magnéticas, las pulseras de radiofrecuencia o la huella dactilar, o el uso de sistemas de videovigilancia o geolocalización, aportan soluciones para el control horario, aunque deberán respetarse los derechos de los trabajadores a su intimidad (artículo 20 bis ET y Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales).

En referencia a la subcontratación del art. 42 del ET, la responsabilidad de registrar la jornada es de la empresa contratista, verdadera empleadora de los trabajadores, aunque se establece la necesidad de colaborar y acordar la utilización de los sistemas de registro diario de la empresa principal a fin de asegurar la efectividad y fiabilidad, sin perjuicio de que la obligación de conservar los registros sea de la empresa contratista.

Las anteriores obligaciones no son de aplicación a relaciones o prestaciones de trabajo excluidas del Estatuto de los Trabajadores, como es el caso de los socios trabajadores de cooperativas, los trabajadores autónomos o el personal de alta dirección.

Es recomendable que en el próximo Convenio Colectivo se alcance un acuerdo que dé respuesta a situaciones peculiares, que no tengan fácil encaje en todo lo comentado. En definitiva, se trata, de una parte, de facilitar el conocimiento de la jornada real realizada por el trabajador evitando jornadas superiores a la legal. De otra, de constatarse jornadas extraordinarias, asegurar su compensación en salario o descansos.

Para más información se puede consultar la Guía Práctica del Ministerio de Trabajo para el control horario y el Criterio técnico 101/2019 sobre actuación de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social en materia de registro de jornada.

Javier Ramos

Business Developer Manager en Smartup
Director Académico de master en BIG Data Universidad de Deusto
Máster en Tecnologías Big Data ( Universidad de Deusto)
Máster en Empresas Turísticas ( Instituto de Empresa)
Diplomado en Empresas y Actividades Turísticas

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