Las empresas vendrán obligadas a responder por los daños que, en relación con la organización o como consecuencia de la celebración del espectáculo o la realización de la actividad, se produzcan a los que en él participen o lo presencien, o a otras personas, siempre que los mismos les sean imputables, por imprevisión, negligencia o incumplimiento de las obligaciones establecidas en este Reglamento y sin que el aseguramiento obligatorio de los mismos pueda excluir el carácter principal y solidario de su responsabilidad.

En este segundo artículo sobre la seguridad en la nueva Ley 39/2022 del Deporte, vamos a abordar lo que en la misma se consideran condiciones seguras para la práctica deportiva.

Para ello comenzaremos por citar textualmente lo que en la referida Ley del Deporte se entiende por práctica deportiva, y respecto a ello, en su artículo 2.1 se dice lo siguiente:

Se entiende por práctica deportiva a efectos de esta ley todo tipo de actividad física que, mediante una participación, individual o colectiva, organizada o no, profesional o no profesional, se realice con objetivos relacionados con la mejora de la condición física, psíquica o emocional, con la consecución de resultados en competiciones o actividades deportivas, con la adquisición de hábitos deportivos saludables o con la ocupación activa del tiempo de ocio, realizada en instalaciones públicas o privadas, o en el medio natural.

Analicemos su aplicación al ámbito concreto de gimnasios, centros deportivos y piscinas

Se entiende por práctica deportiva la actividad física:

  • Individual o colectiva.
  • No profesional.
  • Realizada con objetivos relacionados con:
    • La mejora de la condición física, psíquica o emocional.
    • La adquisición de hábitos deportivos saludables.
    • La ocupación activa del ocio.
  • Realizada en instalaciones públicas o privadas.

Una definición que recoge y encaja perfectamente con la actividad que se realiza en los gimnasios, centros deportivos y piscinas, de ahí la relación que tratamos de establecer entre el marco de la mencionada actividad y las condiciones seguras que establece la ley para realizarlas con garantía de protección frente los posibles riesgos de daños para las personas. Es decir: Las condiciones seguras para la práctica deportiva.

¿Y cuáles son esas condiciones seguras que establece la Ley del Deporte?

Pues en el artículo 3, referido a los fines de la propia Ley, se dice entre otros, el siguiente fin:

c) La práctica deportiva en condiciones idóneas de seguridad, que permitan el mantenimiento y mejora de la condición física y psíquica individual, sin producir daño o riesgo.

Analicemos este punto de la Ley:

La Ley del Deporte establece como un fin, disponer de condiciones idóneas de seguridad para la práctica deportiva, entendiendo que la idoneidad vendrá dada por proporcionar la protección adecuada para que no se produzca daño o riesgo de daño durante dicha práctica deportiva.

Esto nos conduce a una deducción lógica. Para poder protegernos de algo, necesitamos conocer en la medida de lo posible, ese “algo” al que queremos enfrentarnos.

La “herramienta” para ello es la Evaluación del riesgos, y una vez evaluado procederemos a su tratamiento mediante el Control de riesgo con el objetivo de una protección eficaz, o la Gestión del riesgo, si al objetivo de eficacia queremos sumarle el de la eficiencia, principalmente económica.

La Evaluación de riesgos es un proceso que consta de tres fases:

  1. Identificación de los riesgos.
  2. Análisis de los riesgos.
  3. Valoración de los riesgos.

Y de ellos, la Identificación es la base fundamental sobre la que realizar una buena evaluación, y consecuentemente, un posterior Control o Gestión del riesgo, según s considere.

La identificación de riesgo debe establecerse teniendo como marco de referencia, un catálogo de riesgos posibles, no sólo probables.

A mero título de orientación, mostramos un catálogo de riesgos que sin pretender ser exhaustivo, si consideramos que puede ser bastante aproximado a los que pueden afectar a los gimnasios, centros deportivos y piscinas.

Dicho catálogo es el siguiente:

  1. Riesgos debidos a la tipología de la práctica deportiva que se realice.
  2. Riesgos debidos a causas antrópicas (producidos por acciones negligentes o intencionadas de personas).
  3. Riesgos debidos a causas tecnológicas.
  4. Riesgos debidos a causas fortuitas o accidentales.
  5. Riesgos debidos a problemas de salud personal.
  6. Riesgos debidos a acciones adversas de la Naturaleza.
  7. Riesgos debidos a causas epidemiológicas, pandémicas o que afecten a la salud pública.
  8. Riesgos debidos a causas medioambientales adversas.
  9. Riesgos laborales de los trabajadores en el desempeño de sus funciones.

Obviamente toda identificación de riesgos debe conllevar el estudio de las causas que pueden hacerlos posibles.

CONCLUSIONES.

Hemos pretendido destacar el papel que la nueva Ley 39/2022, otorga a la seguridad, al considerarla como una condición de idoneidad para la práctica deportiva.   Estableciendo para que se cumpla la mencionada condición de idoneidad, que no se produzcan daños o riesgos para las personas que realicen dicha práctica.

Ello nos ha llevado a que quienes tengan la obligación de proporcionar las citadas condiciones idóneas de seguridad, necesitan conocer los daños y riesgos que se quieren evitar, mediante una Evaluación de riesgos y posteriormente un Control o Gestión de los mismos, según se opte por soluciones eficaces o soluciones eficaces y al mismo tiempo eficientes, para una buena gestión económica de la seguridad.

Estas dos conclusiones anteriores, hacen procedente que se recuerde el carácter de obligación de las medidas de seguridad, higiene y tranquilidad que tiene toda empresa pública o privada, que sea prestataria de servicios deportivos, en aplicación del artículo 51 apartado a) del vigente Reglamento General de Policía de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas (entre ellas las deportivas) Real Decreto 2816/1982.

Por otra parte, que en aplicación igualmente del artículo 51 en su apartado d) del Reglamento citado en el párrafo anterior:

Las empresas vendrán obligadas a responder por los daños que, en relación con la organización o como consecuencia de la celebración del espectáculo o la realización de la actividad, se produzcan a los que en él participen o lo presencien, o a otras personas, siempre que los mismos les sean imputables, por imprevisión, negligencia o incumplimiento de las obligaciones establecidas en este Reglamento y sin que el aseguramiento obligatorio de los mismos pueda excluir el carácter principal y solidario de su responsabilidad.

Esto último nos lleva a tener en cuenta que por ejemplo, un seguro de responsabilidad civil no es “un paraguas” que lo cubre todo, y que disponer de un seguro no permite descuidar las condiciones seguras para la práctica deportiva por parte de sus organizadores, ya que como es plenamente conocido, existen en todo contrato de seguro, las cláusulas de exoneración y dentro de ellas, las cláusulas limitativas y las cláusulas delimitadoras.

Finalmente queremos con este nuevo artículo de la serie que hemos titulado: “La seguridad en la nueva Ley del Deporte”, poner de manifiesto la relevancia de la seguridad y las consideraciones que sobre su aplicación les corresponden a los responsables de la práctica deportiva que se realiza en gimnasios, centros deportivos y piscinas.

Por José Luis Gómez Calvo
Analista de riesgos
Experto en seguridad de instalaciones y actividades deportivas.

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